Amaro:
Padrecito mi vida no vale nada, no puedo contenerme, ayúdeme, no quiero ir al infierno
Padre José:
Hijo, a ver cuéntame que te sucede
Amaro:
Es que padre, todas las noches vienen a mí, vocecitas que me preguntan cuántos llevo y cuando le digo cuantos, me dice que son muy pocos, que le debo muchos
Padre José:
A ver, Amaro, ¡explícame que no te entiendo ni gota!
Amaro:
Es que padrecito, esa vocecita me dice que quiere más, siempre me dice que quiere más, yo no quiero pero me obliga, me dice que si no me va a llevar con todo y zapatos
Padre José:
¡Muchacho de Dios, por favor que no me dices nada con eso! - ¿qué es lo que esa vocecita te pide pues?
Amaro:
Me pide más, padre, siempre me pide más
Padre José:
Vamos a ver… ¿dime qué estás haciendo, de qué es, lo que esa vocecita te pide más? – ¿qué es lo que haces hijo?
Amaro:
Es que padre…… todas las noches me levanta y me dice dónde ir, que usar y cómo hacerlo… ¡yo ya no puedo, ya no quiero!
Padre José:
Pero muchacho, ya dime claramente ¿qué es lo que haces todas las noches?
Amaro:
Es que padre ……
Padre José:
Es que nada, ¡ya dime! – ¿qué es lo que haces todas las noches?
Amaro:
Salgo todas las noches, cuando él me despierta y me dice: “ya es la hora” …
Padre José:
Pero … ¿hora de qué? – por amor a Dios hijo … ¿qué es lo que estás haciendo?
Amaro:
Padrecito, es que, todas las noches salgo con diferentes armas, como cuchillos, tijeras o navajas y me paro afuera de la cantina del pueblo …… espero a que salgan borrachos o…. también mujeres, de esas alegres, que casi no traen ropa y……zas! – les doy en la garganta y caen al suelo. - ¡Pero le juro padre que sólo he matado a siete! - Lo que pasa es que él, siempre me pide más y me dice que no es suficiente, que si no me llevará a mi directito al infierno. – ¡Imagínese padrecito lo que tengo que hacer para no irme al infierno!