Hoy es un día común y corriente, un día que simplemente caminó hacia mi destino,
hago mis cosas normales, porque la vida sigue, respiro, trabajo, existo.
Pero solo una cosa hizo que mi día se convirtiera en un recuerdo que hizo llorar a mis ojos, DÍA NUBLADO.
Sí, así es, el día está cubierto por nubes grises, densas, el aire se siente frío y mis lágrimas no acaban de caer. No fue por simple casualidad, tu y yo hablábamos de estos días que eran perfectos para ti y para mi, porque fue muy fácil decir CAFÉ, LIBRO Y UNA BONITA VISTA AL LAGO. Fui privilegiada, solo disfrutaba nuestras charlas, nuestros sueños y como me veías crecer y yo simplemente amaba los momentos a tu lado, y fue ahí cuando entendí que hoy COMENZO A DOLER.
Nadie te prepara para esto.
Nadie te dice que te quedas sin aliento.
Nadie te dice que el pecho se siente chiquito pero al mismo tiempo con un hueco enorme.
Nadie te dice qué prefieres llorar y recordar en silencio, solo, sola.
Prefieres eso porque no quieres que nadie te interrumpa, no quieres preguntas, no quieres cuestionamientos, solo quieres gritar y gritar hasta que tu persona regrese, aunque sabes que no es así, no va a volver y la DEPRESIÓN se comienza a manifestar, comienza a invadir tus emociones y pierdes el control de todo, comienzas a llorar sin parar y no encuentras la salida del dolor tan abrumador que te invade.
Nadie te dijo que no duele, pero tampoco te dijo que duele a tal magnitud que sientes que te mueres.
El día común duele aún más que cuando te dejé en tu nuevo hogar.
El día común duele mucho más cuando no te puedo contar mi nuevo logro.
El día común duele más que cuando me caí y tú estuviste ahí hasta que me levanté.
Por favor, no me pidas que deje de llorar, no me pidas que deje ir toda la ira y el remordimiento porque no lo podré superar en mucho tiempo.
Este vacío apenas comienza
Este dolor apenas es el inicio y no veo el fín
Este hueco en el pecho va a ser un huésped permanente en mi ser.
Estos recuerdos se van a quedar siempre en mi memoría hasta que mi salud decida borrarlas.
Esta ansiedad permanecerá intacta hasta que aprenda a vivir con ella, porque seremos compañeras de vida.
Querida muerte, te llevaste a mi persona, pero no le diste tiempo de enseñarme a vivir sin ella. Le arrebataste la vida sin preguntar, sin consentimiento y aunque sé que de eso se trata este juego, no logro adaptarme a las normas de la vida, donde tu siempre serás la única neutral, tu no estas entre el bien y el mal, tu eres la justa, la que sabe el tiempo correcto, la que no da consentimiento, la que con un simple toque está ahí lista para tomar una decisión que es difícil para los vivos, pero no para ti, para ti es facíl, pan comido, uno más a tu lista, alguien que decide en el tiempo correcto en tu plano, pero en el nuestro es solo el comienzo de un día nuevo pero una vida difícil.
Querida muerte, esto apenas comienza, el dolor llegó tarde, porque el modo avión está llegando a su fin, el entumecimiento se está desvaneciendo y la realidad se está haciendo presente de una forma tan abrupta que el golpe al suelo es solo una caricia a comparación de lo que viene. Así que querida enemiga te invito a vivir este dolor de la mano, juntas, porque me lo debes, no solo a mi, a todos los que sufren la ausencia de su persona.