La puerta de la sala tres se abrió con un sonido seco.
Nox levantó la mirada.
El cuarto era pequeño. Paredes gris claro. Una mesa metálica atornillada al suelo. Dos sillas frente a frente. Un espejo oscuro en la pared izquierda. El aire olía a café viejo y papel húmedo.
Un oficial le indicó que se sentara.
—Aquí —dijo.
Ella obedeció.
Sus manos estaban libres, pero el peso de la noche aún colgaba de sus muñecas.
Pasaron unos minutos antes de que entraran los dos detectives.
Primero entró el detective Mason Parker. Alto, traje oscuro, mirada fija. Detrás de él, la detective Amy Colin, cabello recogido, carpeta bajo el brazo.
Se sentaron frente a Nox.
Parker dejó una grabadora sobre la mesa.
—Son las 09:42 de la mañana —dijo con voz firme—. Estamos en la sala de entrevistas tres. Presente la detenida… Nox.
Colin abrió la carpeta.
Silencio.
—¿Quieres agua? —preguntó Colin.
Nox negó con la cabeza.
Parker la observaba como si estuviera intentando leer algo en su rostro.
—Necesitamos que nos cuentes qué pasó en la casa de la playa.
La palabra playa quedó suspendida en el aire.
Nox respiró despacio.
—Fue un accidente.
Colin no levantó la vista del expediente.
—¿Qué fue un accidente?
—Todo.
Parker cruzó las manos.
—¿Podrías explicarlo?
Ella miró la mesa.
La superficie metálica reflejaba la luz blanca del techo.
—Discutimos. Él… estaba nervioso.
Colin levantó la vista.
—¿Sobre qué discutieron?
Nox dudó apenas un segundo.
—Sobre irnos.
Parker frunció el ceño.
—¿Irse a dónde?
—Lejos.
La detective Colin tomó nota.
El sonido del bolígrafo sobre el papel parecía más fuerte que las palabras.
—Nox —dijo Parker—, Ian fue encontrado sin signos vitales en la sala principal. La escena no sugiere simplemente una discusión.
Ella levantó la mirada.
No había lágrimas ahora.
—No quise que pasara.
Silencio.
Colin deslizó una fotografía boca abajo sobre la mesa.
—¿Lo golpeaste?
Nox no tocó la imagen.
—No.
—Tenemos marcas en la habitación —dijo Parker—. Un jarrón roto. Objetos fuera de lugar.
Nox apretó los dedos contra sus rodillas.
—Fue rápido.
Colin inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Qué fue rápido?
—La discusión.
Parker apoyó los codos sobre la mesa.
—Necesitamos claridad.
Ella cerró los ojos un instante.
—Él llamó a alguien.
Colin y Parker intercambiaron una mirada.
—¿A quién? —preguntó Colin.
—A la policía.
El cuarto pareció encogerse.
Parker respiró hondo.
—¿Cómo lo sabes?
—Escuché.
Colin anotó algo más.
—¿Y qué hiciste cuando lo escuchaste?
Nox tardó en responder.
—Entré a la sala.
Silencio.
—¿Y luego? —insistió Parker.
La luz blanca del techo vibraba levemente.
—Le dije que no podían separarnos.
Colin cerró la carpeta suavemente.
—Nox… ¿usaste el jarrón?
Ella no respondió.
El silencio se volvió más pesado que cualquier palabra.
Parker tomó aire.
—Necesitamos que seas honesta.
Nox levantó la mirada hacia el espejo oscuro.
Su reflejo era apenas una sombra.
—No quería que nos separaran.
Colin apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Eso no responde la pregunta.
Un segundo.
Dos.
Tres.
—Sí.
La palabra fue casi inaudible.
Parker se inclinó hacia atrás.
—¿Lo golpeaste con el jarrón?
—Sí.
Colin no escribió de inmediato.
—¿Con qué intención?
Nox respiró profundo.
—Que se quedara.
Parker la observó fijo.
—¿Sabías que podía morir?
Ella parpadeó lentamente.
—No pensé.
Colin tomó nota ahora.
—Después de eso, ¿qué hiciste?
El aire parecía más frío.
—Me senté.
Parker entrelazó los dedos.
—¿Cuánto tiempo?
—No sé.
—¿Lo revisaste?
—Sí.
—¿Intentaste ayudarlo?
Nox dudó.
—Lo llamé.
Silencio.
—¿Llamaste a emergencias? —preguntó Colin.
Ella negó.
—No.
Parker suspiró apenas.
—¿Por qué no?
Nox bajó la mirada.
—Porque ya era tarde.
Colin cerró la carpeta con un sonido firme.
—¿Qué hiciste después?
Ella respiró hondo.
—Moví cosas.
—¿Qué cosas?
—Las que estaban fuera de lugar.
Parker sostuvo su mirada.
—¿Intentaste ocultar lo ocurrido?
Silencio.
—No quería que lo encontraran así.
Colin se levantó ligeramente y volvió a sentarse.
—Nox, necesitamos entender si esto fue premeditado.
Ella negó.
—No.
—¿Lo llevaste a esa casa contra su voluntad?
La pregunta quedó suspendida.
Nox no respondió de inmediato.
Parker la observó sin parpadear.
—Sí o no.
Ella respiró profundo.
—Lo invité.
—¿Aceptó?
Silencio.
—No dijo que no.
Colin frunció el ceño.
—Eso no es lo mismo.
Nox guardó silencio.
La grabadora seguía registrando cada pausa.
Parker se inclinó hacia adelante.
—Encontramos mensajes eliminados en tu teléfono. Compras inusuales. Documentos.
El corazón de Nox pareció latir más fuerte.
—¿Qué documentos? —preguntó.
Colin la miró fijamente.
—Identidades falsas.
El aire se volvió denso.
—No eran para eso —dijo Nox.
—¿Para qué eran? —preguntó Parker.
Ella sostuvo la mirada del detective por primera vez sin bajar los ojos.
—Para empezar de nuevo.
Colin suspiró.
—Nox… no estamos hablando de empezar de nuevo. Estamos hablando de un hombre muerto.
La palabra muerto cayó pesada.
Ella cerró los ojos un instante.
Silencio largo.
Parker apagó la grabadora.
—Por ahora es suficiente.
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Editado: 05.05.2026