🎧La Puerta Violeta - Rozalén
Elisa.
El silencio que rodeaba el ambiente al estar frente a la puerta de casa era cruel y aterrador, muy al fondo sabía que no era normal sentirme así en el lugar donde se suponía que debía estar segura.
Abrí la puerta, no tenía opción, mi querida tía Alejandra y mi prima Alexia no vivian cerca, no podía refugiarme con ellas como lo hacía cada vez que tenia un "trabajo" en la escuela; mi padre no era estúpido, sabia que su hermana solo buscaba la excusa para alejarme de él.
Entre, sentía como mis pasos eran cada vez más pesados, Tobias estaba ahí como siempre recibiendome pero notaba que estaba algo raro como si tuviera miedo, el silencio que inundaba la casa era aún más sospechoso, aun así me dirigí con la frente en alto a mi habitación segura de todo.
-¿Otra vez con esas tonterías? -escupió mi padre, con un gesto de desprecio-, mientras lanzaba bruscamente las cartas escondidas en mi cara.
-Pierdes el tiempo llenando papeles en lugar de hacer algo útil. Ni puedes ser una buena estudiante, ¿qué piensas lograr con esas ridiculeces?-decía el cada vez más molesto.
Las palabras cayeron sobre mí como piedras invisibles. No respondí. Sabía que cualquier intento de defensa solo provocaría otra ráfaga de críticas.
El salió de mi habitación, notaba que sus pasos eran más pesados de lo común; pude respirar de nuevo cuando escuché la puerta de casa abriéndose, sabía que él se dirigía de nuevo a su trabajo, aliviada solo pude contener mis lágrimas.
Tome el cuaderno con las manos temblorosas y, antes de cerrarlo, escribí con letras torcidas una frase que se me clavó en el pecho: "Ni siquiera aquí tengo un lugar donde existir".
Estaba harta, ya no deseaba vivir más en este infierno, tan solo esperaba el momento en cumplir 18 años, donde al fin podría ser libre y escapar de sus garras. Tan solo recordarlo me animaba a seguir adelante.
Deseos de escapar de mi realidad me sumergí en una de esas novelas que tanto me fascinaban, aquellas novelas no solo alimentaba mi fantasía, me ayudaban a imaginar que tan solo por unos instantes podía ser alguien más, una persona que gozaba felicidad.
No recuerdo cuanto tiempo pasó, solo sé que fue el mejor momento del día, hasta que el crujido de la puerta y la voz de mi madre aparecieron.
-Elisa, deja de jugar y ve al mercado-dijo mi madre con tono de indiferencia.
-Bien-dije.
Mi madre no era diferente a mi padre. Aunque ella no gritaba y golpeaba, su silencio y pocas palabras decían mucho más.
Mi familia no siempre fue asi, aun tengo un vago recuerdo, uno donde mi madre tenía una sonrisa grande y brillante como el sol, mientras que mi padre me sujetaba de la mano, su agarre era firme pero lleno de cariño inconmensurable; estábamos en la playa y era un día caluroso , no se porque todo acabó así, no recuerdo porque cambiamos, quisiera recuperar aquella vida del pasado.
Tome una bolsa y cartera, me dirigí a la puerta, di la vuelta para cerrarla, entre ojo pude ver a mi madre aun seria e indiferente, aunque por primera vez pude ver algo en su mirada que no fuera desprecio y desaprobación, era tristeza...
No sabia el porque, no quería molestarla mas, porque aunque se comportará así conmigo ella era aun mi madre o más bien hubo un tiempo en que lo era, pero aun así el cariño en mi corazón no desaparecía.
Me dirigí al mercado centrada por lo que iba, no quería perder tiempo en las compras, tenía bastante tarea, que por primera vez tenía fuerzas para hacerla
Pasó el tiempo, ya había acabado las compras, me dirigía a la salida del mercado cuando de repente vi un repugnante rostro conocido, era Arek.
Fue raro verlo, estaba inusualmente solo, aun furiosa por el estúpido apodo que me puso; me escondi entremos puestos del mercando, buscando la oportunidad para huir sin ser vista.
Estaba apunto de salir sana y salva, cuando de repente sentí la vista afilada de alguien, me di vuelta, pude ver a Arek viéndome con una mirada de desprecio y superioridad.
No pude hacer nada más que correr a casa, aquella mirada de siempre hizo que la rabia volviera a crecer en mí, me hacía odiarlo más.
La tarde transcurrió como siempre, mi madre cocinaba mientras hacía la tarea, después comemos, lavo los platos y voy a mi habitación, no era raro pero no podía admitir que en algún punto de esta rutina queria armarme de valor y hablar una vez más con mi madre sobre la escuela o chicos pero era imposible.
La noche era un mar de estrellas brillantes, que casi podía sentir, Tobias sobre mis acurrucado en mis piernas, yo solo podía pensar en los planes del dia siguiente y en aquella mirada de Arek, porque ahora que lo pienso pude ver una profunda soledad, no sabia el porque, no era de mi incumbencia, poco a poco mis párpados se volvieron más pesados y finalmente me dormí.
La llegada a la Preparatoria Aurora era ansiosa, después de que Arek me pusiera ese estúpido apodo sabia que habría hostilidad que me acompañaría como sombra.
Mis queridas amigas como siempre iban a mi lado, ir al salón sería difícil por las burlas pero su apoyo incondicional me dio el valor necesario.
-Miren quién llegó... la Princesa Wattpad-dijo Arek con tono irónico, lo bastante alto para que lo escucharan todos.
Las carcajadas explotaron alrededor. El apodo corrió de boca en boca con rapidez venenosa, como si hubieran estado esperando una excusa para burlarse. Algunos lo repetían entre risas, otros lo susurraban como si fuera un chiste privado que jamás se cansaría de circular.
Tarde unos segundos en comprender. Cuando entendí, sentí que el suelo se deshacía bajo mis pies. No repliqué, no pedí explicaciones. Solo baje la cabeza, intentando esconder el ardor de mis mejillas,
Arek sonrió satisfecho. No era culpa suya si todos encontraban divertido seguirle la corriente. No sentía remordimiento, ni siquiera una pizca de culpa.
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Editado: 08.01.2026