Campistas

Afrontando los Cambios con la Vista al Frente

Cuando el registro finalizó, era muy tarde para iniciar las actividades del campamento. Así que, entre todos los guías, decidimos que acamparíamos aquí esta noche y mañana comenzaríamos con una caminata rumbo al Río Claro.

Miraba a cada campista realizar con éxito las actividades nocturnas. No podía quitar mis ojos de encima a Jess, que explicaba a la tropa de las Panteras cómo armar una tienda; a Brad, ayudando con bondad; a Arthur buscando ayuda cuando era necesario; a Sofí explicando primeros auxilios; y a Ariel, verificando que todo estuviera en orden como un buen líder.

Estoy impresionada por cuánto han crecido estos chicos. Ya no son los niños con inseguridades y miedos que conocí hace dos años; ahora son seguros y saben que pueden lograr lo que sea. A diferencia de mí...

Mi mirada se tornó a la brújula que aún se encontraba en mi mano. ¿Seré capaz de guiar a un campamento entero?

La primera vez que quise "liderar" algo, mi pequeña prima perdió la vida. La segunda vez, pensé que fue un golpe de suerte que saliéramos vivos...

— ¿En qué piensas? —Habló Ariel, sacándome de mis pensamientos.

Algo que aprendí estando encerrada en la cueva es que los niños pueden ser grandes consejeros.

— ¿Crees que puedo liderar un campamento? —Pregunté al viento.

— ¡Claro! Siempre buscas que todos se diviertan, pero lo más importante es que siempre estás cuidando de la seguridad de todos —respondió Ariel.

Escuchar esas palabras y ver cómo todos los campistas se esforzaban, me dio el valor suficiente para liderar sin miedo. Nunca sabré si puedo hacerlo a menos que lo intente.

— Gracias, Ariel. —El chico se limitó a sonreír.

Creamos una fogata y una scout de la tropa de las Panteras contó una historia que captó mi atención:

— Cuenta la leyenda que unos campistas y un guía fueron a la Montaña del Río Claro. Ese grupo era conocido como "La Tropa X". Una tormenta cayó y el río se desbordó... Se dice que la cueva donde se refugiaron se derrumbó con ellos dentro. Aún se puede escuchar sus voces gritando por ayuda.

Giré mi mirada a los chicos en cuestión. Tenían la cabeza baja para ocultar la sonrisa. Todos sabíamos que la leyenda estaba equivocada, pero se había contado tantas veces que la historia se había alterado. Esto era un ejemplo de cómo el tiempo puede cambiar cualquier cosa, sin importar cuán pequeña sea.

— Muy bien campistas, es hora de dormir. Mañana debemos levantarnos temprano para iniciar la caminata —Ordenó Frank al campamento.

La mañana del día de la excursión hacia el río era hermosa, con un clima cálido y un viento frío. Estaba a punto de volver al lugar donde recuerdos dolorosos se crearon, pero también el lugar donde descubrí que todos debemos crecer.

Creo que esa es una buena definición de madurar, ya que ya no soy la misma Larisa de hace dos años, y mucho menos la pequeña niña de ocho años que pisó por primera vez la Montaña del Río Claro.

Hoy estamos listos para comenzar de nuevo. Ahora podía sentir la misma libertad que los jóvenes sienten al aire libre. Mi voz nunca sonó tan fuerte en mi vida.

— Estamos por iniciar las actividades del campamento. Arthur, ¿las tropas están listas?

— Listas.

— Sofí, ¿los artículos de primeros auxilios?

— Listos.

— Brad, ¿luz nocturna y binoculares?

— Listos.

— Jess, ¿mochila con alimentos?

— Lista

— Ariel, ¿Mapas?

— Listos.

Mi mirada tornó brevemente al cielo: Claris, espero que estés orgullosa de tu prima.

Respiré profundo y, con una fuerte voz de mando, dije:

— De acuerdo campistas, andando...

Y así, con paso firme y vista al frente, inició un nuevo camino.



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En el texto hay: supervivencia, drama, drama adulto

Editado: 17.01.2026

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