Carita De Ángel

CAPITULO 30

AYUDARE

 

 

Cuando todos estuvieron en la tienda de su amiga Anni buscaba que palabras decir. Miro a todos los presentes y con una seña dijo a Diana que no quería tener a su amigo presente, estaba segura que él y Daven no podrían estar mucho tiempo en el mismo lugar y menos si era uno serrado.

- Él se comportara – lo señalo Diana diciéndole con solo unos movimiento de sus labios.

Dijo todo lo que tenían pensado hacer y les pedía discreción, que lo que habían hablado en ese lugar no lo repitieran a nadie más, todos asintieron menos aquel chico que parecía molesto, pero Anni deposito un poco de su confianza ya que eran viejos amigos y no insistió.

Llevaron a Daven para que hablaran con algunas de las familias para que su supiera que no era ningún truco por parte de aquellos jóvenes donde Anni se había visto envuelta. Pasaron toda la noche charlando con aquellos que lograron escapar, se enteraron de cosas atroces por parte de su líder, en ningún momento sus amigos se separaron de los tres. Rubí estaba muy silenciosa, parecía una sombra quedándose rezagada, no hablaba sino cuando se dirigían a ella.

Cuando Daven creyó que ya era suficiente se despidió sin dar una respuesta clara, y los tres en total silencio se fueron del mercado y entraron en su territorio. Entraron por donde habían salido y todos se dijeron buenas noches, Rubí se fue como alma que lleva el diablo y se encerró en su cuarto.

Anni se quedó con Daven para ver si podía sacarle algo de sus pensamientos, pero él estaba concentrado, se acostó y no dijo nada cuando ella también se subió a la cama y lo rodeo con sus brazos.

- ¿En qué piensas? ¿Si los ayudaras?

El no dijo ni hizo nada, miro por la ventana y Anni con un poco de sueño se durmió.

Daven también durmió pero su mente no descanso, cada pocos minutos volvía a despertar hasta que amaneció, se quedó viendo la mujer que dormía a su lado y como el sol le daba a su piel y cabellos un color dorado.

*¿Cuándo nos volvimos tan cercanos? ¿Desde cuándo duerme a mi lado?* pensó contemplándola.

“Marquémosla, hagámosla nuestra” Su lobo tenía una pisca de insistencia, también parecía molesto.

Él enrollo el cabello dorado en uno de sus dedos como tanto le gustaba, hasta que sus manos fueron a sus mejillas y acaricio su suave piel, fue viajando poco a poco pasando por su cuello y con su otra mano la llevo a la nuca, acercándola hasta su rostro, con sus labios separo los de ella y la beso despertándola, vio sus hermosos ojos y se fue a devorar su boca, sin poder parar, ella gimió en sus labios y siguió el beso.

Daven se dejó llevar y en menos de un segundo ya estaba arriba de ella envolviéndola en sus brazos, con su brazo inmovilizaba su cabeza para besarla salvajemente y la otra bajaba por su cintura, cadera hasta las piernas descubiertas, memorizando cada curva, Anni ponía sus manos en el pecho y después lo rodeaba.

Cuando agarro su rodilla y la subió un poco abriendo un hueco para estar más cerca de su entrepierna ella se entremedio y lo dejo de besar, tratando de separarlo, el con toda la fuerza de voluntad se separó y la miro directamente.

- Buenos días – los dos podían sentir una corriente por todo su cuerpo.

- Buenos días – él noto cuando esos ojos claros brillaron más.

Le entraron más ganas de besarla y se acercó, haciendo que sus blancas piernas lo rodearan y rodara su miembro con la entrada de ella. Anni se retorció y jadeo, pero después lo empujo.

- NO – grito agitada.

- ¿Qué pasa?

- Yo… emm, me voy – se separó de él como si su piel la quemara y corrió a la puerta.

Daven gruño frustrado y su temperamento cambio, de mala gana se fue a bañar, se vistió y se encerró el resto del día en la oficina, no dejo entrar a nadie a excepción de su padre, al que por un momento estuvo por decirle lo que había descubierto, pero se mordió la lengua y cayo.

Estuvo varios días evitando a todos y solo salía de la oficina cuando tenía que salir o para ir a dormir, en una semana ya tenía todo preparado y ahora faltaba actuar, pero antes tenía que hablar con Anni.

Ella notando que él estaba de un humor de perros no lo molesto, pero por las noches no dormía bien porque sus sueños la atormentaban, lo trata de olvidar pero al parecer no era algo que se olvidaba rápido.

Estaba por irse a dormir cuando un mensaje llega a su celular que esperaba en la mesita de noche, lo recoge y lee, se tensa al ver lo que estaba allí escrito, pensó en que sería una mala noticia y duro tiempo asimilando, agarro valor y bajo, se quedó al frente de la oficina mirando la puerta de madera, suspiro y levanto la mano para tocar pero esta se abrió de golpe mostrando a un cansado Daven, que le hizo una seña y ella paso.

- ¿Sucede algo?

- Lo hare.

- ¿Qué harás?

- Lo que me pediste, ayudare a todos y cada una de esas personas…

- ¿EN CERIO? – se emocionó y le sonrió

- De verdad – estaba serio – Estuve pensando y… ¿Quién sería yo si no ayudo a quien lo necesita? Como líder debo hacerlo, proteger y velar por mis hermanos. No seremos de la misma manada pero si la misma especie y aprecio la vida…

- Siii – grito y se le lanzo encima llenándolo de besos bastando con lo que había dicho.

El no sonrió, se quedó muy quiero mientras ella lo besaba, lo beso en los labios pero él no lo siguió y después ella extrañada se separó de él.

- ¿Qué pasa?

- Nada, ve adormir que mañana empezaremos a trasladarlo ¿quieres hacerlo conmigo? – la miro y ella asintió.

- Te ayudare en lo que sea.

- Bien, ahora voy a descansar un poco.

Quito las manos que lo rodeaban y salió de la oficina, dejando a la pobre Anni sola, se metió a su cuarto y se empezó a desvestir, dejo el cuarto a oscuras y fue al baño dejando la puerta abierta para que la luz penetrara al cuarto.




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