Will
La primera regla para no hacer algo estúpido es simple: No acerques tu cuerpo a la persona que te vuelve estúpido.
Claramente ya rompí esa regla.
Estoy acostado en el césped húmedo del jardín de Alaska, con los pies apoyados contra un árbol porque aparentemente eso es "terapia energética".
Sharon estaría orgullosa. Otro consejo de ella que sigo.
Que nadie se lo diga.
Miro el cielo para evitar mirarla a ella.
Error.
Porque cuando no la miro, soy demasiado consciente de todo lo demás. Del calor de la manta compartida, el roce ocasional de su brazo contra el mío, el olor cítrico de su shampoo mezclado con el aire frío de la noche. El hecho de que Alaska está a menos de centímetros de mí.
Malditos centímetros.
Respiro despacio.
—Entonces... ¿Qué estabas leyendo que te tuvo despierta hasta las dos de la mañana? —le pregunto, más para distraerme que por curiosidad real.
Levanta el Kindle.
—Mafia serbia.
Claro.
No sé por qué me sorprende y, al mismo tiempo, no me sorprende en absoluto.
Alaska nunca lee nada sencillo. Siempre encuentra las historias más extrañas, intensas o improbables que existen y, de alguna manera, termina obsesionándose con ellas.
Pero hay algo en esa respuesta que se queda dando vueltas en mi cabeza. Porque creo reconocer la portada del libro que me muestra y estoy casi seguro que es uno de esos libros con contenido spicy, y estoy intentando reconciliar la imagen de la chica que se emociona porque encontró un marcador bonito con la de alguien que lee, entre otras cosas, sobre sexo.
<<Porque te encantaría poder recrear una de esas escenas ¿no?
—Y antes de que preguntes —añade—: sí, están todos locos.
La miro un segundo, cabello blanco contra la manta oscura, ojos claros reflejando la luz de la luna, la forma en que arruga apenas la nariz cuando intenta parecer seria. La forma en que muerde inconscientemente su labio inferior y soltandolo de golpe, dejándolo levemente rojizo. No debería estar aquí. No debería estar tan cerca.
Porque Alaska tiene algo que la mayoría de la gente no tiene.
Algo peligroso.
Bondad y amor puro.
Ella cree que el mundo es bueno. Que las personas son buenas.
Que yo soy bueno.
Y eso sería adorable, si no fuera completamente incorrecto.
<<La chica literalmente lee sobre un mafioso que secuestra a una chica por error y se enamora de ella en el proceso. Creo que es hora de que revises tu lista de excusas, porque de todas esta es la peor
Apoyo los brazos detrás de la cabeza y miro el cielo otra vez.
—Eso explica muchas cosas —digo.
—¿Cómo qué?
—Como por qué alguien decidiría acostarse en el césped húmedo en plena madrugada. La locura debe ser contagiosa a través de las palabras.
Sonríe.
La escucho acomodarse bajo la manta y el movimiento hace que su hombro roce el mío otra vez. Mi mandíbula se tensa un poco.
Mira las estrellas, actuó como si esto fuera completamente normal. Como si no estuviera acostada al lado de alguien que lleva años intentando mantenerse a una distancia segura de ella.
Cierro los ojos un segundo, porque la alternativa sería mirarla y eso sería un problema.
Uno grande.
Porque Alaska cree que esto es solo una conversación tranquila bajo un árbol. Y yo estoy aquí intentando no pensar en lo fácil que sería girar la cabeza y besarla, morder esos labios rojizos y sujetar su cadera junto a la mía, uniéndonos y no dejándola ir, consumiendo todo lo que ella representa en el proceso.
Intento concentrarme en las estrellas, cualquier cosa que me obligue a no mirar hacia la izquierda.
—¿Te molesta si sigo leyendo? Me queda muy poco para terminar.
—Adelante.
Escucho cómo pasa una página en su Kindle. Después otra.
Luego su voz.—Confirmado.
—¿Qué cosa?
—Los serbios están definitivamente locos.
Suelto una risa baja. —Gran descubrimiento.
—Uno de ellos acaba de lanzar disparos al aire mientras los novios decían sus votos.
—¿Por alguna razón en especial?
—Ah sí, dice que es una tradición de ellos.
El viento mueve las hojas del manzano sobre nosotros, Alaska se mueve un poco bajo la manta. Escucho cómo apoya el Kindle sobre su estómago.
Después de unos segundos vuelve a hablar. —¿Sabes qué es raro?
—Muchas cosas en esta conversación.
—Que estés despierto.
Levanto una ceja. —¿Eso es raro?
—Un poco.
—¿Por qué?
—Porque tú eres el tipo de persona que parece tener la vida organizada.
Casi me río.
Si supiera.
—Es una ilusión muy bien trabajada —digo.
—Hmmm.
El silencio vuelve.
Pero dura menos esta vez.
Alaska suspira suavemente. —Creo que mis ojos se están rindiendo.
—Eso suele pasar a las casi tres de la mañana.
—Pero es raro, no tenía sueño, no hasta que llegaste.
Escucho cómo se acomoda otra vez. El movimiento hace que su hombro toque el mío, después su cabeza. Tardo un segundo en darme cuenta de lo que pasó: Alaska acaba de apoyar la cabeza en mi hombro. Mi cerebro se queda completamente en blanco.
<<No respires fuerte. No te muevas. No hagas nada que arruine esto.
—Lo siento —murmura medio dormida—. almohada improvisada.
—Está bien —respondo, demasiado rápido, demasiado serio.
Ella suelta una pequeña risa adormilada. Miro hacia el cielo otra vez, porque si miro hacia abajo voy a ver su cara a unos centímetros de la mía.
Y eso sería un error del que no creo tener la fuerza para volver.
Pasan un par de minutos. Tal vez cinco o diez, no lo sé, el tiempo se vuelve extraño cuando estás intentando no moverte mientras alguien duerme sobre tu hombro.
Entonces Alaska habla otra vez.
Muy bajito. —Will...
—¿Sí?.
—Gracias por venir. — Su voz ya está medio perdida entre el sueño.
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vínculos frágiles, humor como defensa, amor que duele y abriga
Editado: 18.06.2026