Cartas Para Papá

Enero 2021


 

 

Pasar navidad y año nuevo lejos, de Inglaterra fue la mejor idea, fuimos ingenuos al creer que los medios de comunicación, no se entrarían de lo que ocurría, ya que al día siguiente ya estaba en los noticieros y periódicos de Inglaterra y Francia.

Tres días después de año nuevo, regresamos a Inglaterra, entrar fue un caos, al igual que salir de Francia. Y desde que pisamos el palacio, no habíamos salido de el.

La abuela, se marchó hacia la cabaña al norte del país, mamá está en la residencia que tenían Ripon, donde pasaron su cumpleaños junto con Liam.

Tanto, Theo, como Henry y yo, no hemos abandonado el palacio el cual, se llena todos los días de reporteros, deseando una nota, de lo sucedido en Francia.

—¿Elle? —Me giro y veo a Rosella detrás mío, apunto de salir al balco.

—Pensé que aún estabas en Ripon ¿sucedió algo? —Sale y se detiene junto a mi.

—Estoy embarazada

—¿Queeee? ¿Embarazada? ¿estas embarazada?

Se ríe —si, lo estoy

—¿Y por qué no luces feliz? Esa noticia, debería de alegrarte ¿no lo hace?

—Claro que me alegra —tiene la vista en el horizonte, algunos mechones de cabello salen volando. —Solo que no, lo demuestro por el motivo de que tu hermano, sigue molesto conmigo. O yo con él, desde el punto de vista que quieras verlo.

Resulta que, mi hermano dulce y noble hermano, Liam, rey de Inglaterra, fue descortés, grosero y déspota con su esposa, la reina. Lo grave del caso, es que decidió actuar como un idiota teniendo una numerosa audiencia, en el aeropuerto de Marsella.

¿Lindo no?

—No se que decirte, bueno si, si lo se —me mira —felicidades, serás una gran madre y aunque Liam este actuando como un idiota, se que será un gran padre también.

Sonríe

—Tu hermano es un idiota, pero creo que la situación, lo está sobrepasando, a todos. —Se gira completamente hacia mi —tu abuela ha regresado, nos está esperando en el salón.

Juntas entramos, caminamos en silencio hacia el gran salón principal, mientras camino detrás de Rosella, veo el retrato de papá, cuando fue coronado. Me detengo solo un momento para apreciarlo, luego sigo nuestro camino.

Siguiendo el camino, siento un flash en el rostro, pongo mi mano para cubrirme, la bajo lentamente y veo a un camarografo del otro lado, del ventanal.

—¿Cómo pasó el portón? ¿cómo ha llegado hasta acá? —comienza a preguntar Rosella.

De reojo veo a tres guardias salir del salón, vuelvo la vista hacia el ventanal, la cámara va bajando lentamente y el chico detrás de ella me mira fijamente. Nos miramos por unos minutos, que parecen eternos.

Él mira la cámara y luego a mi, asiente con la cabeza y mueve los labios "lo siento" dice.

—¿Elle? —Pego un brinco, miro a Rosella y luego el ventanal donde los guardias comienzan a sacar al reportero, mientras él vuelve a verme en cada paso queda. —¿Qué ha sido eso? ¿estás bien?

—Si lo estoy ¿vamos?

—Vamos, refuerzen la seguridad por favor, no pueden volver a pasar del portón ¿queda claro?

—Como ordene majestad.

Avanzamos, hasta llegar a las puertas dobles que dan al gran salón, las puertas son abiertas y entramos.

La abuela, Theo, Henry y la hermana de Becca; Sophia están aquí, junto con algunos miembros del consejo real.

—Bien ya que estamos todos aquí, se hablará de las nuevas noticias, del caso de la señorita James. —Habla Sophia —he de mencionar que, el Rey y Lady Elena, están al tanto de todo, han estado de acuerdo y estarán aquí pronto. —Suelta un respiro y luego prosigue a hablar —Ministro Grey.

El hombre que no ha de pasar de los cuarenta y cinco años, arregla su castaño cabello, nos regala una mirada a todos y habla.

—Las cintas enviadas a la cuidad de Marsella, Francia, dictaminaron que en efecto la señorita Ophelia James, de treinta y dos años de edad, fue la responsable de la muerte del Rey Joseph McNamara, la noche del dieciséis de febrero, de dos mil diecinueve.

La sala queda en completo silencio, Theo mi pequeño hermano menor, se gira dándonos la espalda, mientras que Henry mantiene su vista en algún punto fijo del techo de madera que nos cubre. La Abuela se sienta en el sofá más cercano, Sophia se acerca a ella y toma asiento a su lado, para después tomar su mano.

¿Yo? Yo oculto mis manos en mi abrigo gris, miro mis zapatillas negras, luego levanto la vista hacia, el ministro de seguridad nacional, Anthony Grey.

—¿Qué procede ahora, ministro? —Me mira y hace una reverencia.

—La señorita James será extraditada a Inglaterra princesa, para después proceder legalmente contra ella, dando inicio al juicio, para mediados del mes.

—La señorita James ¿contará con un abogado? —Grey mira a Henry.

—Príncipe, no creo que sea necesario dado las pruebas y el hecho de que ella...

—Es una ciudadana más Grey, sin mencionar que hablamos de la muerte de mi padre, el Rey; por lo tanto procederemos de acuerdo a la ley, la señorita James, contará con una defensa, es su derecho y se respetará.

Los ojos de todos en la sala, están puestos sobre el menor de los chicos McNamara, quien habla con tal madurez digna de un heredero al trono, digna de un hijo de mi padre.

—Como ordene su alteza —hace una reverencia hacia mi hermano.

De nuevo la sala queda en silencio, hasta que el ministro Grey parece recordar algo y me mira.

—Princesa, el parlamento ha solicitado su presencia el día de mañana.

—¿Con que fin? —Pregunta Henry

Grey lo mira y luego a mi

—Se le dio un plazo a la princesa, sobre su decisión de abdicar, y ese plazo a llegado a su fin. Así que el día de mañana, el parlamento espera su presencia.

De inmediato la sala va quedando vacía, permaneciendo únicamente los miembros de la familia.

Sacudo la cabeza, sintiendome sofocada y sin ánimos de seguir aquí, comienzo a salir de la habitación.

—Elle —la abuela me llama

—Ahora no, abuela.




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