Cartografía De Un Alma En Penumbra: Nox Tucker. #1

Capítulo XI —Parte III

La sala de entrevistas ya no tenía reloj.

O quizá siempre lo tuvo y Nox dejó de verlo.

Habían pasado horas. Tal vez no. La luz artificial no cambiaba nunca.

La puerta se abrió sin previo aviso.

No eran los detectives esta vez.

Entró un hombre de traje gris claro, corbata azul oscuro, carpeta delgada en la mano. Detrás de él, la detective Amy Colin. Más atrás, un oficial uniformado.

El hombre del traje se presentó antes de sentarse.

—Licenciado Ramiro Gallagher, defensor público asignado.

No extendió la mano. Solo acomodó la silla frente a ella.

Nox no dijo nada.

Gallagher colocó la carpeta sobre la mesa.

—Nox, voy a explicarte la situación actual.

La palabra situación sonó demasiado ordenada para todo lo que había ocurrido.

Colin permanecía de pie, cerca de la puerta.

Gallagher abrió la carpeta.

—Se ha iniciado una investigación formal por homicidio. La fiscalía solicitará prisión preventiva.

Silencio.

Nox observó sus propias manos sobre la mesa.

—Sin embargo —continuó Gallagher—, hay un elemento que modifica el procedimiento.

La detective Colin cruzó los brazos.

—Las circunstancias de los hechos, las declaraciones, y ciertos antecedentes que estamos revisando indican que podrían solicitar una evaluación psiquiátrica inmediata.

Nox levantó la mirada lentamente.

—¿Qué significa eso?

Gallagher habló con tono neutro.

—Que antes de determinar responsabilidad penal definitiva, un juez puede ordenar tu traslado a una institución especializada para valoración.

—¿Una cárcel?

—No.

Un segundo de pausa.

—Un hospital psiquiátrico estatal.

La palabra quedó suspendida.

Hospital.

Psiquiátrico.

Nox no parpadeó.

—No estoy enferma —dijo.

Colin no intervino.

Gallagher mantuvo la calma.

—No es una condena. Es una medida cautelar para evaluación.

—No estoy enferma —repitió Nox.

El oficial en la puerta cambió ligeramente de postura.

Gallagher cerró la carpeta.

—La fiscalía considera que hubo planeación previa: la casa aislada, los documentos, el traslado.

El aire parecía más denso.

—Pero también consideran que tu conducta posterior y algunas inconsistencias podrían indicar inestabilidad.

Nox apretó los labios.

—Fue un accidente.

Nadie respondió.

Gallagher respiró hondo.

—El juez tomará una decisión preliminar esta tarde. Lo más probable es que ordene tu traslado inmediato al Centro Estatal de Salud Mental "Emil Kraepelin".

Colin agregó:

—Está en las afueras de la ciudad.

Nox miró a la detective por primera vez con algo parecido a desconcierto.

—¿Cuánto tiempo?

Gallagher respondió:

—Dependerá del dictamen. Semanas. Meses. Más.

Silencio.

La puerta volvió a abrirse.

Entró el detective Mason Parker con un documento en la mano.

—Ya tenemos resolución preliminar —dijo.

Gallagher se levantó.

Parker extendió el papel.

—El juez ordena evaluación psiquiátrica forense inmediata y traslado al Centro "Emil Kraepelin" bajo custodia.

Colin tomó el documento y lo revisó rápidamente.

Nox permanecía inmóvil.

—El traslado será hoy —continuó Parker.

El sonido de esas palabras fue seco.

Hoy.

No mañana.

No después.

Hoy.

Gallagher miró a Nox.

—Tienes derecho a guardar silencio. Tienes derecho a comunicación con tu defensor. Te acompañaré en el proceso.

Nox no respondió.

El oficial dio un paso al frente.

—Tenemos que proceder.

Colin se acercó a la mesa.

—Nox, ponte de pie.

Ella lo hizo.

Sus piernas respondieron con una lentitud extraña, como si el cuerpo no fuera completamente suyo.

El oficial sacó las esposas.

El sonido metálico resonó más fuerte de lo necesario.

Las cerró alrededor de sus muñecas.

No apretó demasiado.

Solo lo suficiente.

Gallagher recogió su carpeta.

—Estaré en contacto con la institución.

Parker abrió la puerta.

El pasillo era más largo de lo que recordaba.

Luces blancas.

Oficiales caminando.

Puertas cerradas.

Algunos detenidos miraban desde sus celdas.

Otros evitaban mirar.

Nox avanzó entre ellos.

El sonido de las esposas marcaba cada paso.

Llegaron a la zona de salida.

El aire exterior entraba por una puerta lateral.

Frío.

Más real que todo lo anterior.

Había una camioneta blanca estacionada. No tenía insignias policiales visibles, solo placas oficiales.

En la puerta trasera se leía en letras discretas: Traslado Judicial.

El oficial abrió la puerta.

Antes de subir, Nox giró la cabeza.

La estación de policía parecía más pequeña desde afuera.

Un edificio gris, ventanas oscuras.

Nada extraordinario.

Nada que indicara que adentro se decidían destinos.

—Sube —ordenó el oficial con voz firme pero no agresiva.

Ella obedeció.

El interior de la camioneta tenía asientos metálicos y una pequeña ventana enrejada que daba hacia la cabina del conductor.

Colin habló desde afuera.

—"Emil Kraepelin" notificará cuando puedas recibir visitas.

Nox sostuvo su mirada.

No dijo nada.

La puerta se cerró.

El sonido del seguro fue definitivo.

El motor encendió.

La camioneta comenzó a moverse.

A través de la pequeña ventana lateral, la ciudad pasaba en fragmentos: semáforos, postes, gente caminando sin saber nada.

Nox apoyó la frente contra el metal frío.

No lloraba.

No gritaba.

Solo observaba cómo la ciudad se alejaba.

El trayecto duró casi una hora.

Los edificios se hicieron más bajos.

Luego menos frecuentes.

Después, casi inexistentes.

La carretera se volvió más estrecha.




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