Cartas Para Papá

Noviembre 2020: Parte Tres


 


Parte tres

Mi primer beso...

Ha sido como lo soñé, o incluso más que el sueño, traspaso mis expectativas, traspaso mi ilusión.

Siento que mi corazón está apunto de estallar, mi cuerpo tiembla y mis manos están aferradas a sus brazos, mientras sus labios se mueven al compas de los míos.

Abro los ojos, con miedo de que esto sea solo un sueño, pero no, no lo es, esta pasando en verdad, esta pasando.

No se cuanto pasa, cuando nos separamos, sus ojos me miran y yo hago lo mismo, nos cuesta respirar. Sin poder evitarlo me llevo los dedos a los labios, aún sin creerlo.

—Me volveré loco Elle, en verdad loco —dice por lo bajo y tomándome por sorpresa de nuevo, pega sus labios a los míos, uniéndonos en otro beso.

Un beso que me hace perder la cabeza, que me hace levantar los pies del suelo, que me hace sentir en el cielo, sobre una nube recostada.

Entonces, escucho el sonido de una llave de agua abriendose poco a poco, luego el sonido se escucha más y más fuerte. Me separo de Kalet.

—¿Qué pasa? —Me pregunta y me giro para verlo, pero antes de responder, somos bañados por los regadillos del campo.

Grito cuando los chorros de agua nos golpean, Kalet maldice y luego se echa a reír, mientras me toma de la mano y corremos hacia el kiosco.

—Esta es una locura —río sin poderlo creer, estoy mojada de pies a cabeza, teniendo la primera mejor cita de la vida.

—¿Estás bien? —Me pregunta Kalet y asiento sonriente —¿tienes frío?

—Un poco

Se quita la chaqueta y me la entrega, pero se siente pesada, por lo mojada que esta. Kalet ve mi rostro, y se ríe para luego, quitarme la chaqueta de las manos.

Yo solo le sonrío, me giro hacia el campo que esta siendo regado, me acerco a los escalones del kiosco y me siento cerca de ellos. Me giro y lo veo, me regala una sonrisa divertida y acto seguido hace lo mismo, tomando asiento junto a mi.

—¿Te ha gustado esto? —Lo miro —¿te ha gustado la sorpresa?

—Ha sido la mejor, sorpresa de mi vida, a excepción de la lluvia improvisada. —Nos reímos —¿en realidad hiciste todo esto por mi?

Una de sus manos, llega a mi rostro, aparta los mechones de cabello pegados a mi frente, y sujeta mi rostro con ambas manos, ahora.

—Haría esto y más por ti, sacas el lado más cursi de mi, sacas ese lado que nunca pensé que tenía y si lo tenía, no pensé que tu lo llevaras a flote. Elle —por segunda vez en la noche, mi corazón se detiene —estoy jodidamente, completamente y locamente, enamorado de ti.

Siento una lagrima caer, el la detiene, junta nuestras frentes y me besa.

Cuando nos separamos, lo miro llena de felicidad.

—Yo... Yo estoy enamorada, de ti también —sonríe una genuina sonrisa, aparece en su rostro —no se como paso, ni cuando paso, pero paso y aquí estoy enamorada, profundamente enamorada de ti.

Sonrió y llega, el cuarto o quinto beso en la noche.

¿Quien diría que tendría mi primera cita y mi primer beso, todo en una sola noche?

¿Quien iba decir padre, que me enamoraría por primera vez y que ese amor, sería correspondido?

¿Quien me iba a decir que yo, Elle Maia McNamara, encontraría el amor, en Suecia, en un chico de nacionalidad francesa?

Cuando el beso se termina y nos separamos, lo abrazo, sus brazos se cierran a mi alrededor y yo escondo mi cabeza en su pecho, sintiendo el latido de su corazón.

Parece ir a mil por hora

¿Eso lo provocó yo?

—¿Quieres quedarte esta noche aquí, conmigo? —Levanto la cabeza para mirarlo —¿dormir bajo las estrellas, en un campo de tulipanes, con una lluvia improvisada? No es digno de una princesa, pero ¿que dices?

—Que me encantaría, eso fue muy cursi por cierto —río, él sacude la cabeza.

—Es lo que provocas, me pones demasiado cursi, princesa. Pero no te preocupes, a mi me encanta ser cursi —besa mi nariz —pero solo contigo.

—¿Me contarás la historia? De la pedida de matrimonio?

Asiente, me doy la vuelta, mi espalda choca contra su pecho, me rodea con los brazos y siento un beso en la coronilla.

—Dicen, que una famosa cantante de los años cincuenta, se enamoró perdidamente de un hombre prohibido.

—¿Prohibido?

—Si prohibido, ella lo llama " mon amour interdit" mi amor prohibido.

—¿Ella era francesa?

—Si, pero había vivido toda su vida, aquí en Suecia y fue donde lo conoció a él.

—Pero ¿por qué era prohibido?

—Calma, pequeña impaciente —escucho un deje de diversión, en su voz —ella cantaba todas las noches en un bar, era la estrella principal, su voz era hermosa y su manera de interpretar las canciones, asombrosa. Él llegó una noche, y sola esa noche basto para que quedara enamorado, de ella, de su voz, su belleza y su sonrisa. Desde entonces, fue noche tras noche, a escucharla cantar, pasaron semanas hasta que tuvo el valor, de invitarla a salir — se queda en silencio.

Me giro para verlo —¿y que pasó? ¿lo rechazo? ¿le dijo que si? —Se ríe —Kalet— digo casi en una suplica, la historia y su manera de contarla me tienen enamorada.

—Le dijo que si, ella también se había fijado en él, en su mayor admirador. Así que primero fueron tazas de café, luego cenas, después desayunos, tarde juntos y después de un tiempo, se mudaron juntos, vivían en el departamento de él. La lleno de lujos, joyas, ropa y todo lo que ella merecía.

—¿Siguió cantando en el bar?

—Hubieron muchas discusiones sobre eso, pero si, siguió cantando en el bar. Poco a poco su vida, fue formándose como en la de una pareja, hacían todo juntos, iban a todos los lados, juntos todos los que los conocieron, decían que verlos, era como ver a una verdadera, pareja de enamorados.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.