Camino

Capítulo 3

Miraba apenada hacia un lado porque si le decía sentía el miedo de ser regañada o rechazada por el hecho de haber llegado a eso hace unos meses atrás, también en su interior se sentía mal por hacerlo, sin embargo, lo hacía por entrar en esa sociedad donde se etiquetaba las apariencias y echaban a la basura la personalidad. Antes no se había sentido así, sino cuando esos gritos los oía de la parte de abajo de su cuarto y comenzó a dar menos bocados en la comida. Al enterarse su madre la golpeó porque sintió el desprecio de su esfuerzo por hacerla a lo que la llevó a comerla y luego terminar vomitándolo para comer otra pequeña porción más, así su madre la quiso en cierta parte. Ahora ya era un problema por el hecho de vomitar toda la comida que apenas entraba a su boca que le daba tanta repulsión la textura y sabor que contenían, se transformó en costumbre que los almuerzos que llevaba al colegio se los terminaba dando a una chica o chico de por ahí con hambre, aunque puede que a veces lo tiraba a la basura o se lo daba a un perro o tal vez a un gato de la calle que se encontraba en su camino. Ya no le agradaba su aspecto, cada vez que se veía en el espejo era algo horrendo que también terminaba golpeando hasta romperse, su apariencia se fue descuidándose tanto que tenía ropa grande para no hacer notar su cuerpo y se fue transformando en un caos su mente que lo llegaba a demostrar en su habitación toda hecha un desastre. Rara vez venía su hermano a visitar a su familia, tenía ya su propia vida era de esperarse, pero después de unos cuantos días no esperaba que se pusieran las cosas de esta manera, no lo había descubierto sino hasta que vio a su hermana vomitando en el baño con mucha desesperación y con unos moretones en el cuerpo cuando vio la delgadez que tenía. Le contó un poco de lo que había sucedido en ese lugar y en el colegio. En su hogar desde que se había ido su hermano empezaron las discusiones y alguno que otro golpe que recibía por como empezaba a actuar hasta en la forma de vestir de colores oscuros, las notas que sacaba no le satisfacían a su padre o madre, luego quedó en el olvido tomar esa actitud rebelde que comenzó a utilizar una máscara ocultando su voluntad, sin embargo, aún seguía utilizando esa ropa. Por lo tanto, en la escuela seguían los insultos sólo que empeoraron cuando llegaron chicas de nuevo ingreso a su clase que no traían buena pinta de ser alguien agradable, comenzaron con su amiga a molestarla de tal manera que llegaron a extremos de golpes o bromas pesadas a lo que ella la defendió, sin embargo, empeoró las cosas que terminaron haciéndole burlas y bromas pesadas a ella mientras que su amiga salió de la escuela disculpándose por no poder soportarlo. En un principio le era algo fácil de ignorarlo, pero terminó consumiéndose por esas palabras llenas de dolor y mentira que se adentraron en la cabeza de la chica y llegándose a provocar daño a su cuerpo para ser aceptada por lo que se fue a las modas hasta terminar en cómo estaba en ese momento.

-si te digo la verdad, ¿qué harás? -
-te ayudaré en lo que pueda, no te dejaré sola-
-¿en serio no me dejaras sola?- recordaba con tristeza en esa sala vacía como hablaban la psicóloga y su madre al respecto, pero nunca le dio mucha importancia aquello y lo único que logró fue palabras horrendas por todo el camino de la mucha vergüenza que fuera con esa persona
-claro, ¿cómo podría abandonarte en estos momentos que necesitas a alguien? -
Otra vez las lágrimas rondaron por sus ojos logrando que entre esos gimoteos le mencionaba la verdad y este le abrazo por última vez dándole en cariño de hermano que necesitaba en estos momentos. Por otro lado, el joven estaba vomitando sin consuelo alguno en el baño todo lo sólido que había comido hasta hace poco, ahora ya le parecía normal aquello y con la solitaria casa en la que habitaba con un tanto de olor a alcohol comenzó a sentirse algo fatigado a lo que fue a su habitación para dormir unos minutos con el pensamiento de aquella chica que había conocido, por última vez vio su rostro y sonrisa cuando estaban en la charla hasta que se quedó dormido. En sus colegios pensaban el uno del otro, sin embargo, se incluían los problemas cotidianos de sus hogares y complejos de sí mismos que prácticamente dominaba sus mentes. Ya en la salida caminaban de forma encorvada y fatigada sin ganas de hacer algo más, pero cuando se encontraban en esa parada lograban darse una pequeña sonrisa de cariño con tan solo verse porque con tan solo eso les alegraba el día y platicaban todo el trayecto hasta llegar a su destino, realmente lo disfrutaban el poder estar juntos por unos minutos.




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