🎧Lovely - Billie Eilish & Khalid
Elisa.
Aquel besó nunca lo espere, mis fantasías eran demasiado exageradas, que un príncipe llegará a rescatarme y pudiera estar con él era algo muy lejano para mi, pero… paso.
Sentía mucha vergüenza, desde hace mucho tiempo que no recordaba lo que significa ser amada por alguien más, aquel beso brotó naturalmente, así como el amor que buscaba guardarme para mi misma.
La mañana siguiente llegó con el peso de cien miradas, caminaba por los pasillos de la Preparatoria Aurora sintiendo cada susurro como un alfilerazo, pero aquel beso de Rael cambió mi forma de ver el mundo gris donde trataba de sobrevivir, su besó era un escudo invisible que me protegía de las risas ahogadas.
Mis amigas formaban una barrera humana a mi alrededor. Claris caminaba a mi izquierda, su brazo entrelazado con el mío y Valeria a mi lado derecho, con una ferocidad protectora que casi me hacía sonreír.
—Si alguien te mira feo, solo dime —murmuró Valeria por encima de mi hombro—. Todavía tengo ganas de darle bofetada a alguien, será rápida para que no me atrapen.
—Yo también estoy dispuesta a darle una paliza a alguien—exclamó Claris emocionada.
—¡Nosotras vamos a fumar a todos esos bichos molestos!—rugieron Rowena y Dayna.
—¡Obvio que sí!, no podía contar con nadie más que ustedes—dije feliz de tenerlas aún a mi lado.
La llegada al salón de clases no fue inevitable ver aquellas miradas curiosas y llenas de maldad, pero la confianza que mis queridas amigas sembraron en mí eran suficientes para enfrentar cada obstáculo.
La clase había comenzado, un trabajo en equipo teníamos que iniciar. Podía confiar en mi grupo de amigas, pero… no todo salía bien cuando queríamos. Una cosa llevo a otra y terminamos platicando de mil cosas.
—¡Lo sé!, debemos ir pronto al centro comercial, ¡vi una buena película!—proclamó Valeria.
—No puede ser… creo que pensamos lo mismo. Es Avatar 2 ¿no?—dij Dayna
—¡SI LO ES!—celebró Valeria.
—Chicas yo prefiero ir a comer, encontré un buen restaurante—dijo Rowena.
—¡Sí, por favor!—dije.
—Yo solo quiero ir a un lugar que no sea la escuela—musito Claris.
Como siempre procrastinamos en el peor momento.
De repente una voz surgió a mis espaldas.
—¡Vaya! Parece que mis queridas alumnas han terminado su trabajo, por eso hablan sin parar ¿verdad?—bufo la profesora Susana.
—Bueno… verá…—balbuceo Valeria—
El castigo de su parte no fue tan grave, o tal vez sí. Al final del día éramos muy eficaces y podríamos combinar cada obstáculo que se nos presentará.
Aunque no era lo único, algo me aterraba, eran las miradas de Arek las que realmente sentía, desde mi asiento, podía verlo dos filas más adelante. No se reía con los demás, no participaba en los murmullos. Solo... observaba, con una intensidad que debería haberme hecho sentir incómoda, pero que solo alimentaba mi desprecio.
Aunque el odio que tenía, se disipó con la llegada de una nota intercambiada por Rael: “Elisa, ¿podemos vernos en la biblioteca en el siguiente horario?
Arek.
Mierda. Mierda. Mierda.
No podía dejar de mirarla, esa estúpida seguridad nueva que tenía, esa forma de caminar como si las risas ya no le importaran.
—¿Viste a la princesa? —dijo Enzo, riendo—. Parece que de verdad se cree ese cuento de hadas.
—Ya lo se, es solo una idiota con gran imaginación—dije.
En el recreo, la vi dirigirse a la biblioteca sola, mi cuerpo se movió antes de que mi cerebro pudiera detenerlo.
Elisa.
La biblioteca siempre había sido mi refugio, pero hoy incluso aquí sentía los ecos del escarnio, me refugié entre los estantes de literatura, buscando a Rael.
—Elisa.
Su voz me hizo congelar. Ese tono que una vez me habría hecho temblar, ahora solo encendía una fría ira en mi pecho.
Me di la vuelta lentamente, Arek estaba allí, con las manos en los bolsillos y una expresión que no lograba descifrar.
—¿Viniste a burlarte otra vez? —dije, manteniendo mi voz deliberadamente calmada—. ¿A pegarme más de tus obras de arte?
Él pareció incomodarse pero no dijo nada.
—¿Qué pasa? —corté, cruzando los brazos—. ¿Te arrepientes de haber hecho tremenda estupidez? ¿O solo quieres asegurarte de que tu obra maestra haya surtido efecto?
Sus ojos se encontraron con los míos, y por un segundo vi algo extraño en ellos.
—No es eso —murmuró, mirando hacia otro lado mientras que su cara demostraba un desagrado total.
—¿Qué? ¿Disculparte? —Una risa amarga escapó de mis labios—. Guarda tus falsas disculpas, Arek. Las he escuchado antes y son tan falsas como tu. Encontré a alguien que valora mis palabras en lugar de usarlas para lastimar —dije, dando un paso hacia él—. Y eso te molesta, ¿verdad? Porque tú nunca podrías entender lo que es querer a alguien de verdad.
De repente el me azotó contra de una de las estanterías.
—Te lo advierto Elisa Sevilla, NO QUIERO VOLVER A VERTE FRENTE A MI VISTA. Te crees tan especial solo porque te seguí aquí. Eres una idiota por pensar que el porfía esta “a tu pies”. ¿Cuántos crees que durará tu patético romance con el imbécil de Rael? Esta es otra de tus ridículas obras—exclamó, ahora con una expresión furiosa.
No tenía intención de soltarme, lo sabía, pero no esperaba que de repente me soltó bruscamente y se fuera dejándome sin palabras.
—¿Qué le pasa al idiota ese?—murmuré para mi misma.
A mis espaldas sentí las manos de alguien en mis hombros.
—¡Valla parece que soy un idiota!, ¿que pude haber hecho para que pensaras eso sobre mi?—musitaba incrédulo Rael.
—Mierda…—dije.
—¡Ya se que no fue para mi, pero aun asi fuera bueno ver tu cara llena de asombro princesa mía!—exclamaba emocionado.
¿Princesa mía?, acaso él…
No debe ser otra cosa, debo haber malinterpretado sus bellas palabras.
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Editado: 11.01.2026