Caos

12

Capítulo 12

Dimus

Terca e impuntual. Eso era la rubia que mi prima tenia por amiga. Después de rebuscar una y otra excusa había accedido a encontrarse aquí con su hermano para ver un poco de sus poderes. Los gemelos poseían los mismos, o eso era lo que sabía y confirmo con las chicas de ojos verdes que acapararon una de sus habitaciones a pedido de Leonis.

No quería presentárselas a su hermana todavía y quería interrogarlas más antes de contarle todo a Lexi. No era mi problema pero no me gustaba que la rubia estuviera perdida cada vez que hablaran de un tema que los involucraba a todos. Los 7 eran de ese lugar al que alguna vez llamo casa. No había vuelto en 10 años y por lo que le había dicho su prima estaba mucho mejor de que cuando se fueron pero todavía no eran bienvenidos. ¿Y cómo lo sabía? Sus protectores habían huido a casa en vez de enfrentar la muerte como el resto que vino con ellos. Emily estaba feliz con eso y él no era lo suficiente egoísta para quejarse por algo que hacia feliz a la niñita que vio pocas veces en su vida pero adoraba como una hermana.

Sus padres los había mandado para proteger su descendencia a cualquier costo y eso se les había ordenado a los protectores Proteger a los niños sin importar nada y nadie, pero él tenía la idea que en vez de protección solo querían deshacerse de ellos. Familias poderosas que no sabían lo que querían y no les importaba arriesgar la vida de nadie para tener sus caprichos. Eso eran sin dudas todos sus padres.

Del lugar de donde venían mientras más poder más posición y ellos tenían el suficiente para tener una posición tan importante como la del presidente en su gente. Y desde que la oscuridad broto a los pocos minutos de sus pequeños cuerpos de recién nacidos sus padres lo supieron y cuidaron hasta que estalló la guerra años después. A sus 7 años de edad le obligaron a tomar la mano de uno de sus protectores y empujar a su hermano por el portal mientras su gente era consumida por el fuego.

Sabía que los demás niños que abandonaron su tierra no pasaban de los 3 años.

Escucho la bocina de la camioneta seguido del motor apangándose. Uno de los dones que agradecía una audición mejor que la de cualquier humano. Creías que era humano? Temo decirte que te equivocaste y tus fichas estaban en un mal lugar. Éramos híbridos nacidos de druidas y vampiros, ninfas y lobos éramos muchas razas unidas para prevalecer y eso nos hacía fuertes y con poderes impredecibles.

–¿Quieres entrenar un poco?-le dije a la pelinegra que dormitaba en mi sofá.

-Negó y volvió a cerrar los ojos– Estoy cansada

Busco con la mirada a su copia y negó también. Lauren estaba despierta y observando todo mientras su hermana dormía, había descubierto que tenían esta rutina se turnaban y no se alejaban nunca más de un kilómetro. Juntas somos poderosas había dicho una cuando Emily le pregunto y ninguno de los presentes quiso indagar.

–Anda a comer algo nada pasara aquí adentro–dije antes de abrir la puerta.

–Estoy bien–respondió volviendo a concentrarse en el móvil entre sus manos.

Al abrir la puerta el rubio lo  envolvió en un breve abrazo, el cual respondió tensamente. Converso con el mientras miraba a su hermana que observaba el lugar curiosa. Entro a la casa y tras el Alexis se movió.

–Dimus–lo saludo empujando a su hermano para que dejara la conversación.

Analizo el lugar al entrar, Leonis ya se había sentado en uno de los sofás de la sala y saludo con un asentimiento a la que parecía ser Lauren.

– ¿Micah está? –me pregunto con la vista fija en la sala.

–No lo he visto  en toda la tarde ¿Por?

–Curiosidad–canturreo contoneándose hasta el lado de su hermano.

La seguí sin remedio, yo la había lanzado a los pies de mi mujeriego hermano y el no perdió la oportunidad al ver lo que era ella. Quizás se cansara de ella rápido y la tendría que ver sufrir. Lo odiaba por eso y se odiaba por no poder decir la verdad.

–¿También les sabe la comida como tierra? –dijo la rubia y el chico sonrió–Es que desde que empecé con la sangre no me provoca comida

–Pero tienes que comer–la regaño el rubio.

Se sentó en otro de los sofás y vio a Hailee removerse.

–Que estoy flaca, que coma–rodo los ojos– Me tienes que dejar de joder hermanito–espeto.

–No estás tan flaca-dije llamando su atención–- Estabas aún más cuando te conocí

–¿Aun? Si parece un cadáver-hablo la pelinegra logrando una mala mirada de los rubios.

–¿Y tú eres, cariño? –se acomodó en el reposabrazos para mirarla bien.

–Lauren Blodymoon

–Alexis Moonhell

–No te pregunte

–Pues yo lo dije–le sonrió.

–Lau cállate-murmuro Hailee incorporándose–Hola Alexis

–Hola linda ¿y tú te llamas?

–Hailee

–Tan lindo como tú–la pelinegra se sonrojo.

–Gracias

Se notaba la diferencia entre las hermanas y la similitud en sus apellidos debía significar algo. Sus ojos verdes brillaron con diversión mientras las chicas conversaban, pudo ver que le habían agradado y el todavía no entendía porque la chica parecía odiarlo.

–Hola amigo–Leonis lo saludo parándose junto a él en la ventana–Creí que era tiempo de dejarlas solas

–Se agradaron

–Alex le agradan todos–le sonrió mirando a su hermana con cariño–Es tan amable cuando le provoca

–Conmigo no

–No le agradas–rio–Se le pasara y ojala le pase lo mismo con el capricho del mes

–¿El capricho?

– Micah se ha estado escabullendo a la casa los últimos días

– Lo note ¿crees que le guste? –pregunte con falso desinterés?.

–Tal vez pero no quiere nada serio desde Zac–dejo de mirarla– Un amigo nuestro-agrego al ver que no entendía  –El dejo lo que hacía ¿no?

–¿Dónde crees que está ahora?

– Si la llega a involucrar lo matare

–Creo que ella sabe cuidarse bien




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