Cartas Para Papá

Diciembre

26 de Diciembre, de 2019

He decidido escribirte hasta después de navidad, nuestra primera navidad sin ti.

Desde inicios del mes, las calles, centros comerciales, parques y casas fueron decorados para la festividad, es hermoso salir y admirar todo.

Mamá nos convenció de poner el árbol de navidad y decorar el palacio, el jardinero se encargaría del jardín.

No te mentiré, mi humor se ha quedado en el suelo desde que comenzó el mes y por más que sonría, siento el dolor de tu ausencia.

Luego de poner el árbol, se me ocurrió la idea... De decorar tu estudio, pero no pude realmente, no pude. Las dos semanas pasaron rápido y el día que antes me ponía inmensamente feliz, llego.

Pero ahora ya no siento esa felicidad

Comenzamos el día dando un mensaje por televisión, deseando "felices fiestas" a la nación, luego de eso dealumbe por el jardín; durante dos horas camine y camine observando las rosas como si fuera la primera vez que lo hacia.

Un sirviente llegó interrumpiendo mi caminata, indicándome que tenía una visita, mi mejor amigo, Cory.

Llegó al jardín y me sonrió haciendo una reverencia tonta, que me hizo gracia.

— ¿Qué haces? —Pregunté divertida

—Vengo a invitarte a almorzar conmigo.

Sé que hemos tenido un par de discusiones, todo este tiempo y que viniera y realizara este gesto, me hacia sentir bien, pero no feliz y sigo sin entender el ¿por qué?

—Me encantaría, enserió que si, pero no puedo —sonreí y me acerque para cortar una rosa.

—No puedes, en realidad si puedes, pero no quieres —lo mire confundida —he estado invitándote innumerables veces, he hecho un millón de cosas por pasar tiempo contigo, y tu sigues rechazándome.

—Cory, lo lamento pero...

—Quiero que mi mejor amiga, regrese

— ¿Elizabeth ha salido del país? —Pensé que entendería la broma, pero no fue así.

—Tu, tu, quiero que tu regreses.

—Pero si nunca me he marchado.

—Quiero a la Elle de antes, eso quiero —pero creo que lo hemos hablado tanto y eso es algo, que nunca podré darle.

—Ya hemos hablado de eso, y... No puedo, Cory no puedo.

—Ni siquiera haces el intento —me miro dolido y papá te juro que eso me dolía —soy paciente, te doy tu espacio, pero me alejas, me esquivas y me duele, me duele mucho, por que sé que con Elizabeth, las cosas son muy diferentes.

—Sabes como es ella

—Y se como eres tu, o al menos lo sabía —aún me duele tanto —te extraño y tanto, pero al parecer tu no te das cuenta de eso, y solo quieres vivir aquí, encerrada en estas paredes, hundiéndote en tu dolor.

—Cory basta —estaba apunto de llorar y no sabía porque.

—Por favor Elle, date cuenta que por vivir, en el pasado y aferrándote al dolor, nos estás alejando, bueno a mí. —Se acercó y beso mi mejilla —Feliz navidad, princesa.

Luego se marchó dejándome, peor de lo que ya estaba.

"Nuestra Navidad"

Nuestro festejo comenzó con una pequeña cena familiar, conversábamos, reíamos y contábamos algunas anécdotas del pasado, pero ninguno te mencionaba.

¿Por qué? Porque el alma de la fiesta, ya no estaba.

Luego de la cena, Katrina saco unas ricas tartaletas de frambuesas, no dejamos ni siquiera una.

¡Estaban deliciosas!

A eso de las diez de la noche, tía Isella puso música y comenzó a bailar, luego Katrina la siguió y por último sorprendentemente yo también.

Comenzamos bailando en la sala, luego salimos al gran salón, paramos en la cocina y tomamos botellas de Ginebra, Champaña y Dubonnet seguimos bailando por los pasillos hasta salir al balcón, donde las tres tomamos asiento.

—Muy bien niñas ¡vamos a celebrar!

— ¿Qué vamos a celebrar? —Pregunté

Y entonces vi un par de lagrimas rodar, por sus mejillas.

—A mi hermano —alzo una de las botellas al cielo —¡Al rey de Inglaterra!

— ¡Al rey de Inglaterra! —La seguimos

—Al hombre que más adoraba y quería, al único hombre —y sollozo, y yo sentí mi corazón doler —al único hombre que ha roto mi corazón con su partida, y nunca, nunca podré perdonarlo por eso.

Isella era conocida como "la rebelde" de la familia real y yo nunca, la había visto llorar, hasta esa noche.

Y te lloramos esa noche, y bebimos más de tres botellas, danzando en el balcón, riendo a la misma vez llorando, y cantando a todo pulmón, sin soltar las botellas.

Llore y llore fue liberador, pero la cruda fue torturadora. 




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