Cartas a un amor perdido

ⅩⅩⅩⅣ. Amarga soledad

Te veo muy feliz,
con tus dedos entrelazados en una hermosa mujer,
tu mujer,
sonríes en cada foto,
expresas una palabra de cariño hacia ella,
y ya ni te acuerdas si sigo aquí,
me queda muy poco tiempo
y es lo que no sabes,
y si los dos vamos al cielo,
tal vez nos encontremos.
Tal vez no recuerdas nada sobre mí,
han pasado tres años al fin y al cabo.
Pero yo, sigo sola,
y no sé qué espero
pues sé que nunca llegarás,
pero yo,
olvidé amar
y tampoco lo he querido intentar,
no quiero tampoco,
dañar eso hermoso
que han construido.
Sólo me quedo en silencio,
frente a la pantalla,
viendo tu sonrisa,
una sonrisa que antes era mía,
envidio a esa hermosa mujer
por ahora estar casada contigo,
porque recuerdo tus promesas
de que yo sería quién llevaría ese anillo.
El tiempo pasa al fin y al cabo
y tú ya eres feliz,
pero yo me he quedado con un recuerdo,
que se vuelve amargo,
y sólo ruego por verte una vez
para olvidarme de ti
y seguir con mi rumbo
de soledad.



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En el texto hay: poetry, poesía., poema corto

Editado: 07.07.2026

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