Te regalo una rosa falsa
para que comprendas mi despedida
y es que no he dejado de amarte,
al menos no todavía.
Te regalo mis noches negras
para que te adornes con ellas
y aunque sé que no valen nada,
es todo lo que me queda.
Te regalo mis tristezas
para que las conviertas en alegrías,
y es que el motivo eres tú,
siempre de mi sonrisa.
Te regalo mi pensamiento,
para que te quedes siempre en mi mente,
y es que ya no tendré tu cuerpo
ese es mi destino y presente.
Te regalo mi humilde ser,
para que lo conviertas en casa,
y es que quiero ser toda tuya
aunque yo no te haga ni falta.
Pero más que nada,
te regalo mi corazón,
para que siempre tengas un presente
con el que recordarme, mi amor.