Caramelos & Cenizas

Capítulo 07

Abrió los ojos.

Techo alto. Lámparas industriales colgando de vigas expuestas. Una ventana sin cortinas dejaba entrar luz pálida.

Elian se incorporó de golpe. El mundo giró un segundo tarde. El aire se le atascaba en la garganta. Cada inhalación, demasiado corta. La camiseta se le adhería a la piel, empapada.

La cama ajena. La sábana olía a lavanda. El colchón demasiado firme.

¿Dónde...?

La mano volvió. Fría. Ajena. Los dedos cerrándose.

Te hemos estado buscando.

El estómago se cerró.

Paredes grises. Olor a humedad. Pasos. Acercándose.

Una bombilla parpadeante—sombras alargadas, deformes.

Goteo persistente.

Rodillas contra el pecho. Respiración contenida. Esperando.

La puerta. Cerró los ojos con fuerza. Clavó las uñas en las palmas. Las imágenes no se disiparon. Seguían ahí, ardiendo bajo los párpados cerrados.

Entonces…

—Estás a salvo. Aquí. Conmigo.

La voz de Kiliam.

Giró la cabeza. Buscando.

Un movimiento. Ahí estaba.

Sentado en el suelo, espalda contra la cama, brazos cruzados. Una barrera que lo mantenía a distancia. La cabeza ligeramente ladeada, los ojos verdes abiertos, alerta.

Kiliam. Observándolo. Los ojos no se desviaban. No parpadeaban.

Asintió, apenas. Contenido. Los músculos tensos, esperando el golpe, el agarre, la caída.

—¿Dónde estamos?

La voz le sonó áspera.

—En mi apartamento.

Recorrió el lugar con la mirada. Paredes de ladrillo expuesto. Suelo de concreto pulido. Muebles oscuros, líneas rectas. Todo demasiado ordenado para ser el caos que esperaba.

—No parece que vivas aquí —murmuró sin pensarlo.

Kiliam arqueó una ceja, una media sonrisa. Se acomodó mejor en el suelo, estiró una pierna sin dejar de observarlo.

—A veces me pregunto qué imagen tienes de mí.

No tuvo que pensarlo.

—Caos.

Lo dijo con sinceridad absoluta. La risa de Kiliam. Breve, baja, auténtica.

Respiró mejor.

Kiliam desvió la mirada, luego volvió a él. Algo cambió en los ojos.

—Lo siento —murmuró—. Por tocarte. No sabía si… —Respiró hondo—. No podía dejarte caer.

Tragar dolió.

El recuerdo era difuso. Pero había una certeza: el tacto de Kiliam lo había detenido. No empujado.

Su cuerpo había querido huir. Incluso de Kiliam.

Pero una parte supo que no tenía que escapar.

—No fue tu culpa —susurró Elian, casi inaudible—. No eras el peligro.

Kiliam alzó la mirada. Los ojos se movieron. De su rostro a la ventana. De vuelta.

—¿Quieres hablar de lo que pasó?

El aire se le atascó a medio camino. Los pulmones se negaron.

Bajó la vista.

Había trabajado demasiado para que nadie lo viera así.

Kiliam lo había visto.

El ácido trepó por la garganta.

—Si digo que no… ¿me dejarías en paz?

—Te he visto con tus ataques, Elian, pero nunca así.

Apretó los dientes. Le salió automático: buscar la salida, el desvío, cualquier cosa que no fuera esto.

No funcionó.

Se pasó una mano por el rostro, sintió la humedad fría.

—Supongo que fue un poco más… ¿intenso?

Kiliam no se rió. No lo minimizó. Se quedó quieto, sosteniéndole la mirada con una seriedad que lo inquietaba. Los dedos encontraron el anillo. Lo giró una vez.

—No sé qué hacer contigo…

La voz de Kiliam salió baja. Rasposa.

La piel se le erizó. El nudo en el estómago se apretó.

Ahí estaba. La frase.

La que venía antes de que las puertas se cerraran. Antes de las disculpas que no eran disculpas.

Lo intentamos, Elian. Tal vez en otro lugar… No es personal.

Seth había durado más que los demás. Miriam, también. Pero todos llegaban al mismo punto. Todos encontraban el límite.

Las manos le temblaron. Las hundió entre las sabanas.

Kiliam lo haría también. Era cuestión de tiempo.

—Podrías irte —murmuró.

Kiliam bajó la mirada, hizo girar uno de sus anillos con el pulgar. Se pasó una mano por el cabello.

—Sí —dijo, y su voz sonó más baja, más cruda—. Pero no quiero.

Elian parpadeó.

Kiliam podía irse. Nada lo ataba. Ni promesas, ni culpas heredadas, ni responsabilidades legales. Podía dejarlo y no volver.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.