Caos

15

Alexis

–Una profecía no siempre se cumple. –dude en decirlo.

–Lo dudo-se rio tristemente– Nacimos para desatar el Caos

Cuando Leonis Moonhell desconfiaba los creyentes se persignaban. Si su optimismo desaparecía la realidad reinaba en sus palabras y no era un cuento mórbido para asustar niños como creía.

–El caos siempre vive solo necesitamos encontrar el orden para manejarlo.- –dice con seguridad.

–El destino es un maldito que me emparejo con mi ejecutora –la amargura en su voz despertó algo en mi-¿Crees que podrías ordenar esa realidad?

–La mujer que amo acabara con uno de nosotros–-murmuro–-Y no puedo permitir tu muerte ni puedo matarla–dijo con dolor– No puedo hacerle daño, Lex

Me levante arrodillándome frente a él, tome su cara entre mis manos para que me mirada.

–Si la muerte me reclama para salvarte lo haría una y mil veces–dije con firmeza-}– Emily jamás lastimaría a su corazón porque se lastimaría a ella misma. Si tu mueres nos llevaras contigo y si yo muero el dolor inundara las suyas. Pero son fuertes y saldrán de eso. En cambio yo no soportaría otra perdida.

 Las lágrimas brillaron en sus ojos claros.

–No desprecies tu vida Alexis eres importante y amada. Emily es mi corazón pero tu mi alma ¿Crees que por más que lata sin alma puedo vivir?

–Siempre juntos Leo–dije y mi hermano dejo caer sus lagrimas.

–Siempre juntos Lex

Lo abrace embriagándome en su aroma tan familiar. El miedo y dolor que desprendía seguramente lo hacía, sobreviviremos y seremos felices. Yo me encargare de eso aunque sea lo último que haga en esta vida. Nos abrazamos en silencio mientras el lloraba y yo lo consolaba con mi silencio y presencia como cuando éramos niños. Pasaron los minutos y el llanto ceso limpie su rostro y bese sus mejillas.

–Nada nos separara ahora es una promesa

Emily vino a buscarnos tiempo después, el pequeño auto se detuvo en frente y cuando vio el estado de mi hermano le susurro palabras tranquilizadoras al oído. Me miro con alegría y beso ambas mejillas antes de arrancar a la casa a unos kilómetros de la nuestra.

–¿Sabes que Leo quiere que vivamos juntos? –indague cuando el silencio reino

No era muy fan del silencio.

–Yo le di la idea–dijo tranquilamente –Tendré a mi persona favorita y su hermano conmigo–bromeo-

–Oye–se quejó  lo que ella le sonrió.

–Recuerda que yo soy el amor de su vida Leo–respondí para molestarlo.

–Siempre y para siempre compañera de libros–dije

-–Siempre y para siempre compañera de series-–me respondió por lo que el chico con nosotras se siguió quejando

Y si mi hermano era muy celoso con la pelirroja y odiaba que la proclamara como mía.

–Si si gemelas fantásticas hagan silencio–ambas dejamos un sonoro beso en sus mejillas–Así si me siento amado

–Cosita–me reí

Lo que quedaba de la tarde transcurrió tranquila, Emily y yo vimos una serie o mejor dicho Emily y yo vimos dos capítulos hasta que mi hermano entro en la ecuación y se estuvieron dando cariñitos por todo nuestro maratón. Besos que me distrajeron un poco y puedo asegurar que su mano no se quedó fuera de la ropa por mucho tiempo así que los mande a su habitación. Yo termine mi serie en el sofá como buena floja y ellos tuvieron sexo en algún lugar de la casa.

Me desperté  cepille mis dientes he ignore a los tortolos el resto del día que por alguna razón andaban muy amorosos, me sonrieron mucho mostrándome que eran culpables de algo. Una hora después supe él porque el lindo repartidor que me iba a desayunar no era eso sino que mi querido Dimus nótese el sarcasmo estaba frente a mí. Y yo con mi pijama demasiado poco cubierta para empezar.

– ¿Te levantas? –-dijo con su voz molesta

–No te interesa–me hice a un lado para que pasara

El aparece en todos lados y yo sin saber de su hermano hace días.

Pasó y se sentó en mi lugar del sillón por lo que se llevó un gran golpe de mi parte y un pisotón para que se quitara.

– ¿Alguien está molesta porque mi hermano no la ha llamado?

– ¿Alguien quiere que le meta mi pie en el trasero? –respondí con su mismo tonito fastidioso.

Emily dejo las tostadas frente a mí y se devolvió a la cocina, Leo estaba revolviendo una olla lo que suponía que eran huevos. Yo quería pizza y ellos me dan esto. Hace unos días había intentado tomar sangre humana y mi baño había quedado peor que el de una película de terror. Asquerosamente rojo y esparcido.

– ¿Alguien se ofrece a alimentarme?–solté–La sangre humana no me pasa

– ¿Quién te lo dijo? –pregunto el imbécil.

–Nadie. Lo descubrí después de que mi baño quedara como una escena de Carrie

–Lo haría pero no quiero–hablo mi amiga.

–Y si yo lo hiciera sería raro–le secundo mi hermano y los tres miramos a Dimus.

–Tú tienes la misma sangre que Micah y son los únicos que la han alimentado

–Micah toma sangre de vampiros ¿tal vez tú también toleras es?

–Dale tu sangre-–dijo la pelirroja antes de darle un sorbo a su café–Además no sabes a cuantas se la deja chupársela para conseguirla–soltó por lo que hice un gesto de desagrado–Lo siento Lex

–Ni que esperada que fuera virgen me interesa pero no le pediré una lista de las que se follo–le dije antes de dirigirme al pelinegro en la habitación–Sirve para algo y dame tu sangre

–Si luego entrenas conmigo–negocio por lo que asentí.

Tenía hambre y esta comida no me saciaba en lo absoluto. Y si seguía comiendo por deporte porque no tenía sangre que me ayudara iba a salir rodando hasta Texas. Así que accedí a entrenar con el imbécil número uno. A cambio de una dosis de su sangre.

Desayunamos y bajamos al sótano, que por alguna razón también era uno blanco y acolchado como el de Dimus. Me incentivo a soltar mis poderes de circo o dones como les llamaban el resto, ¿funciono? No, para nada. Me tuvo esquivando flechas y cosas tanto como de oscuridad como reales. Me moví rápidamente de derecha a izquierda arriba abajo, salte e hice lo necesario para que no me golpeara cuando no tenía el tiempo de formar un escudo que me protegiera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.