Cartas de otoño

Capitulo 7: Hojas que no caen.

🎧Lana Del Rey - Ride

Elisa.

Aunque esperaba de todo, me sentía satisfecha después de que mis amigas se interpusieran en las palabras maliciosas de los demás. Pero no todo termina ahí.

La llegada a casa siempre traía consigo la misma pesadez: el miedo de encontrarme de frente con mi padre. Aunque tratara de seguir adelante él y su terquedad se interponia en mi camino. Ese día no fue la excepción, apenas abrí la puerta de mi habitación, él ya estaba allí, esperándome con esa mirada cargada de desaprobación.

-¿Otra vez tarde?, sigues perdiendo el tiempo. ¿Acaso no piensas en tu puto futuro?. ¿Crees que somos ricos para seguir pagando tus estupidos caprichos, cuando ni siquiera sabes escribir?-dijo mi padre casi al borde de los gritos.

No respondí. Mi silencio era mi única defensa. Tobias, inquieto, gruñó bajo y se escondió tras mis piernas, como si también sintiera el filo de sus palabras.

-Algún día tendrás que entenderlo, Elisa-dijo antes de alejarse y dirigirse a la sala de estar.

Me quedé inmóvil, solo pude subir las escaleras, y entrar a mi habitación. Entre lágrimas solo pude llamar a mi tía y pedir su refugio.

Entre lagrimas aun empaque algunas cosas para unos dias y lleve a Tobias entre mis brazos.

Estaba en el Uger, no podía dejar de llorar en silencio, aun rondaba en mi cabeza aquellas palabras aunque raramente no me afectaban esta vez lo hicieron.

El tiempo de llegada a casa de mi tia fue infinito; mientras que en esa casa si algún dia desapareciera nadie se daría cuenta, ya no importaría solo era el "error" que puso su mundo patas para arriba.

Cuando finalmente llegue solo pude agachar la cabeza frente a mi tia, ella solo pudo correr hacia mí y darme un abrazo que decía mas que mil palabras, solo pude llorar, no podía ver el sol saliendo para mi, tal vez nunca...

La noche fue anormalmente silenciosa, pero no era un silencio incómodo, era un silencio que reconfortaba y daba ánimos a mi alma rota.

🎧Olivia Rodrigo - Good 4 U

La mañana no fue diferente, pero tampoco mala, Alexia como siempre estaba ahi para ayudarme en lo que sea.

-Será un dia largo, pero te prometo una tarde de chicas, ¿qué te parece?-dijo Alexia feliz.

-Esta bien, creo que es momento de despejar mi mente aunque sea por un rato...-dije animada.

-Y no solo eso podríamos pedir pizza para cenar-dijo mi tia, recarga en la puerta de la habitación de Alexia.

-Bien, esperemos puntuales-dije mientras soltaba una pequeña risa.

-Bueno es hora de irnos, antes de revisar un reporte con la rectora-dijo Alexia preocupada por la hora.

-¡Cierto!, nos vemos tia, porfavor cuida de Tobias mientras no estamos-dije mientras Alexia y yo nos dirigiamos apresuradas a la entrada de la casa.

-¡Esta bien, no te preocupes!-grito mientras nosotras nos alejabamos.

La Preparatoria Aurora bullía con su ruido habitual, como si el mundo nunca se detuviera a pensar en quienes caminábamos con las manos vacías de esperanza. Al llegar solo pudimos recibir gritos y regaños de la rectora por llegar tarde, afortunadamente lo dejo pasar y no tuvimls ningun reporte. Mis amigas me recibieron poco despues, con sonrisas, intentaban arrancarme de la sombra de mis pensamientos.

-Hoy será un buen día, ¿no crees Eli?-me dijo Rowena, chocando suavemente su hombro contra el mío.

No tuve tiempo de responder. La clase de Física estaba por comenzar y el profesor Ivan estaba ya en la puerta esperando nuestro ingreso al aula.

Las 2 horas de clases fueron acompañadas de nada menos que aburrimiento, aunque mis amigas parecían muy concentradas y ansiosas, solo pude susurrar a Dayna una cosa: ¿Porque están tan concentradas?

-¿Acaso no lo recuerdas?, el profesor Ivan dijo que esta clase daría la clase guía para el examen del primer corte-susurró Dayna con una cara llena de incredulidad.

Mi descuido y aburrimiento, provocaron pánico en en ese momento, el examen del profesor Ivan era bien conocido por alumnos de semestres avanzados.

Simplemente me resigné a poner atención, era inútil ahora que recuerdo la existencia del examen, sabia que posiblemente reprobaria, pero era algo que no me podía permitir.

La clase continuo con normalidad, y asi el dia seguio hasta la hora de salida, guardé mis cosas con torpeza.

Ya era hora de encontrarme con Alexia. Salimos de la escuela juntas y nos dirigimos al centro comercial, fue una tarde increíble, llena de risas contagiosas y platicas sin sentido, no podía creerlo que después de aquellas tormenta en casa, que fuera de allí podía ser yo, Elisa.

Estaba abrumada, mi entorno era invisible. Mi fantasiosa mente me hacía imaginar mucho, me dejaba viajar a otro mundo, pero un choque inoportuno me interrumpio

Era el. Rael Molina..

No lo podía creer, porque tenia que ser Rael Molina, sentía vergüenza por chocar con alguien como el.

-¡Oh vaya lo siento!, pero... ¡si eres tu!. Te recuerdo, eres Elisa-exclamó Rael, emocionado.

Era la primera vez que decía mi nombre. Y en su boca no sonó como burla, ni como condena. Sonó... humano.

-Si... lo soy-murmuré apenada.

-Vaya... no queria que te sintieras asi, solo pensé que podríamos hablar normalmente, pero parece que no...-dijo él decpcionado pero con una sonrisa.

No lo podía creerlo, nunca hubiera pensado que el chico mas guapo me hablara a mi, una chica aburrida.

-No, no, no. Es solo que aún me apena la mala situación quw te hice pasar, fue abrumador-dije.

-Nunca lo pensé asi, con tan solo verte una vez, me di cuenta que deseaba hablar contigo, y tal vez porque no ser tu amigo-dijo Rael mas emocionado que antes.

-Bien si es asi, entonces te preguntare, ¿quieres ser mi amigo Rael Molina?-dije con una risa juguetona.

El sorprendido solo asintio, con una sonrisa como el mar, larga y prospera.

Por un instante, no éramos la chica de los rumores ni el chico guapo. Solo dos personas compartiendo una conversación amistosa.




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