Cartas de otoño

Capítulo 3: Lo que la historia no dice.

🎧Liability-Lorde.

Elisa.

La hora habia llegado, era hora de presentar aquel debate en la clase de Hustoria.

El dia comenzó como un espejo empañado: apenas podía ver lo que había frente de mí, pero sentía que algo se avecinaba. El aire frío del otoño seguía rozando mis mejillas, y las hojas caían como si marcaran el paso del tiempo con un ritmo que no perdona.

En la Preparatoria Aurora, los pasillos estaban más ruidosos de lo normal. Parecía que todos habían recuperado energías después de la primera semana infernal. Yo no, era imposible, tanto que pensar, tanto que tenía ue arreglar.

Mientras caminaba Claris llego.

-¡Hola!, te extrañe mucho eli-dijo claris mientras sonreía como de costumbre-.

-Yo también te extrañe aunque nos hayamos visto ayer, ¡eres un amor persona!-dije con una sonrisa aliviada.

-Basta, basta, es hora de hablar sobre la clase de Historia, ¿no creen?-decía Valeria con una cara cansada.

Sabia que seguramente había trasnochado mientras jugaba, era normal pero aun no lograba acostumbrarme a rutinas tan extremas.

-Ni lo digas-dije-. Se bien que algo se nos puede escapar de las manos sin tiempo para corregirlo.

-Lo sé, pero ya es hora de irnos si queremos un buen lugar en el salón de clases, nuestros compañeros parecen verdaderos animales salvajes-dijo Valeria con su típico tono sarcástico.

Caminamos entre risas; sabia bien que estas chicas lo eran todo para mi, no me atrevería a perderlas nunca.

La clase comenzaba, el profesor Marcos era serio como de costumbre, pero podía notar cierta emoción.

-Hoy exponen los equipos sobre la Revolución -susurró Dayna, con esa mezcla de emoción y pereza que solo ella podía tener.

-¿En serio?, pense que seria la siguiente clase. Perfecto, la oportunidad que necesitaba para arruinarme el dia-dije, rodando los ojos.

Rowena me dio una palmada en el hombro.
-No exageres. Solo es Arek, no un monstruo-.

-¿Y cuál es la diferencia?-mientras la miré seria.

-Hoy escucharemos las exposiciones de cada equipo. Recuerden que se evaluará no solo el contenido histórico, sino la creatividad y el enfoque crítico.

Al escuchar esa última palabra, vi cómo Arek se enderezaba en su asiento. Con su cuaderno lleno de esquemas perfectos y flechas ordenadas, parecía preparado para arrasar. Yo no iba a permitirlo.

Asi pasaron los minutos a la espera de nuestro turno, el equipo antes que el nuestro terminó su presentación, y entonces el profesor nos llamó:

-Grupo de Arek, Selene, Rowena y Elisa. Es su turno.

El silencio fue inmediato, era atrasado, sentí como mi corazón latía a mil por hora.

Arek tomó la palabra primero, con la seguridad de quien ya sabe que tiene razón.

-La Revolución Mexicana fue un movimiento inevitable. Las causas sociales, económicas y políticas convergieron en un punto crítico...

Su voz era clara, precisa, impecable. Selene lo miraba como si colgara estrellas del techo, mientras yo me mordía la lengua.

Cuando llegó mi turno, respiré hondo.

-Sí, fue inevitable. Pero más que fechas y causas, fue un grito de vida de miles de personas que se negaron a seguir siendo invisibles. Hombres, mujeres, campesinos, obreros... ellos no hablaban de "política", hablaban de hambre. Hablaban de miedo. Hablaban de esperanza.

Rowena asentía, apoyando mis palabras. El profesor parecía aun más interesado, aquella sutil emoción que note al verlo entrar al salón lo confirmo.

Arek, en cambio, frunció el ceño.

-Eso no tiene nada que ver con el análisis crítico. La historia debe tratarse con objetividad-dijo lleno de una gran seguridad.

-Y la objetividad sin humanidad es solo una lista muerta -repliqué.

Un murmullo incomodo recorrió el salón. El profesor levantó una ceja, curioso, y dejó que la discusión continuara.

Selene intervino, intentando suavizar la situacion:

-Quizás... podríamos combinar ambos enfoques, ¿no creen?

Yo no respondí. Mis ojos seguían fijos en Arek. Era un choque silencioso, como si estuviéramos midiendo fuerzas en cada palabra.

Era inevitable que no fuera asi, ya lo sabia, ese chico Arek no es más que un mocoso presumido lleno de ego.

Pero esto no me frenó, seguí dando cada visión, una visión que el mundo desconocía pero que yo queria dar a conocer.

Finalmente, terminamos la exposición con un extraño equilibrio entre lógica y emoción. El profesor Marco nos felicitó por la "intensidad" del debate. Yo lo llamaría guerra.

Junto a Rowena célebre mi pequeña victoria.

-Me satisfacer decir que no eras nada mala en esto-susurró con una sonrisa sutil.

-Solo fui yo-respondí aliviada y confiada en cada una de mis palabras.

A final de cuentas tenía algo muy claro, ese chico no me daba buena espina.

Arek.

🎧Stressed Out-Twenty One Pilots.

El salón quedó atrás, pero las voces seguían atormentando en mi cabeza. No eran las del profesor, ni siquiera las de Selene. Eran las suyas. Elisa.

Ella hablaba como si la historia respirara, como si las fechas pudieran sangrar. Era absurdo. Pero por alguna razón, sus palabras me hirieron más de lo que esperaba.

El pasillo olía a polvo y tiza vieja, como si los días se repitieran uno tras otro, sin cambiar jamás. Caminaba entre risas, pasos, conversaciones que no me pertenecían. Y aun así, todo me sonaba vacío.

Afuera, las hojas de otoño se amontonaban en los bordes del patio. Las miré con detenimiento. Tan frágiles, cayendo una tras otra... y aun así, libres en su caída.

Yo no.

No había lugar para la caída. Tampoco para la elección. Un solo camino marcado, como si el invierno no tuviera fin.

Cerré los ojos un segundo y me imaginé otra estación. Una donde el aire no pesara tanto. Donde pudiera respirar sin sentir cadenas invisibles. Una primavera que no llegaba.

Tal vez algún día. Tal vez nunca.




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