El brillo de la pantalla iluminó mi rostro en medio de la obscuridad de la habitación. Afuera, la lluvia golpeaba la ventana con suavidad, pero dentro de mi el ruido era mucho más fuerte.
El Nombre de Nicolás seguía ahí, clavado frente a mis ojos como una herida abierta
~
“¿Vienes o que ?”
~
Eso decía el mensaje.
Tan simple.
Tan frío.
Tan él.
El celular volvió a vibrar.
-“¿Vas a contestar o no?”
Entonces llego otro mensaje.
No Compliques las Cosas, Carolina.
Y ahí estaba el golpe.
No Compliques las Cosas.
Cómo si mis emociones fueran un problema. Como si sentir fuera exagerar
Me cubrí el rostro con una mano intentando respirar despacio.
Es que...
Trague saliva
Mis amigas me dicen. Que me está usando. Que alguien que realmente quiere a una persona no aparece solamente cuando tiene deseo acumulado.
Pero Nicolás tenía algo capaz de destruirme incluso sin tocarme. Le respondí.
-No sé.
Tres puntos aparecieron en la pantalla.
“Siempre Dices eso”.
“Porque Contigo Nunca sé Nada“.
Nicolás Nunca decoraba las Cosas con palabras bonitas. Él iba directo al punto.
Al menos me busca -Susurre
Ella frunció el ceño
-No digas eso.
Bajé la mirada hacia la pantalla iluminada.
Entonces apareció otro mensaje.
“ Solo no te enamores más ”.
~
-No puedes seguir Conformandote con tan poco, caro.
Apreté el celular entre mis manos.
-Que ridicula eres, Carolina...-
Susurré con la voz quebrada. Sabía perfectamente lo que significaba ese mensaje. Nicolás no estaba preguntando cómo me sentía No quería saber si había comido, si estaba triste o si seguía escribiendo hasta la madrugada para no pensar en él.
Solo quería mi cuerpo. Y aún así... ahí estaba yo, temblando porque me había buscado.
-Eso no es amor.
Mire nuevamente el mensaje.
Claro que no era Amor.
El Amor no debería sentirse como una caída constante al vacío.
Pero Nicolás tenía esa forma cruel de hacerme sentir importante solo por unos minutos
~
¿Y si voy? Pregunté casi en voz baja
Diana abrió los ojos con incredulidad.
-¿Hablas enserio?
-No lo sé...
Me llevé una mano al pecho-.
Es que cuando desaparece siento horrible... Y cuando vuelve... Aunque sea así... Siento que puedo respirar otra vez.
Hubo silencio.
Uno pesado. Incómodo.
~
Nicolás:
Encendí un cigarro mientras mi amigo Iván me observaba desdé el sillón
~
¿Le escribiste otra vez?
Preguntó.
-Sí.
-¿Y ahora que quieres con ella?
Solté humo lentamente.
-Nada serio.
-Mierda...
-murmure.
No era un idiota. Sabía perfectamente que Carolina sentía cosas Más profundas por mi. Lo veía en su manera de mirarme, en como se quebraba cuando yo desaparecía durante días.
-Nada.
Volví a tomar el teléfono.
-“Si no quieres, dime y ya.”
El celular vibro.
Mensaje de nuevo.
Carolina: “A veces quisiera odiarte”.
Cerré los ojos lentamente. Y por primera vez en toda la noche... No supe que responder.