Carne Y Hueso- Libro 1: El Despertar

CAPÍTULO 11: LAS HADAS

Veyrik se sentó y acomodo en el tronco mirando el cielo. Kael se le quedó mirando como emoción de como era las hadas

— mi madre vivió como 400 años contando cuando me crío. Ella y Miles de hadas más mejoraban el oxígeno, agua, y los árboles los hacía más grandes

Cómo a cazadores se dieron cuenta. Los cazaron mataron una por una y murieron muchas hadas pero los cuerpos desaparecian cuando estaban muertas

Cómo no querían perder mas hadas entonces se refugiaron en la cima se los árboles por un tiempo. La jefa de las hadas buscaba un lugar para que sea su hogar

De tanto y tanto buscar no encontro ningún hogar. El refugio de ellas solo eran los árboles porque entre las hojas se escondían nadie las veía allí

Entonces una mujer con el pelo rosado y los ojos del mismo color del pelo. Fue por agua pero sintió una energía en el medio del lago

Ella voló hacia allí con mucha esperanzas de encontrar una salida para salir de ese lugar donde solo son presas. Entre tanto buscar vio que la tierra se estaba abriendo en forma circular y el agua se apartaba para que entren sin que mojen sus alas al entrar

Ella aleteo sus alas muy rápido en forma de un llamado. Mientras aleteaba sus alas. Muchos colores brillaban de las alas

Era una forma de llamado entonces mucha hadas vinieron eran muchísimas y entraron

Cuando entraron era un selva llenas de flores árboles gigantes mi madre lo conocio

Era un regalo del planeta por mejorar su mundo. Mi madre la describió como era la selva es simplemente muy hermoso — susurró Veyrik. Mirando el cielo mientras que pasaba estrellas fugaces

Kael parpadeo tres veces lucho para que las lágrimas no salieran pero fueron más fuertes intento secarlo pero no paraba — porque lloras Kael? — pregunto Veyrik

Mientras estaba lagrimeando — esa hada que dijiste que encontro la selva... Era Lyra — respondió Kael levantándose

— Lyra? Entonces tú fuiste el responsable? — dijo Veyrik mientras se paraba y miraba directo a Kael con una mirada pérdida

— vendré aquí en la mañana.... Dile a Lyra que estoy a salvo y porfavor cuidala — dijo Kael caminando hacia la selva y desapareciendo en la oscuridad

Veyrik solo mantuvo la mirada bajo, con los ojos llorosos pero los aguanto

Mientras caminaba Kael. Sus lágrimas parecian mares. Sus venas se le salían del cuello mientras apretaba sus puños y mordia la mandíbula

Para que Veyrik no le escuche estar así. Se subió en la cima de un árbol y se recostó << eres el primer hombre que amo tanto >> escuchaba la voz suave de una mujer

<< Que tonto eres >> y unas risas de confianza

Y entonces empezó a recordar su peor decisión

FIN DEL CAPITULO




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