Capricho (arte y Destino)

50

Se levantó como un resorte ni bien su alarma tintineó, tenía una misión que cumplir, revisar el celular de su hermano.

   - Daniel, lo lamento, pero es por tu bien

Ingresó a su habitación con sigilo y aprovechó que este dormía. Tenía miedo de ser descubierta, pues su hermano solía tener el sueño ligero, cualquier ruido lo despertaba, lo cual no sucedió.

   - ¡Qué bien! no tiene contraseña – revisó en el pasillo – vamos, vamos – buscaba en sus contactos.

Ya había revisado anteriormente en sus redes sociales en busca de una pista que le ayudara encontrar a “la usurpadora” mas no encontró a nadie, buscó en llamadas recientes.

   - ¡Hermano! ¿Por qué tienes que guardar tus contactos tan formales? – susurró decidió copiar el número de la última llamada.

No podía diferenciar si era una amiga o una colega, buscó en Whats App alguna conversación casual mas no encontró ninguna.

    - ¿Por qué tiene tantos mensajes sin leer?, ¿No contestó sus correos?, eso no es propio de él – dijo cuando buscaba en su correo electrónico – No puedo leerlos, si él aún no los ha leído. ¡Ah! – se tapó su boca para.

Sintió como si su corazón hubiera dado un salto cuando encontró un mensaje de Elizabeth

   - No lo leyó – buscó la fecha en la cual fue entregada– fue hace más de una semana ¿La está ignorando? – se preguntó – no, él no suele hacer eso.

Sintió curiosidad, mas no estabas segura si era buena idea, Elizabeth podría volver a escribir y Daniel no tardaría en darse cuenta de que ella estuvo revisando su celular.

   - Está actuando extraño últimamente – lo observó por un instante, cuando colocaba el celular en su lugar – Todo es culpa de esa mujer ¡Ah!, pero cuando la encuentre.

Tenia que localizarla lo mas antes posible, y averiguar sus verdaderas intenciones, por qué se izó pasar por la cita de su hermano.

.-.-.-

   - ¡Holis! – llegó casi gritando – ¿Les extraña verme aquí?

Caminaba tranquila por su antiguo departamento.

   - Que creen – se acercó a los compañeros con quienes más convivió – Hoy estoy de buen humor, es por eso que traeré aperitivos y algunas bebidas; jugos y cafés, si quieren puedo traerles algo – varios alzaron sus manos – pero ustedes tienen que pagarlos – los bajaron inmediatamente - ¡Vamos!, no se arrepentirán. Ya los probaron en una oportunidad, estoy segura que quieren volver a probarlos. Además, seamos realistas ninguno de aquí desayuno, se supone que es el alimento más importante del día. ¿Eh?, ¿Alguien?

Persiguió a varios compañeros hasta que estos aceptaran.

.-.-.-

   - Buenos días Sr. Asher – le siguió su secretaria, cuando este llegó.

   - Buenos días Srta. Johnson

Como era de costumbre, ella le mencionó todos lo que tenía programado para ese día. A Daniel le sorprendió el desastre de su oficina y la cantidad de documentos pendientes, podía darse cuenta que se había descuidado demasiado en sus deberes.

   - Sr. Asher, necesito el documento que le entregué ayer por la tarde.

   - Está bien, lo tendrá en un momento – se acomodó en su escritorio y comenzó a revisarlas.

Suspiró ni bien ella salió de su oficina, realmente no tenía ganas de revisar aquellos documentos, pero había que hacerlo, era su responsabilidad. Todo empeoró al recibir esa llamada, los avances de la investigación no eran buenas, los testigos encontrados se negaban a hablar o confirmaban lo que el Sr. Ewen dijo.

   - Debe ser una señal – se tapó el rostro con ambas manos – pero yo no creo en las señales – se recompuso de inmediato y revisó nuevamente los documentos.

.-.-.-

   - Tranquila – se dijo a si misma respirando hondo.

Inspiraba el olor a café y vainilla, sentado desde una las sillas.

   - Siento como si todo estuviera saliéndose de mis manos

Sentía una profunda tristeza. No entendía porque la Sra. Gosick confiaba tanto en ella, si ella misma no estaba seguro de lograrlo. Caminó lentamente por la cafetería acarició sus plantas y observó las fotografías colgadas en la pared.

   - Todo estará bien – se convenció asi misma – ya lo veras

   - ¡Hola Waraaaaaa! – haciéndola sobresaltar – te traigo algunos pedidos. ¿Sabes? Hoy solo conseguí algunos clientes, pero no te preocupes – guiñándole un ojo – caerán, ya verás.

Wara sonrió por lo que acaba de suceder, Isabelle no lo sabía, pero desde que ella llegó su vida, todo era más ruidoso y alegre; esta la observó desconcertada también con una sonrisa.

   - Está bien, no te preocupes

Ingresó a la cocina para preparar lo que pidió, Isabelle se acercó a ella con el propósito de sacar las cajas y asi ayudarla.

   - ¡No!, lávate las manos primero – dijo Wara

   - Pero son solo las cajas

   - Igual lávate las manos




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