En cuanto los gigantescos Cuarzos que habían crecido en la proa de la nave tocaron la grieta dimensional comenzaron a desintegrarse en una lluvia de chispas multicolores. Tal y como había explicado Lucy, aquel era el “peaje” que debían pagar para entrar a la misteriosa dimensión. Toda la Superfortaleza tembló y se sacudió en aquel mismo instante; cargar aquellos cristales de energía demandó toda la potencia de los reactores de la titánica nave y el terrible esfuerzo por disipar todo aquel calor generado hizo que enormes géiseres de vapor brotaran por todas partes, lanzando pedazos de estructura y blindaje a medida que los sistemas de enfriamiento colapsaban ante el esfuerzo requerido.
En cuanto la nave hubiera atravesado por completo aquella grieta enorme, la misma se cerró de golpe, como si el mismo universo rechazara aquella herida en su existencia.
Lucy no había exagerado en que aquello seria desagradable; inmediatamente todos quienes habían sobrevivido al combate contra Veiss sintieron como sus cuerpos recibían un fuerte golpe en el pecho y por un momento sintieron que el aire era expulsado de sus pulmones. Tras recobrar el aliento Owen se acercó a la terminal y accionó los controles de comunicación. —Reporte de daños. —ordenó tratando de normalizar su respiración.
Tali ya no estaba en Ingenieria para dar el reporte por lo que uno de los técnicos ocupó su puesto momentáneamente. El hombre aún parecía estar bajo los efectos de la conmoción pero se las arregló para dar el informe —Fué una sacudida fuerte, pero los sistemas están en línea; no se registran daños significativos.
—Mantenganme al tanto de lo que suceda ahí abajo; tal vez tengamos que salir de aquí a toda velocidad. Gabriel — dijo volviéndose hacia el oficial de comunicaciones.
—Capitán.
—¿Cómo están nuestras comunicaciones?
El hombre trabajó detrás de su terminal y sacudió la cabeza. —No tenemos contacto con la Red, nuestros sensores están cegados por interferencias… también se ha caído el enlace con la Naginata. Usaré un link láser por ahora.
—Adelante.
La conexión entre ambas naves fué reestablecida y de inmediato el rostro del Capitán Sekai apareció frente al radar dimensional. —¿Están todos bien ahi? —preguntó el hombre.
—Sacudidos, pero enteros. —respondió Owen. —¿Cómo están las Meltran?
—Recibí justo el informe, la Capitán Hyle está dentro de la vaina de regeneración y su Ingeniera en Jefe ha logrado ponerla en funcionamiento, pero creo que esa es la única buena noticia.
—¿Qué quiere decir? —preguntó Owen frunciendo el ceño.
—La comunicaré con ella. —respondió Shingo mientras hacía una señal. El rostro de la meltran no tardó en aparecer en su propia ventana de video.
—Capitán.
—Ve al grano Tali, ¿Como…?
—Mal. —respondió la meltran en forma directa. —Está hecha pedazos, y lo digo en forma literal.
Jarvis y Owen intercambiaron miradas rápidamente.
—¿Cómo…?
—No lo sé. —respondió Tali. —Heridas como esas son mortales incluso para un Comandante Zentradi, pero Hyle es lo suficientemente obstinada para seguir con vida. Prism logró meterla más o menos en una pieza dentro de la vaina … la propia máquina intentó ahorrarle el sufrimiento activando el modo de eutanasia al hacer el diagnostico automático, pero logramos abortar el proceso y forzamos a que entrara en modo de soporte vital.
—Entonces ella está ¿Estable? —preguntó Owen.
—No por mucho tiempo… Necesitamos llevarla a un centro médico de última generación que pueda rehacer su cuerpo y rápido.
—Comprendo. ¿Qué hay de Zlyna y Prism?
—Se comprometieron a mantenerse cooperativas. —respondió Shingo. —Hablé con ambas y les informé de la situación, incluido lo que sabemos sobre las intenciones de la IA rebelde.
—¿Quisieron saber sobre el destino de Veiss? —preguntó Owen.
—Zlyna solo nos pidió que la mantengamos vigilada. —respondió el Capitán de la Naginata. —Su prioridad absoluta era la supervivencia de su Capitán y nada más.
—Avisenos si hay algún cambio… en Hyle o en sus compañeras. —pidió Owen.
—Si señor. —respondió Tali, tras lo cual se cerró la comunicación.
El Capitán Owen tomó asiento en su silla y examinó la pantalla que mostraba lo que había frente a la proa de la Bramante. La enorme efigie de Lucy brillaba contra el fondo cavernoso del interior de la superfortaleza, haciendo que pareciese prácticamente el centro del universo (Y dado que era ella quien en esos momentos llevaba el control de todo, bien podría serlo perfectamente)
Con la mano derecha accionó uno de los controles en el apoyabrazos de su asiento y activó el canal global. —Es hora de que nos expliques exactamente en dónde estamos y hacia dónde nos llevas. —dijo mirando hacia la enorme pantalla. De inmediato el rostro de Lucy pareció volverse hacia él y los ojos dorados de la IA se clavaron en los suyos. —Este medio no tiene nombre aún. —respondió Lucy. —Me pareció que llamarlo “Tejido Dimensional” es una buena alegoría para que puedan comprender la situación, aunque realmente no hay palabras que puedan explicar con exactitud los fenómenos que ocurren de este lado.
—El espacio FOLD es descrito a veces como una hoja de papel plegada varias veces sobre sí misma. —observó Jarvis.
—Entonces esto es más cómo tomar esa misma hoja de papel y hacer un minúsculo bollito… uno tan pequeño que las leyes de la materia dejan de tener efecto y se entra en el reino de los fenómenos Cuánticos. —explicó la IA.
—¿Entonces hemos sido encogidos a la escala de las partículas subatómicas? —preguntó Mack reprimiendo una carcajada.
—No exactamente. —respondió Lucy. —A escala galáctica nosotros ya somos algo insignificante…apenas algo similar a un simple átomo, pero si movemos el plano de referencia a la escala universal… ni siquiera somos una partícula virtual, nuestra presencia ni siquiera interactúa con el campo espacial a nuestro alrededor, somos algo más cercano a un error estadístico que a un objeto real.