Caprichos del algoritmo

Capítulo 7: Entre likes y latidos

El sonido de las notificaciones ya formaba parte de la rutina.

Cada nuevo video de la campaña parecía explotar en redes apenas era publicado:
comentarios,
compartidos,
hashtags,
edits musicales absurdamente románticos.

Y, para desgracia de Mariana y Adrián, internet había decidido obsesionarse con ellos.

El último clip —una entrevista improvisada donde Adrián contaba la historia de un pequeño paciente que le regaló una piedra pintada con forma de corazón— había superado las doscientas mil vistas en menos de un día.

Los comentarios estaban llenos de cosas como:

"Necesito un doctor que me mire así."

"¿Podemos hablar de cómo ella lo mira mientras él habla?"

"Esto ya no parece campaña médica. Parece una comedia romántica."

Mariana intentaba ignorarlo.

Realmente lo intentaba.

—Tienen demasiada química —comentó Valeria mientras editaba clips en la oficina.

—Tenemos coordinación laboral —corrigió Mariana sin levantar la vista de la computadora.

Valeria soltó una carcajada.

—Claro. Y yo coordino emocionalmente con mis traumas.

Mariana le lanzó una mirada cansada.

—No empieces.

Pero, muy en el fondo, sabía que su amiga tenía algo de razón.

Porque trabajar con Adrián se había vuelto… peligrosamente fácil.

Había aprendido a descifrar sus silencios.

A reconocer cuándo estaba agotado aunque fingiera no estarlo.

A notar esa pequeña arruga entre sus cejas cuando algo le preocupaba.

Y peor aún…

empezaba a esperar esas sonrisas involuntarias que aparecían cuando él olvidaba comportarse como el doctor Santamaría y simplemente se relajaba.

Eso sí era un problema.

Esa noche, después de terminar los reportes de la campaña, Mariana abrió la aplicación casi automáticamente.

Como si buscara otro tipo de conversación.

Otro tipo de calma.

Y ahí estaba él.

MrLogic: Hoy descubrí que la gente puede emocionarse muchísimo por una piedra. Literalmente.

Mariana sonrió apenas.

CoffeeLover: Eso suena a una metáfora extrañamente profunda… o a un día muy raro.

Adrián apoyó la cabeza contra el sofá mientras escribía.

MrLogic: Digamos que fue una lección inesperada.
A veces olvidamos lo importantes que pueden ser los gestos pequeños.

Mariana se quedó mirando el mensaje unos segundos.

Porque entendía perfectamente lo que quería decir.

Y porque, sin saber cómo, aquel hombre detrás de la pantalla cada vez sonaba menos como un desconocido.

CoffeeLover: O quizá subestimamos a las personas capaces de notarlos.

Adrián tardó un poco en responder.

Porque inmediatamente recordó la forma en que Mariana había sostenido aquella pequeña piedra durante la grabación.

Con cuidado.

Con atención real.

Como si comprendiera el peso emocional detrás de algo aparentemente insignificante.

Y eso lo había desarmado más de lo que quería admitir.

MrLogic: Tal vez tengas razón.

Al día siguiente, el set improvisado de grabación parecía relativamente tranquilo por primera vez en semanas.

Lo cual, evidentemente, significaba que algo iba a salir mal.

—Cinco minutos y grabamos —avisó el camarógrafo.

Mariana acomodó algunos papeles mientras Adrián revisaba el micrófono sujeto a su camisa.

—Relájese, doctor —dijo ella divertida—. Parece que va a presentar una cirugía en vivo.

—Con la cantidad de cámaras alrededor, prácticamente lo es.

Ella soltó una risa.

Y justo entonces ocurrió.

El micrófono resbaló de las manos de Adrián y cayó hacia el suelo.

Ambos se agacharon al mismo tiempo para recogerlo.

Sus manos se rozaron apenas.

Un contacto mínimo.

Breve.

Pero suficiente para que el ambiente cambiara completamente.

El equipo entero quedó en silencio.

Mariana levantó la vista primero.

—¿Estás bien? —preguntó con una sonrisa suave.

Adrián tardó un segundo más de lo normal en responder.

—Sí… solo estaba comprobando la gravedad del accidente.

Ella soltó una pequeña risa.

Y él también.

Natural.

Fácil.

Peligrosamente natural.

Detrás de la cámara alguien murmuró un emocionado:

—Dios mío, esto es mejor que Netflix.

Horas después, Valeria cometió un acto que Mariana consideró traición personal.

Subió el clip.

Con música romántica.

Y la frase:

“Cuando la química no necesita guion 💘”

El internet perdió completamente la cabeza.

Los comentarios explotaron.

"¡SE TOCARON LAS MANOS!"

"Doctor, mírela como si ya estuviera enamorado."

"Ellos todavía no saben que son pareja y eso me afecta emocionalmente."

"El gato los unió."

Mariana quería desinstalar todas las redes sociales del planeta.

Adrián, por su parte, intentaba fingir indiferencia mientras los residentes le mostraban memes en el hospital.

—Doctor, con respeto… el fandom de ustedes ya da miedo —comentó uno de ellos.

—No tenemos fandom.

—Tienen edits en TikTok.

Adrián cerró los ojos un segundo.

Eso era peor.

Mucho peor.

—No entiendo por qué la gente está tan obsesionada con esto.

El residente sonrió ampliamente.

—Porque el amor vende, doctor.

Adrián rodó los ojos.

Pero terminó riéndose igual.

Y eso fue todavía más sospechoso.

Esa noche, Mariana volvió a encontrar un mensaje esperándola.

CoffeeLover: Hoy sentí que el universo tiene un sentido del humor bastante cruel.

Adrián sonrió mientras escribía.

MrLogic: ¿Qué hizo ahora?

CoffeeLover: Digamos que intenté actuar profesionalmente… y terminé convertida en meme romántico en HD.

Él soltó una risa silenciosa.




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