Allison
Los nuevos aliados que tengo me sacan de los alrededores del psiquiatra donde estuve recluida por años. Mi padre es el senador de la república, soy la hija de una prestigiosa familia, sin embargo, yo misma represento lo que llaman la oveja negra, mi hermano y todo lo contrario y eso por más que le den tantas vueltas, no me mortifica en lo absoluto, todo mundo es lo que quiere ser y yo soy esto.
No duermo en toda la noche, yazco lucida en la cama de lujo que dispusieron para mi en la gran mansión a la que me han traído, mientras el caos se desata allá afuera, los titulares abarcan todo con mi imagen, la hija desaparecida del senador Dominick Fischer.
Si bien ni siquiera sé el nombre de quien me ayudó a salir del centro es algo a lo que no le presto la menor importancia, estoy fuera y es lo que importa, estoy aquí para ir por lo que es mío y quien me brinda estabilidad.
No permitiré que le hagan daño a Cameron, eso jamás, solo juego a mi favor, en cuanto este de regreso en new york todo volverá a la normalidad y yo seré lo que siempre me propuse ser, la esposa de Cameron Danielson.
Dejará a la fulana con la que anda, estoy segura, es solo un mecanismo de distracción, así han sido las demás que aparecen con él en todas las revistas que estoy revisando desde una tableta ahora mismo.
Tenía dudas de si era algo serio, solo eso, nada de certeza, yo soy y seré lo único serio y honesto que ha tenido en toda su vida.
Ha salido con tantas y ninguna dura tan siquiera un año, yo si lo dure, apenas lleva meses con esta niña, se puede divorciar, cosa que pasara, yo me encargare de que pase.
Fui el primer todo de Cameron, estuve cuando ninguna de estas sabía quién era, estuve en la muerte de sus padres, fui su apoyo, hombro y demás, yo lo fui todo y lo ayudé a salir de esa tristeza, lo sumergí en un mundo de felicidad y euforia que nadie jamás podrá darle.
Yo soy la primera y la última.
Todavía se me eriza la piel al recordar la pasión con la que nos encontrábamos, el fuego ardiente que nos abrazaba y calor de nuestras pieles juntos.
Tengo la carne ardiendo, no he estado con nadie más desde lo que paso, lo aguardo, lo espero, la fidelidad es un pilar en una relación, pero la lealtad, es lo que más importa.
Me prometí a mí misma que le vendería el alma al diablo si con eso me aseguraba de tenerlo para siempre a mi lado, todavía lo sostengo y lo digo una y otra vez, lo voy a hacer mil veces si es posible, es lo que he hecho desde que esa misteriosa persona apareció, sin saber que, yo no le hare daño a Cameron, me quedare con y le entregare a la intrusa entre nosotros.
Con ella pueden hacer lo que quiera.
Me tren ropa de la cual elijo lo mejor he extrañado el glamur, los tacones de aguja y la ropa esplendida, mi calor favorito es el verde, porque me recuerda a sus ojos, los ojos del amor de mi vida.
Cambiada y antes de abordar el medio de transporte que me llevara a Estados Unidos, dispongo de un auto que me lleva a las afueras de la ciudad de Múnich, Alemania. Siempre fue predecible, por lo que no es de sorprenderme encontrar una gran casa de campo, un patio enorme, pasto bien cuidado, creo que hasta tiene animales.
Bajando del vehículo, avanzo en el camino de concreto esta la entrada donde pincho el timbre hasta que me abren la puerta, tras la misma, una sirvienta con cara rechoncha.
—Buen día, ¿Qué se le ofrece? —llevo lentes y boina para pasar desapercibida.
—Busco al señor Will Farber.
—¿De parte de quién?
Viro los ojos tras los lentes de sol, está haciendo demasiadas preguntas y yo no tengo mucho tiempo para estupideces.
—De Ali.
El entenderá, era el mismo que me decía de esa manera.
—Un momento.
Desaparece de mi vista y no tardo mucho observando el estúpido lugar con aves, Will tan romántico, tanto empalaga.
—Allison —abre la puerta de par en par y sin invitación ingreso en su casa —. ¿Qué haces aquí? Te escapaste y toda tu familia te está buscando, armaste un desastre en el psiquiatra.
Bostezo, el discurso esta demás, sé muy bien lo que hice.
—Llegas tarde para los sermones, solo quería saber el lugar donde vives, antes de regresar a New york.
La indignación lo hace avanzar seguro de sí mismo en la misma dirección que yo, sin temerme como muchas personas hacen conmigo, es más fuerte lo que lo mueve que saber si voy a rebanarle el cuello.
—Ni siquiera preguntas como esta, donde esta, todo se reduce a Cameron, ¡Maldición, Allison! ¡Ya deja la maldita obsesión que tienes por ese hombre! ¡Eso no te ha traído nada bueno ni lo hará!
Quien se cree que es, el me arruino todo el futuro que tenía planeado con Cameron, enardezco.
—¡Tú, ni nadie me dirán lo que tengo que hacer! ¡Mi vida es mía! —lo señalo con el dedo —. No voy a preguntar nada porque no me interesa.
La honestidad con la que digo las cosas quiebra a ese hombre frágil que es Will, empañándole los ojos de lágrimas que no me conmueven.
—¡¿Para qué volver ahora?! ¡Déjalo en paz! ¡Si dices que lo amas, no le hubieses hecho lo que le hiciste! —me grita el hombre que trata de razonar conmigo, usando la inversa para herirme como lo estoy haciendo con él.
Funciona, quizá por eso no vino a visitarme en años, sé que lo arreglaremos, le pediré perdón.
—Le hicimos —corrijo mirando mis uñas como sin este momento lo más interesante fueran ellas.
Estoy segura de que Cameron está muy dolido conmigo por el desliz que cometí.
—Y no sabes cuánto me arrepiento. Fuiste tan mezquina nos dañaste a todos, incluida a ti misma, mírate ahora. —contraataca con desprecio, empañando sus verdaderos sentimientos, los que siente por mí.
—¡Ay, ya! Me estás estresando, pasa la página, querido —como toda una modelo camino hasta él y le tomo los cachetes como si de un bebé se tratara, con lentitud y sensualidad me acerco y tomándolo fuerte de la nuca lo beso, sin cerrar sus ojos —. Todo estará bien.
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Editado: 03.07.2026