🎧 idontwannabeyouanymore - Billie Eilish
Elisa.
La hoja del examen del profesor Ivan se extendía frente a mí, un mar de preguntas cuyas respuestas se habían esfumado, barridas por el huracán de "A.S.". Las fórmulas eran jeroglíficos sin sentido. Cada letra, cada número, se desdibujaba para formar las mismas iniciales: A.S.
Ángel. Ausente. Abandonado. ¿Asesinado?
Mi mente, lejos de buscar la aceleración o la ley de Newton, reproducía en bucle la mirada de odio de mi madre, la caja cayendo, el sonajero rodando. ¿Era yo la gemela que sobrevivió? ¿O la intrusa que ocupó un lugar que no era mío? Cada latido de mi corazón era un martillazo que preguntaba: "¿Dónde estás? ¿Qué te pasó?".
El sudor frío empapaba mis palmas. Vi a Claris, dos filas más adelante, inclinándose sutilmente para que yo viera sus respuestas. Era mi salvación. Con la mano temblorosa, empecé a copiar. Letra torpe, mente en blanco. Era un fraude, pero era el menor de mis problemas.
Entonces, una sombra se cernió sobre mí.
—Parece que la "Princesa Wattpad" no solo escribe ficción, también la copia —la voz de Arek cortó el silencio como un cuchillo, fría y deliberadamente alta.
Su expresión era fría, sin culpa. El era perfecto por eso no le preocupaba fallar ya que el mundo se pondría de su lado. Se había levantado para entregar su examen y, de camino, había decidido ser mi verdugo. Fui una idiota al pensar que nada fallaria.
El profesor Ivan se acercó con el ceño fruncido. Todo pasó en cámara lenta. Su mano se alzó y arrancó mi hoja, arrancando mis alas.
—Señorita Sevilla. Examen anulado. Veremos a la directora, no puedo permitir tal actitud —su tono era de decepción absoluta.
La risa de Arek no fue estridente. Fue un susurro venenoso, solo para mí, mientras pasaba a mi lado: —¿Tan inútil eres que ni para esto sirves?
El sonajero. El examen. La humillación pública. Su frase fue la llave que abrió la compuerta de todo mi dolor. Me levanté y salí del aula, sintiendo cómo cada mirada se clavaba en mi espalda como un alfiler. No era la chica valiente que se enfrentó a Arek. Era de nuevo la fantasma, la inútil, la que ocupaba un espacio que, tal vez, nunca debió ser suyo.
Estar frente a la directora de nuevo fue humillante, mi vida era un fracaso, ya no tenía brillantes ideas para salir de esta situación.
Me había propuesto a no dejar que mis problemas se interpusieran en mi brillante camino, pero a final de cuentas el problema siempre había sido yo…
—¡Señorita Sevilla!, debe saber que esto es una total vergüenza, no puedo permitir que tales conductas se hagan públicas—exclamaba la directora.
—Como castigo no solo tendrá que hacer un proyecto, sino que también habrá una mancha en su historial, sabe lo que significa ¿no?
—Si…—conteste casi al borde de las lágrimas.
Ya lo sabía, mi estúpida cabeza y mis turbulentos problemas me dejaron una mancha, mancha llena de vergüenza, mis posibilidades de ingresar a una buena universidad se redujeron.
La directora me envió a casa temprano sin oportunidad de pensar en mi pobre situación. La caminata a casa fue un sueño febril. Sabía lo que me esperaba. La noticia de mi expulsión del examen habría llegado antes que yo.
Al abrir la puerta, la atmósfera era pesada, cargada de una ira silenciosa que era peor que los gritos. Mi padre estaba en el sillón, con la mirada fija en la pared. Mi madre, de pie a su lado, tenía los ojos enrojecidos, pero no de tristeza, sino de un rencor helado.
—¿Así que ahora también eres una zoquete? —preguntó mi padre, sin siquiera atreverse a mirarme. Su voz era serena, y eso era lo más aterrador.
La costumbre no se podía perder, él me golpeó en la cara, ya nada importaba…
—No solo es una decepción, es una mancha —escupió mi madre. —Primero lo de la pelea, y ahora esto. Es como si intentaras arruinarnos. Lo he dejado pasar… pero en serio ¿no puedes ser capaz de ayudarte?
—Tal vez no es que lo intente —dijo mi padre, girando lentamente la cabeza hacia mí. Sus ojos eran dos pozos negros de desprecio—. Tal vez es simplemente lo que es. La consecuencia de un error que intentamos corregir durante demasiado tiempo.
"Un error que intentamos corregir."
Las palabras resonaron en el vacío de la habitación. ¿El error era yo? ¿O era el hecho de que yo había sido la que sobrevivió?
—Ya no —susurró mi madre, y fue como si me arrancara un pedazo del alma—. No puedo... no quiero verte. Lárgate de mi vista.
Como siempre esa vaga esperanza de tener a mi familia de vuelta se esfumó de repente.
Subí a mi habitación, me encerré y me derrumbé. El mundo se había acabado. No tenía hermano, no tenía notas, no tenía el amor de mis padres. Era la chica de la ausencia, la gemela fantasma.
Cuando no quedaban lágrimas, encendí la lámpara. La rabia y la desesperación se solidificaron en una calma mortal. Tomé una hoja y no escribí sobre el examen. Escribí sobre el secreto más grande, el que ahora definía mi existencia.
“Hoy me han llamado 'inútil' tantas veces que casi lo creo. Pero no es la primera vez. La verdad es que me siento como una actriz en la obra de mi propia vida. Actúo ser valiente frente a Arek, actúo ser fuerte para mis amigas, actúo ser invisible para mis padres. A veces no sé cuál es la versión real de mí, o si acaso existe una.
Tengo miedo. No del fracaso en un examen, sino de que alguien descubra el engaño. De que vean que la Elisa que pelea y da discursos apasionados es solo una niña asustada que colecciona cartas porque es la única forma en que sus palabras no son ignoradas o usadas en su contra.
Rael me mira y cree ver a alguien genuino. Pero ¿y si lo que ve es el personaje más convincente que he creado? La chica misteriosa y lastimada que necesita ser salvada. A veces pienso que me gusto más en sus ojos que en los míos propios. Es más fácil que enfrentar el vacío.
Y está el otro secreto, el que ni siquiera me atrevo a nombrar del todo: a veces, en medio de la peor humillación, una parte diminuta y retorcida de mí... se emociona. Porque el odio de Arek, los regaños de los profesores, incluso la decepción de mis padres... es algo. Es una reacción. Es la prueba de que existo. Prefiero ser la 'inútil', la 'ladrona', la 'problemática', a ser de nuevo la hija fantasma de ayer. Al menos el dolor tiene un peso. La indiferencia no pesa nada, y por eso ahoga más.
Soy un rompecabezas de contradicciones. Anhelo ser vista y a la vez deseo desaparecer. Quiero que Rael me salvé y me aterra depender de él. Odio a Arek y, en un rincón oscuro que no entiendo, envidio su rabia porque al menos es auténtica.
Quizás 'A.S.' no es la única ausencia en esta casa. La primera en desaparecer fui yo, y nadie, ni siquiera yo, se ha molestado en buscarme."
#5011 en Novela romántica
#1485 en Chick lit
romance, enemiestolovers romance odio amor, prostitución contrabando trata
Editado: 08.01.2026