Han pasado dos años desde que tomé mi decisión final sobre mi vida laboral. Es viernes al mediodía y me encontraba en una llamada con Mark. Su pequeña empresa de alimentos ha crecido en estos dos años; ahora está en proceso de expansión y necesita el balance anual.
— No te preocupes, ya tengo el balance listo. Te lo enviaré en unos minutos y.… felicidades por la expansión.
— Gracias, Larisa, no pude haberlo hecho sin ti.
— No hay de qué. Hablamos el lunes.
Con esto terminé la llamada. Mientras redactaba el correo, escuché a Layla bajar las escaleras. Se había quedado a dormir en mi sofá.
— ¿Sigues trabajando en la computadora? Apresúrate o se hará muy tarde.
Layla vestía su uniforme scout, lista para una nueva aventura.
— ¡Listo! Iré a cambiarme —Respondí.
Rápidamente subí a mi habitación para ponerme mi propio uniforme scout e ir de campamento.
Hace dos años, Marcus me ofreció un empleo de medio tiempo como instructora, ¡era la oportunidad de mi vida! Pero el sueldo no era suficiente. Decidí trabajar en ambos: medio tiempo como digitadora de lunes a viernes y capacitadora de guías los fines de semana.
Con ambos empleos, el salario es suficiente. Ahora puedo descansar, darme algunos lujos, como invitar a Marcus a un helado de pera con queso azul, y hacer lo que más me gusta: acampar.
Bajé a la sala lista para irnos a la montaña. Al llegar donde estaba mi amiga, pude observarla con una expresión similar al miedo.
— ¿Estás bien?
— Sí, solo que... en este campamento habrá muchos campistas bajo nuestro cuidado. No quiero que alguien se pierda o... —Layla respiró hondo.
— Hace más de veinte años perdimos a Claris, hace dos años casi te perdemos a ti. Simplemente tengo miedo de perder a alguien más...
Instintivamente, mi mano derecha rozó la cicatriz casi inexistente del dorso de mi mano izquierda. Con el pasar del tiempo, esa cicatriz se fue desvaneciendo, al igual que la culpa que me había acomplejado.
— Eso no sucederá —Hablé con una sonrisa de valor.
— Ambos hechos fueron desafortunados, pero no fueron nuestra culpa. Es más, gracias a eso hemos podido ser más cautelosas y saber cómo actuar.
Mis palabras hicieron que la determinación de Layla volviera.
— Tienes razón, divirtámonos este fin de semana —Respondió.
Ambas llegamos a la Montaña de Río Claro para el campamento de hoy.
Al instante que bajamos del autobús, una voz nos dio la bienvenida.
— Hola, ¿están listas para el campamento de hoy? —La sonrisa de Frank denotaba felicidad al vernos.
— ¡Claro que sí, amor! —Layla respondió por ambas a su futuro esposo.
Frank y Layla están comprometidos. El año pasado, en un campamento de amigos, Frank le propuso matrimonio en un amanecer inolvidable, con pétalos de rosa y Marcus como fotógrafo oficial. No podía sentirme más feliz por ellos.
Y hablando de amor...
— ¿Cómo se encuentra la novia más hermosa del mundo?
Ese abrazo por la espalda y esas palabras susurradas al oído que hacen que mi corazón dé un vuelco, solo podían ser de Marcus, mi novio.
— Estoy bien —Contesté de manera tímida, pero con una gran sonrisa.
Marcus y yo llevamos dos meses de relación. La promesa del helado de pera con queso azul se cumplió innumerables veces. Es un tipo adorable, divertido y confiable. Hace dos meses, me confesó que estaba enamorado de mí. Le confesé mis dudas y temores sobre no conocer el amor, y él me pidió explorar mis sentimientos. Le di una oportunidad y, aunque todavía estoy aprendiendo, cada día a su lado es un descubrimiento.
— Tenemos que darnos prisa para registrar a todos los campistas —Las palabras de mi novio rompieron mis pensamientos.
— ¿Por qué?
— Hoy tenemos el mayor número de campistas de la historia de este grupo scout —Dijo emocionado.
— ¡Ciento cincuenta! Tendremos campistas entre seis y diecisiete años.
Mi mandíbula cayó.
— ¿Ciento cincuenta?
— Sí, te espero en el registro. Te extrañaré —Culminó arrojando un beso al aire, antes de alejarse apresuradamente.
Me asusta la idea de que haya tantos jóvenes en la montaña, considerando mi historial aquí, pero también tengo la esperanza de encontrarme con la "Tropa X" nuevamente. A lo largo de estos dos años, me he encontrado con uno o dos de ellos, pero nunca hemos estado juntos.
De manera distraída, giré sobre mis pies para ir al lugar de registro, pero no noté que un campista caminaba a mi lado. Ambos colisionamos provocando que los mapas cayeran al suelo.
— Lo siento, Lai Lai, no te vi.
Mis ojos se abrieron de sorpresa al escuchar ese sobrenombre. Rápidamente miré al campista.
— ¿No me reconoces? —Preguntó el joven con tono grave.
Al observarlo, lo reconocí al instante. Hace dos años, él igualaba mi estatura; ahora me ha superado. Su tono de voz cambió por la pubertad, pero sigue siendo el mismo chico.
— ¡Has crecido, Arthur! —Exclamé con entusiasmo.
Arthur y yo levantamos los papeles revueltos y caminamos juntos hacia el registro. Me alegró escuchar que en su nueva tropa ya no siente la presión de ser el mayor y que confía en pedir ayuda si la necesita.
— Y ahora confía más en mí, eso es un gran avance, ¿verdad, Lai Lai?
La voz era de Jess, la menor del grupo. Su cabello lacio ha sido cortado y también ha crecido.
— ¿Cómo has estado, Jess? Ha pasado mucho tiempo.
— He estado bien. Mi hermano ya tiene la confianza suficiente para darme responsabilidades. Además, ahora soy la líder de tropa de las Panteras.
— ¡Eso es increíble!
— Solo asegúrate de evitar que una serpiente cascabel te ataque, no quiero curar tus heridas por imprudencias tuyas.
Esa advertencia solo pudo venir de la experta en primeros auxilios.
— Hola, Sofí, ¿estarás a cargo de los primeros auxilios en este campamento?
Sofí confirmó que enseñaría primeros auxilios a las tropas más jóvenes. Contó, orgullosa, que en la escuela le piden ser tutora y que ahora la buscan por su conocimiento y no solo por beneficio propio.