Carolina

Entre Medicinas y La Paz De Que No Esté Cerca.

Carolina:

Hoy tuve cita con Siena Norieira.

Llevaba días preparándome para contarle todo. Había escrito páginas enteras en mi diario: Sobre Nicolás, sobre mis pensamientos, sobré las noches interminables donde mi cabeza parecía una cárcel.

Y justo cuando llegó el momento...

Todo desapareció.

¿Trajiste las notas que me comentaste?

-Pregunto Siena con una sonrisa tranquila.

Sentí como se me congelaba el cuerpo.

Abrí la aplicación.

Nada.

Vacía.

Otra vez.

Mi internet no funcionaba y la aplicación decidió que mis pensamientos no existían.

-No... no aparecen...

Movi el teléfono una y otra vez y Nada.

-Tranquila Carolina.

-Dijo Siena-

-Cuentame lo que recuerdes.

Pero ese era el problema.

No recordaba.

Cuando estoy sola puedo escribir durante horas, pero cuando alguien me pregunta directamente, las palabras se esconden.

Como si mi cerebro cerrara las puertas.

Salí de la consulta frustrada.

Con vergüenza.

Con la sensación de haber desperdiciado una oportunidad.

Aunque Siena me dejo una tarea extraña.

Quedarme sola en mi habitación.

Tomar distintos objetos.

Pasarlos por mis brazos, mis manos, mi cuello.

Sentir sus texturas.

Sentir que estaba aquí.

En este mundo.

No en mi cabeza.

Todavía no entiendo para que sirve.

Pero voy a intentarlo.

Porque últimamente mi mente se siente demasiado lejos de mi.

Y porque dentro de tres días veré al psiquiatra Jairo Beltrán.

Quizá él tenga respuestas.

Quizá me diga que está mal.

Quizá me diga porque mi cerebro nunca se calla

Y quizá...

Solo quizá...

Me diga cómo apagar el nombre de Nicolás Lome cuando llega la noche.

Porque durante el día puedo ignorarlo.

Pero cuando la obscuridad entra por mi ventana...

Él vuelve.

Siempre vuelve.

Aunque no me escriba.

Aunque no me busque.

Aunque esté lejos.

Aunque ni siquiera piense en mi.

~

Nicolás:

Las vacaciones estaban resultando aburridas.

Demasiado silenciosas.

Demasiado largas.

Me encontraba sentado mirando el mar cuando apareció una notificación.

Un vídeo nuevo.

Compartido por Carolina.

Le di Like.

Cómo siempre.

Sin pensarlo demasiado.

Y seguí deslizando la pantalla.

No le escribí.

No porque no pudiera.

Simplemente no lo hice.

Aunque a veces me preguntaba como estaba.

Porque había algo extraño en ella.

Algo que nunca terminaba de entender.

Guardé el celular y observé el horizonte.

Lejos.

Muy lejos de casa.

Sin imaginar que esa distancia le estaba dando tranquilidad.

Sin saber que mi ausencia era precisamente lo que le ayudaba a respirar.

Porque las personas nunca conocen la historia completa.

Solo conocen la parte que les toca vivir.

Y mientras yo observaba las olas romper contra la arena...

En algún lugar Carolina seguía pensando en mi.

Y yo ni siquiera lo sabía.




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