Habían pasado treinta minutos desde que Ava había hablado con su hermano. Luego de eso solo hubo silencio, llegaron a la casa sin ningún problema y se quedaron sentados en el sofá como si nada, aunque había pasado de todo.
—Creo que en el fondo ya sabía que algo como eso iba a pasar. —Ava estaba aferrada a sus piernas pegadas al pecho.
—Que hiciera una confesión no significa que la otra persona deba sentir lo mismo. —Su hermano acaricio delicadamente el pie que estaba cerca a él. —Entiendo que ella se haya sentido mal y todo eso, pero ¿cómo te sientes en verdad tú?
Ava no podía hablar y seguir la conversación de formal normal, se tardaba mucho en que decir y la mirada expectante de su hermano solo la hacía sentir más nerviosa.
—No sabías que todo iba a terminar mal, eso siempre puede ser un riesgo...—Su hermano rompió el largo silencio que llenaba la sala. —Pero a mí me importas más tú, que lo que sienta cualquier otra persona.
Ava soltó un gran suspiro que se llegó a escuchar en medio de los sollozos que había estado soltado.
—Me siento sola.
Procesar tantas cosas en poco tiempo era muy agotador. Primero dar un beso a una persona que realmente le gusta y que a la vez sea tu primer beso y uno muy destrozo. Y segundo que esa persona sea una persona de su mismo sexo. Luego que esa persona, sea tu mejor amiga, que de alguna forma le correspondiera y después haya fingido que eso nunca paso y en su lugar tomara la decisión besarse con un hombre, aun sabiendo que ella la estaba viendo.
Darío seguía abrazando fuertemente a su hermana y era como si cada vez que lo hacía ella se exprimiera y soltara más lágrimas. Él no decía nada y ella no podía dejar de decir todas las cosas que sentía.
—A veces solo espero que llegue el siguiente año para terminar la escuela y así poder irme de aquí a otro lugar, una universidad con personas nuevas y ser una persona diferente.
—Comprendo lo que sientes. —Darío le dio un abrazo antes de levantarle el mentón. —Pero no estás sola, me tienes a mí y a mamá y teniéndonos a nosotros, nunca estarás sola. —Esta vez su hermano no fue cariñoso, en su lugar la pellizco en el hombro. —Soy solo 6 años mayor que tú, pero he limpiado tu vómito y te he cambiado de ropa, créeme cuando te digo nunca me iré de tu lado.
—Lo aprecio, mucho, pero no es lo mismo. —Se acomoda en el sofá y se aleja un poco del tacto de su Darío. —Tú eres mi hermano, eso viene incluido en tus labores como hermano.
—Aja. —Darío lanza una almohada a la cara. —¿Y qué más viene incluido allí?
—Muchas cosas, como cocinarme, llevarme a la escuela, darme dinero, pasarme las tareas, apoyarme cuando una chica decida fingir que no paso nada entre nosotras y obvio comprarme helado de menta y chocolate.
Darío se quedó mirando hacia la nada y luego se levantó. Ava se lo quedo mirando, iba de espaldas hacia la cocina. A pesar de tener confianza con su hermano, necesitaba un poco de espacio y sabía que él no se lo iba a dar, no la iba a dejar sola cuando estaba triste, pero era lo que quería.
Sin darse cuenta, un bote de helado cayó en sus piernas.
—Mira, no te puedo decir que debes hacer. —Darío se sienta con un bote de helado, uno diferente al que le había pasado a ella, lleva consigo uno de limón. —Tus sentimientos son tuyos, y sí, sé que es redundante, pero el punto es que no te puedo decir que hacer o las decisiones que vas a tomar. Lo que sí te puedo aconsejar es que hables las cosas, sea con tu amiga o con cualquier otra persa, siempre con respeto.
Por primera vez su hermano hizo una pausa, solo para meterse un gran bocado de helado.
—La primera ruptura de corazón es algo importante en las personas, puede que no sea la que más duela o puede que sí, pero sin duda es algo que nunca se olvida.
—¿Cómo fue la tuya?
—Fue muy... tonta. —Darío se detuvo a pensar en lo que había pasado hace algunos años. —Pero realmente respeto que ella me haya terminado. Solo decidió poner a su familia y sueños sobre mí. No te lo voy a negar, en el momento me puse mal; sin embargo, entendí que ponernos a nosotros mismos en primer lugar es algo bueno.
Su hermano terminó de contarle algunos detalles, ella no los había pedido, pero esperaba que la ruptura de su hermano fuera algo más dramática como la suya, que ni siquiera cuenta como ruptura porque nunca fueran algo más, pero no podía esperar eso de una persona que era muy pacífica, ella debía ser más como él.
—Bueno. —toma una cucharada del bote de helado de Ava. —En tu caso fue una persona de tu mismo género, pero estoy seguro de que no es algo distinto... A lo que voy es que una ruptura también puede llegar a ser algo bueno, cuando a mí me paso me sirvió para darme cuentas de cosas que quería, que me gustaban y que no me gustaban en una pareja.
—Como va a ser eso algo bueno. —Ava grita sin querer y dos gotas de lágrimas recorren sus ojos. —Perdón, no te quería gritar.
—Sí, así como lo oyes, el primer amor te hace crecer como persona. —Se contagia de su hermana y comienza a lagrimear. —Puede que no a todos de la misma forma, pero de alguna forma te cambia. Mira esto. —Su hermano levanta su muñeca y la acerca hacia ella. —Cuando salimos compre esta pulsera con su nombre.
Ava revisa los detalles y la inscripción en la pulsera.
—Aún la conservo y eso fue hace tiempo. No sigo enamorado de ella, pero fue una persona que me ayudo a descubrir que puedo llorar, que puedo sentir, amar y expresar lo que siento. —Se bajó nuevamente la manga del suéter. —El amor no es rosa, no es como te lo muestran en las películas, lo único cierto es que es un sentimiento que nadie puede controlar. Puedes querer a una persona o no hacerlo o nunca amar de la forma normal que espera la sociedad, pero el amar o no hacerlo te sirve para darte cuenta de quién eres y lo que quieres o no, eso no lo muestran tanto en las películas y es una realidad.
Ahora ambos estaban con lágrimas en sus ojos.
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Editado: 02.01.2026