Caprichos del algoritmo

Capítulo 8: Modo avión emocional activado

El día empezó con una confusión.

Y terminó convirtiéndose en un desastre emocional cuidadosamente disfrazado de accidente técnico.

La clínica amaneció sumida en caos.

Después de una jornada interminable de grabaciones, uno de los monitores del set audiovisual decidió morir dramáticamente justo cuando necesitaban revisar el material de la nueva campaña.

—Perfecto —murmuró Mariana mientras conectaba su laptop personal al sistema—. Claramente Mercurio retrógrado odia esta oficina.

—Eso o el universo quiere entretenimiento —opinó Valeria desde el sofá.

Mariana ignoró el comentario y comenzó a abrir carpetas apresuradamente mientras el equipo técnico esperaba detrás de ella.

Tenían poco tiempo.

Demasiado material.

Y cero paciencia.

Lo que Mariana no sabía…

era que estaba a segundos de provocar otra crisis colectiva.

Porque mientras revisaban las grabaciones, uno de los asistentes hizo clic accidentalmente en otra pestaña abierta.

Silencio.

La pantalla quedó congelada durante dos eternos segundos.

Dos segundos suficientes para destruir la estabilidad emocional de Mariana.

Porque ahí estaba.

Gigante.

Imposible de ignorar.

La interfaz completa de la aplicación de citas.

Y una conversación abierta.

CoffeeLover 💬 MrLogic

Mariana sintió que el alma abandonaba lentamente su cuerpo.

Peor aún:

el último mensaje visible seguía en pantalla.

“Si no fuera por las batas, juraría que hoy te vi.”

El silencio se volvió físicamente incómodo.

Varias cabezas giraron hacia ella al mismo tiempo.

Valeria reaccionó primero.

—¡Eso era del guion! —dijo demasiado rápido—. Sí, claro. Parte del nuevo concepto digital.

Nadie parecía completamente convencido.

Mariana cerró la pestaña tan bruscamente que casi desconecta todo el sistema.

—Exacto. Era… contenido de prueba.

Definitivamente sonó culpable.

Muy culpable.

Y justo entonces Adrián entró con un café en la mano.

Perfecto timing. Otra vez.

Observó el ambiente extraño inmediatamente.

—¿Qué pasó?

—Nada —respondió Mariana demasiado rápido—. Un pequeño problema técnico.

Adrián entrecerró apenas los ojos.

Porque llevaba suficiente tiempo trabajando con ella para reconocer cuándo estaba nerviosa.

Y Mariana Vega, normalmente, jamás perdía el control tan fácil.

Pero no dijo nada.

Aunque el leve rubor en las mejillas de ella le resultó peligrosamente difícil de ignorar.

El resto del día se sintió raro.

Extrañamente tenso.

Mariana evitaba mirarlo demasiado tiempo.

Y Adrián empezó a interpretar aquello de la peor manera posible.

Porque últimamente ella había estado más cercana.

Más cómoda con él.

Más… conectada.

Y ahora parecía distante otra vez.

Durante una pausa entre grabaciones, terminó acercándose antes de pensarlo demasiado.

—¿Puedo preguntarte algo?

Mariana levantó la vista del teléfono.

—Eso depende mucho de la pregunta.

Él apoyó una mano sobre la mesa, observándola con más seriedad de la habitual.

—Últimamente siento que cambias conmigo.

Ella frunció ligeramente el ceño.

—¿Cambiar cómo?

—Algunos días actúas como si confiaras completamente en mí… y otros pareces querer mantener distancia.

Mariana sintió el corazón acelerarse.

Porque técnicamente no estaba equivocándose.

Solo estaba entendiendo todo mal.

—Debe ser el cansancio —respondió finalmente.

Adrián sostuvo su mirada unos segundos más.

—O quizá el exceso de exposición.

El comentario sonó ligero.

Pero había algo más debajo.

Algo que ninguno de los dos sabía cómo nombrar todavía.

El silencio que siguió fue incómodo.

No incómodo de mala manera.

Peor.

Íntimo.

De esos silencios donde el corazón empieza a hablar demasiado fuerte.

Mariana abrió la boca para responder…

pero la puerta se abrió de golpe.

—¡Necesito a las celebridades de internet ahora mismo! —anunció Valeria entrando dramáticamente—. El director quiere revisar el nuevo video.

Adrián soltó el aire lentamente y negó con la cabeza.

—Perfecto. Modo avión emocional activado.

Lo dijo casi para sí mismo.

Pero Mariana lo escuchó igual.

Y, contra toda lógica, terminó sonriendo.

Porque entendía exactamente lo que quería decir.

Esa noche, Adrián abrió la aplicación apenas llegó a casa.

Casi como reflejo.

Como si necesitara encontrar allí una versión más sencilla de todo.

Y ahí estaba ella.

CoffeeLover: Día complicado.
Casi descubren uno de mis secretos.

Adrián apoyó la cabeza contra el sofá mientras escribía.

MrLogic: ¿Lograste salvar la situación?

CoffeeLover: Por poco.
Aunque no sé cuánto tiempo más voy a poder seguir improvisando.

Él se quedó viendo el mensaje varios segundos.

Porque entendía demasiado bien esa sensación.

MrLogic: A veces ocultar las cosas termina siendo más agotador que admitirlas.

Mariana mordió apenas su labio.

CoffeeLover: ¿Hablas por experiencia?

Adrián soltó una pequeña risa sin humor.

MrLogic: Digamos que también tuve un día confuso.

Ella sonrió con tristeza inesperada.

Porque, aunque no conocía realmente a ese hombre…

sentía que lo entendía.

Y eso empezaba a asustarla.

CoffeeLover: Entonces brindemos virtualmente por sobrevivir a los malentendidos.

Esta vez Adrián respondió más rápido.

MrLogic: Trato hecho.
Aunque la próxima vez prefiero café real.

Mariana leyó la frase una vez.

Luego otra.

Y otra más.

Algo cálido y peligroso se instaló lentamente en su pecho.

Porque por primera vez la idea dejó de parecer imposible.




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