Muevo mi cuerpo cuando vuelve a mirarme de nuevo.
—Soy Jake Johnson, amigo de Cameron, mi padre es Jack Johnson, fue el tutelar de Cameron —se presenta estirando la mano que dudo en recibir pero que al final tomo.
—Melanie Walker —correspondo.
Laura Carraspea en la pantalla, bajé el móvil normal, ahora mientras lo subo le está viendo toda su anatomía a el sujeto por nombre Jake.
—Disculpa, amiga —fijo la vista en la pantalla.
—Ni que lo hagas, ese sujeto —susurra mordiéndose el labio.
El calor sube a mis mejillas, él todavía sigue aquí.
—Ambas señoritas son muy hermosas —halaga Jake.
Laura parece fresa en estos momentos, ambos tienen cierto parecido en cuanto a sus descripciones dado que Jake es casi o es rubio al igual que mi amiga.
—Gracias —decimos al unísono Laura y yo —. Es mi mejor amiga, Laura.
Ya la vio y ella hasta la punta de los pies.
—Hola, señorita Laura, soy Jake —ambos se ven por mi móvil, agitan las manos.
—Es un gusto, Jake.
Parece un buen hombre, de mirada profunda, pasa de mí a Laura.
Interrumpo todo cuando no dicen más.
—¡Jake, querido! —Christine llega con los brazos abiertos acogiendo en ellos al recién llegado.
Por mi parte empiezo a despedirme de Laura.
—Ese hombre es un gustazo —susurra guiñando un ojo —. Cómo qué empiezan a gustar mayores.
Ella saca todas mis sonrisas.
La adoro.
—Solo vas a echar un vistazo a sus perfiles en las redes —sentencio —. Deja que sea el quien te busque primero.
Sigo a la cocina después de pedir permiso, donde hay fruta, pan de yuca, aderezo, quesos, de todo un poco.
Me encanta la comida.
—¡Por supuesto! Te amo —me lanza un beso.
—Te amo más, rubia loca —finjo abrazarla cortando la llamada.
Preparo todo como quiero y aunque se hacer algunas cosas, esto sabe delicioso.
Al terminar, voy por un libro a la enorme biblioteca que pega al techo de más de tres metros, es que están desde los volúmenes más antiguos, hasta los libros publicados más recientes.
Algo bueno hizo.
Elijo, salgo. La luz del despacho de Cameron está encendida. Curiosa empujo la puerta, en compañía de Christine, Jake busca unas grandes carpetas.
Ingreso guiada por la curiosidad.
Está todo meticulosamente organizado, pulcro, hay un gran estante de trofeos, así como un cuadro de una mujer preciosa, junto a un hombre que es idéntico a Cameron.
Seguro son sus padres.
—Son los padres de Cameron —confirma Christine.
Es un cuadro precioso, no sé porque los tiene aquí, seguro porque es un tema muy íntimo para él. Solo lo escuché hablar de sus padres una vez, fue cuando me pidió que no me metiera con ellos.
Sigo al estante del fondo, medallas, trofeos, reconocimientos.
—¿Es bueno en todo? —inquiero anonada.
Premio nacional estadounidense al empresario que más sueños ha cumplido a los niños desamparados.
Primer joven filántropo en cambiar la vida de medio millón de personas.
Premio Forbes.
Reconocimiento por construir sistemas de tuberías a apoyo de las familias con bajos recursos.
Número uno, campeón de cinta negra.
Cinturón rojo.
En una estatuilla de bronce como sinónimo de humildad, tiene un galardón otorgado por el ex presidente del país por crear centros de desintoxicación del alcohol y las drogas.
Los tantos títulos me marean la cabeza, también lo que dicen estos, ha hecho mucha labor humanitaria.
Tiene una parte humana, lo veo como solo una calculadora que es maniático del control.
Paso a la pared dónde están enmarcados unos diplomas de las universidades a las que fue.
Universidad de Harvard, graduado de ingeniería mecatrónica, 2012.
Solo tenía veintidós años.
Universidad de Cambridge, graduado de licenciatura en economía, 2013.
¿Cómo carajo hizo dos carreras a la vez? Yo termino muerta.
Sigo leyendo y quedó cuadripléjica.
Escuela de idiomas internacional, español, francés, alemán y ruso.
Este hombre definitivamente tiene un cerebro enorme.
Solo con la ingeniería mecatrónica tiene más que suficiente, si quisiera se pudo a ver ido a la NASA. Sin duda lo aceptaría. Todavía puede.
Presidente de Danielson automotriz.
Me hago a una idea de que es él quien en parte pueda diseñar sus propios motores de los autos que fabrican y es por eso que hay un taller aquí.
Cameron es más que un acosador, sus títulos son de admirar, —opinión que me guardaré —, pero es la realidad, a tan corta edad ha logrado grandes cosas que muchos no soñamos llegar ni en toda una vida.
—Impresionante...—susurro.
Christine deja sus manos sobre mis hombros, me sobresalto, estaba tan absorta, es toda una pared de trofeos.
—Tiene más —informa Christine.
—¿Se puede tener más? —inquiero estupefacta.
—Si algún día visitas su oficina principal, podrás verlos —son tantos galardones que imaginarme más, es demasiado. Hay desde copas de oro, hasta estatuillas de cristal —. Leí por ahí que le darán una estrella en el paseo de la fama, quizás tú puedas acompañarlo cuando llegue ese momento.
Sacudo la cabeza.
—No creo que sea posible —digo para nosotras dos.
Una tercera voz carraspea y volteamos.
—Ya encontré los libros —levanta un gran estuche.
—¿Ya desayunaste? —le pregunta Christine.
—Comeré algo en casa.
—De ninguna manera —se opone Christine —. Ven conmigo, estudias mucho y, por ende, tienes que estar bien alimentado.
Espera en el umbral, este lugar para bajo llave, Cameron ha de tener muchas cosas valiosas aquí y una de ellas es el gran cuadro de sus padres, emanan paz, cosa absurda, ellos ya no están.
Salimos, Christine cierra bien con llaves.
Estoy aburrida de estar aquí. Quiero salir, conocer, ver a mi alrededor, quizá...algo se cruza por mi cabeza.
—¿Dónde vives? —me dirijo a Jake.
—Después del central Park —contesta —. Tu amiga es muy simpática, también es hermosa, ambas son hermosas.
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Editado: 03.07.2026