Hoy caigo en cuenta que las cosas se aprenden, otras se toman y el conocimiento se hereda.
No creí que llegase a necesitar ese conocimiento que en su momento solo fue pasajero, algo que solo tu sabias que se podía necesitar en una situación complicada, en el momento menos esperado y en las condiciones más raras, tus palabras exactas fueron ¨MÁS VALE SABERLO Y NO NECESITARLO, QUE NECESITARLO Y NO SABERLO¨ un refrán tan preciso, tan exacto pero tan ignorado.
Quién diría que solo unos minutos bastaron para saber que tenías razón.
Duele?, si
Es necesario? Más de lo que creí.
Lo pasaría a otras generaciones? Sin dudarlo.
No se trata solo de lo que se aprende, se trata del tiempo que te tomaste en sentarte conmigo, en darme detalles de lo que para mí era nuevo, tuviste paciencia, amor, y sobre todo esperanza por convertir un conocimiento en algo místico, en algo que no se perdería tan fácil.
No se trata de lenguas muertas, pero si de algo que puede hacer una diferencia mínima en el espacio que uno se encuentra, pasando de generación en generación solo para convertir algo útil en magia pura.
Me enseñaste sobre el amor en la enseñanza.
Me enseñaste sobre la paciencia en lo complicado
Me enseñaste sobre ver lo invisible pero presente.
Me enseñaste a amar sin condición.
Me enseñaste que el amor todo lo cura.
Me enseñaste a no rendirme.
La paciencia viene del sentimiento más profundo de una persona, el no apresurar las cosas es solo una virtud más que pocos poseemos, la espera no es lo mismo que rendirse, la espera es saber cuándo es el momento de actuar, no importa cuántas presiones podamos tener encima, mientras seamos pacientes sabremos cuando tenemos que actuar, el mismo cuerpo te lo dice, el sexto ojo aparece y es cuando sabemos que llegó la hora de hacer nuestra parte.
Querida muerte
Dile que lo aprendido por mi persona ha sido puesto en práctica y que ha resultado maravilloso.
Dile que confíe en mí, no tuve miedo, tal como ella me lo enseñó.
Hazle saber que me hubiese encantado que lo hubiera visto con sus propios ojos mi pequeña victoria.
Dile que aún me duele que no esté aquí y poder escuchar un BIEN HECHO de su bella boca.
Dile, que estoy lista para todo, pero menos para aprender a vivir sin ella, que solo me de tiempo, que con el pasó de los años dolerá menos su ausencia, que me perdone si mi llanto a veces no la deja descansar, trato de cambiar eso, pero no encuentro la forma.
Querida amienemiga, hazle saber que le amo y que ni el tiempo ni los años borrarán el sentimiento.