Miré el cielo y buscaba darle forma a las nubes y ya no fue lo mismo, claro que tenía encanto y belleza, pero en mi entraba una profunda tristeza, porque solíamos recostarnos en el pasto a observar todo a nuestro paso pero siempre mirando el cielo y sin entender nada en ese momento, me dí cuenta qué había más allá de él, tus palabras exactas fueron:
¡EL LÍMITE NO ES EL CIELO!
Quizá en ese momento me enfocaba solo en las nubes, los pájaritos, tu sonrisa presente, las conversaciones e incluso aquellos regaños que siempre me dieron esa enseñanza que pocos se atrevían a ver, no fue casualidad, fue una forma de enseñar tan acertada y que nadie merecía encariñarse contigo sabiendo el final. Pero aun así comprendí tus palabras, el cielo nunca fue el límite. Porque no hay límites cuando quieres alcanzar tus sueños, tus metas, tus proyectos.
Me enseñaste a no rendirme con simples refranes, porque venías de una familia que rompió todo tipo de estereotipo, que se apoyaban entre todos y que todos merecian brillar sin opacar a nadie, que ustedes no conocieron eL TE QUIERO VER BIEN, PERO NO MEJOR QUE YO.
Se que me hubiese preguntado de dónde lo aprendí, pero sobra decir que en ocasiones, la calle te enseña de las peores formas.
Quien diría que nada y todo duele, los recuerdos llegan y llegan todos los días, incluso si disfruto de tu nieve favorita o veo a un colibrí, tú me decías que cuando ya no estuvieras en este plano, me visitarías como uno, y lo raro es que yo casi no los veía cuando estabas a mi lado, pero cuando partiste, casi todos los días me visita uno, y eso al principio dolió, pero ahora solo me limito a hablar con ellos, contarle mis problemas y mis felicidades, y no se van, se quedan, volando picando esas flores que cuido para que sigan llegando, para mi es una forma de cuidarte sin ver tu cuerpo, pero sintiendo tu esencia y eso me da un motivo para no desistir en el intento.
Querido lector, tengamos en mente que:
Los recuerdos son la forma más bella y dolorosa de tenerlos en el corazón y en la mente.
Los recuerdos son fugaces, porque se guardan en lo más profundo de nuestra memoria.
Los recuerdos los mantienen vivos y presentes en el alma.
Los recuerdos son sagrados.
Querida vida, tú que das el don de respirar y tener el cuerpo físico, pido que no dupliques su forma física, mejor guárdala, cuidala, protegela, dale la forma perfecta y exacta hasta que llegue el momento de volver a reencontrarnos, dale el calor adecuado para que no tenga frío, cuidale hasta que el alma vuelva a encontrarse con ese cuerpo perfecto, con esa esencia única y con esa sonrisa que nadie pueda olvidar.
Vida, te pido que nos vuelvas a reencontrar:
Que nuestras almas lo sientan.
Que el corazón lata tan rápido y al compás.
Que la energía se sienta de otro planeta.
Que el amor que nos tuvimos en esta vida vuelva pero más fuerte que nunca.
Pero lo más importante que te pido, es que sepamos reconocernos en la siguiente vida.
Querida muerte, dile que le recuerdo con dolor, amor, devoción, pero que estoy más cerca que ayer de poder aceptar el que ya no esté.
Dile que nuestros recuerdos están intactos.
Dile que nuestros recuerdos son especiales y le mantienen vivo en el mundo
Dile que tenía razón, que solo las personas mueren cuando se les olvida.