Carolina:
Juré que está vez no iba a buscarlo.
Me lo prometí a mi misma mientras veía el chat vacío de Nicolás todas las noches.
Mientras revisaba si estaba en línea.
Mientras fingía que no me dolía verlo conectado. Y aún así no recibir absolutamente nada de él. Pero Nicolás tenía esa forma cruel de desaparecer durante días... Y aún así seguir viviendo dentro de mi cabeza todo el tiempo.
Él simplemente no estaba pensando en mi de la misma manera.
La única vez que apareció fue borracho.
Y yo odiaba admitir cuánto había sonreído aquella noche. Que patético era sentirse especial solo porque alguien tomado decidió escribirte.
Aún así, lo esperé otra vez.
Y otra.
Y otra.
Hasta que el silencio termino aplastandome el orgullo entonces abrí el chat.
Mis dedos temblaban cuando escribí:
-¿Que día estás libre?
El corazón me latía tan fuerte que casi podía escucharlo.
Pasaron minutos eternos antes de que aperaciera el
“ Escribiendo ...“.
Y ahí estaba yo otra vez.
Esperando Migajas como si fueran amor.
-¿Para?
Senti el golpe directo en el pecho.
Ni siquiera fingía interés.
Ni siquiera intentaba sonar feliz de hablar conmigo.
Pero aún así respondí.
Solo dime que día.
El martes de la próxima semana.
Cerré los ojos unos segundos intentando convencerme de que todavía había esperanza.
¿Y cuando podríamos vernos?
No sé.
No sé.
Dos palabras capaces de destruirme el día entero.
Y eso mismo escribió.
No porque quisiera ser grosero.
Solo porque genuinamente no entendía porque yo insistía tanto en verlo.
Ni siquiera le caigo bien.
Y nunca habría pasado por su mente en una persona como yo siendo alguien importante emocionalmente.
Me quedé mirando la pantalla sintiendo ese vacío horrible.
Crecer dentro de mi otra vez.
Cómo si Nicolás siempre supiera exactamente como darme suficiente atención para mantenerme cerca... Pero nunca lo suficiente para hacerme sentir querida.
Y aún así no podía alejarme.
Porque lo quería incluso en su indiferencia.
Incluso en su frialdad.
Incluso cuando él apenas me miraba. Mientras yo construía universos enteros. al rededor de una simple respuesta suya.
Intente seguir hablando.
-Bueno.. Avísame cuando puedas.
-Sí.
Eso fue todo.
Pero seguí viendo el chat como si las palabras fueran a cambiar mágicamente. Cómo si en algún momento Nicolás fuera a escribir:
“Perdon por tardar.”
“Claro que quiero verte.”
“ También pensé en ti.”
Pero Nunca paso.
Sentí ganas de llorar hasta romperme.
Hasta vaciarme completamente.
Y ni siquiera eso pude hacer.
Solo quedó esa sensación insoportable de vacío. Esa desesperación silenciosa que me quemaba el pecho mientras sostenía el celular entre las manos.
Quizá era la sertralina.
Quizá estaba tan rota emocionalmente que ya ni siquiera podía llorar.
Aún así, Antes de dormir, volví a abrir la conversación una última vez.
Porque Aunque Nicolás me destruía lentamente...
Seguir teniendo una pequeña parte de él todavía me parecía mejor que perderlo por completo.
~
Nicolás:
Vi el mensaje de Carolina mientras estaba acostado viendo vídeos.
Suspiré apenas leí.
¿Que día estás libre?
Sabía perfectamente lo que ella quería.
No era tonto.
Carolina siempre encontraba una forma de volver.
Siempre estaba ahí esperando algo de mi.
Y eso mismo escribí.
No porque quisiera ser grosero.
Solo porque genuinamente no entendía porque ella insistía tanto en verme.
Me caía bien.
Sí.
Pero Nunca había pensado en Carolina como alguien importante emocionalmente.
Y, aunque jamás lo admitire en voz alta, había algo peligrosamente cómodo en eso.
Porque nunca tenía que esforzarme demasiado.
No necesitaba conquistarla.
No necesitaba buscarla.
Ni siquiera darle verdadera atención.
Ella seguía ahí de todas formas.
¿Para?
Respondí finalmente.
Dejé el celular a un lado unos minutos y después volví cuando vi otro mensaje.
Solo dime que día.
Pase una mano por mi cabello.
El martes de la próxima semana.
Sabía que probablemente ella intentaría verme.
Y sinceramente no estaba seguro de querer hacerlo.
No porque Carolina me cayera mal.
Simplemente porque nunca la vi como algo serio.
Nunca la imaginé formando parte real de mi vida.
Cuando ella pregunto cuando podríamos vernos, yo respondí lo primero que pensé.
-No sé.
Porque era verdad.
No estaba pensando en ella de la manera en que ella pensaba en mi.
Y aunque alcanzaba a notar el interés desesperado escondido detrás de cada mensaje, nunca hice nada para detenerlo completamente.
Tal vez porque me gustaba sentirme importante para alguien.
Tal vez porque era más fácil dejar que Carolina siguiera ahí que enfrentar lo que realmente estaba pasando.
Volví a leer el chat unos segundos antes de bloquear el celular.
Del otro lado de la pantalla había una chica destruyendose lentamente por alguien que apenas estaba pensando en ella.
Y lo peor era que yo, en el fondo, ya lo sabía.