Caminos Trazados

EN COMA

¿Dónde estoy? - ¿Por qué no puedo moverme, pero… que pasa? - Oh Dios, me duele todo el cuerpo como si me hubiera pasado un camión encima, pero… ¿Por qué está todo obscuro? - ¡Dios, estoy ciego!

  • Doctor Merino, el paciente ha incrementado sus signos vitales, pareciera estar consciente.
  • Señorita Álvarez, verifique el monitor y revísele bien los signos vitales, posiblemente esté por volver.

¿Volver? ¿Pero de dónde? ¿Y este médico y la enfermera a quien se refieren, a mí? - Pero, oh que pesados siento los ojos, y…. veo nublado, ¿será que tengo sucios los ojos? ¡Oh, estoy en una cama de hospital! – (¡mírenme, hey doctor, señorita Álvarez, aquí estoy, ya abrí los ojos, examínenme por favor!)

Oh sólo recuerdo, ir en mi auto y repentinamente esa fuerte luz frente a mí, creo …. Que era un camión. Recuerdo haberme visto entre el volante y el asiento y por toda la calle, regadas cientos de cañas por todos lados. Escuchaba un grito pidiendo auxilio, creo que era el motorista del camión. Yo mismo creo que grité por ayuda, pero nadie nos escuchaba y luego me desmayé. ¡Oh Dios, pero hace cuánto de eso! ¿Cuánto llevo aquí tendido en esta cama? ¿Y mi familia donde está, por qué estoy solo aquí?

  • Doctor, aquí están los aparatos. Y mire, el paciente ha abierto los ojos, ¿podrá mover algo más de su cuerpo?
  • No lo sé señorita, eso veremos ahora que lo examine. Mmmmm el estetoscopio indica que su corazón está estable, pero sus extremidades no responden al estímulo y sus ojos, se mueven hacia todos lados, como con desesperación.
  • “Señor Pérez, está usted en el Hospital Madisson de Baltimore” - “¿Me escucha?”-

(pero vamos, por supuesto que le escucho, que no me ve, le estoy respondiendo, que más quiere que haga. Y, por cierto, no vuelva a pasar ese objeto en mis pies, pues tengo frío). — ¿pp… ero que me pasa? Sé que hablé, pero no me escuché. ¡No puedo moverme! - ¡Sólo mis ojos responden, no puedo abrir los labios para hablar! - ¡No puede ser, que me pasa! ¡Alguien que me diga, por favor que diablos me sucede!

  • Señorita Álvarez, el señor Pérez únicamente puede mover sus ojos, todo el resto de su cuerpo está paralizado y no responde a ningún estímulo.
  • Doctor, pero y por la mirada que tiene, ¿cree que nos escucha? ¿cree que él entiende lo que usted está diciendo?
  • No lo sé señorita, hemos de averiguarlo, pero por el momento no se me ocurre cómo hacerlo.
  • Doctor, se me acaba de ocurrir algo, permítame a mí hacerlo.
  • “¿Señor Pérez, puede entender lo que hablamos, escucha usted todo? - Por favor si entiende mueva sos ojos hacia arriba, si no entiende mueva los ojos hacia los lados.

El señor Pérez, movió sus ojos hacia los lados. El doctor se acercó y le -dijo:

  • “Señor Pérez, usted ha tenido un grave accidente, lleva aquí aproximadamente tres meses y hasta este momento usted ha dado señales de vida, al abrir sus ojos. Su familia ha estado aquí en todo momento, ayer los hemos enviado a descansar, su pobre esposa está destrozada, no quiere aceptarlo” – “Verá, usted ha estado en coma todo este tiempo, pero ahora observamos que su cuerpo está paralizado, ya le hemos realizado scan completo de su cuerpo y visiblemente no existe ningún motivo por el que no pueda moverse” – “Debe poner de su parte, pues tal parece que todo está en su mente, y ahí sí que no sabemos cómo ayudarle”

(Mi mente, mi cuerpo, ¿de qué demonios está hablando usted?, mis hijos mi esposa ¿Dónde están? ¿Oh Dios, como me comunico? ¿Cómo les digo que quiero ver a mi familia? Dios, no quiero vivir así, por favor.

  • Señor Pérez, ya les hemos hablado a sus parientes, para que supieran que ha vuelto (aunque sea parcialmente), pronto estarán aquí, no se preocupe, descanse, cierre sus ojos. Es demasiada información para asimilarla en un solo.

El Señor Pérez, cerró sus ojos y pronto la máquina que registra sus signos vitales se volvió loca. La enfermera corría a llamar a un equipo de emergencias, el doctor Merino golpeaba el pecho del señor Pérez con fuerza, para que su corazón volviera a latir. Cuando llegó el equipo de emergencia, ubicaron la maquina al lado de su cama, abrieron la camisa y colocaron la máquina, dándole unos shocks eléctricos que podrían revivir a un muerto, pero …. Nada.

El doctor Merino, viendo su reloj dijo:

“hora de muerte: cuatro cuarenta y cinco pm”




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.