No sé por dónde empezar.
De verdad no sé.
Estoy acostada sobre mi cama mirando el techo de mi habitación y siento como si tuviera un agujero en el pecho. Uno enorme. Uno que no cabe en palabras. Cada vez que pienso en Nicolás Lome, algo se rompe dentro de mi.
~
-¿Que es esto? Susurre mientras abrazaba una almohada contra mi pecho
¿Rabia? ¿Celos? ¿Dolor?
No lo sé
Y creo que eso es lo que más miedo me da.
Porque ni siquiera puedo ponerle nombre a todo eso.
Suspiré y cerré los ojos.
Pero entonces aparecieron ellos.
Micaela Chavarria y Nicolás Lome.
otra vez.
Volvieron a hacerse amigos.
Se tienen agregados en Facebook.
y ella tiene novio.
Pero...
-¿Y si es él?- Murmuré.
No quería pensarlo.
De verdad que no.
Pero mi cabeza nunca se calla.
Nunca.
Y ahí estaba otra vez, imaginando cosas.
Mensajes.
Fotos.
Conversaciónes.
Risas.
Notificaciones.
-No, Carolina. Ya basta. -Me dije a mi misma incorporándome sobre la cama-. Deja de hacerte esto.
Pero era imposible.
Mi mente seguía.
“¿Y si ya están juntos? ”
“¿Y si hablan todos los días? ”
“¿Y si él es más feliz con ella?”
“¿Y si ya me olvidó?”
Sentí una punzada en el estómago.
Una horrible.
Como si alguien estuviera retorciendo algo dentro de mi.
-No quiero pensar en esto...
Pero pensaba.
Siempre pensaba.
Las náuseas volvían.
El pecho me pesaba.
Y respirar se sentía extraño.
Como si mi propio cuerpo estuviera cansado de sufrir.
Me levanté de la cama y me acerque a la ventana.
La noche estaba tranquila.
Demasiado tranquila.
¿Porque me haces esto? - susurré
Aunque Nicolás no estaba ahí para escucharme.
¿Porque sigo sintiendo todo esto?
La idea de que pudiera estar cerca de ella con la misma facilidad con la que algún día estuvo cerca de mi...
Eso me partía en dos.
Y lo peor era saber que, probablemente, todo esto estaba pasando en mi cabeza.
Pero el corazón no entiende de lógica.
El Corazón no entiende.
El Corazón es estúpido.
-No digas eso - me respondí en voz baja-. Solo está enamorado.
Solté una pequeña risa triste.
-Pues ojalá aprendiera.
Porque ahí seguia.
Esperando.
Como un tonto.
Esperando algo que ni siquiera sabía si iba a llegar.
Me gustaría apagar mi mente.
De verdad.
Apagarla por cinco minutos.
Que dejara de buscar señales.
Que dejara de imaginar notificaciones que no existen.
Que dejara de preguntarse ssi él piensa en mi.
Pero mi cabeza parece estar enamorada de sufrir.
Y ahí días como hoy...
En lo que todo pesa.
Todo.
Hasta respirar.
Hasta levantarme.
Hasta sonreír.
Es como cargar cien bolsas llenas de cosas que ni siquiera recuerdo haber comprado.
-¿Algún día dejará de doler?
Pregunté al vacío.
¿Algún día podré ver una foto de Nicolás sin sentír que se me hace un nudo en el estómago?
¿Algún día podré escuchar su nombre sin sentir ganas de llorar?
No lo sé.
Y luego está está parte de mi.
La parte que más miedo me da.
Porque ahora mismo me siento horrible.
Y una pregunta no deja de perseguirme.
-¿Voy a terminar jugando con Kelan Haro?
-¿Con él y con cualquiera que se me cruce en mi camino?
Cerré los ojos.
Y esa idea me dio miedo.
Mucho miedo.
Porque se siente como una promesa amarga.
-No quiero ser así... -Susurre.
Intenté ser buena persona.
Lo juro.
Intenté tener paciencia.
Intenté callarme.
Intenté no reclamar.
Intenté no hacer ruido.
Intenté entender.
Intenté esperar.
Pero...
-¿Y si me convierto en alguien horrible?- pregunte mientras las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos.
-No eres horrible.
-¿Entonces porque siento tanta rabia?
-Porque estás herida.
-¿Y eso justifica hacer daño?
No hubo respuesta.
Solo silencio.
Porque una parte de mi sabe que no.
Pero otra parte...
Otra parte está cansada.
Tan cansada.
Y me da miedo descubrir hasta donde puede llevarme esté dolor. Me aterra la idea de que Nicolás y Micaela sean novios.
Solo imaginarlo hace que mi garganta se cierre.
Y odió eso.
Odio que algo que ni siquiera se si es verdad tenga tanto poder sobre mí.
Volví a sentarme en mi cama.
La habitación estaba en silencio.
Y, por primera vez en todo el día, deje de luchar contra mis pensamientos.
Solo me quedé ahí.
Sintiendo.
Porque tal vez eso era todo lo que podía hacer por ahora.
Sentir.
Escribir.
Sobrevivir.
Y aunque ahora mismo todo parezca obscuro...
Aunque mi cabeza no dejé de imaginar cosas que me rompen...
Aunque mi corazón siga esperando algo que tal vez nunca llegue...