Casada con el hombre que odio

Una pregunta incómoda

—¿Qué quiso decir con que nuestro compromiso fue planeado hace años?

Miré a Adrián.

Él no respondió.

Los periodistas seguían haciendo preguntas, pero ya no podía escuchar nada más.

Solo podía pensar en esas palabras.

Planeado hace años.

—Adrián.

—Ahora no.

—Quiero una respuesta.

Tomó mi mano.

—Tenemos que irnos.

—No voy a ninguna parte hasta que me expliques.

Por primera vez, su expresión perdió la calma.

—Valentina, confía en mí.

Solté su mano.

—¿Cómo quieres que confíe en ti si ni siquiera eres capaz de decirme la verdad?

Los flashes continuaban.

Adrián miró a los periodistas.

—La entrevista terminó.

Me tomó del brazo y me llevó hasta el automóvil.

Subí sin decir una palabra.

Durante varios minutos permanecimos en silencio.

Finalmente pregunté:

—¿Es verdad?

—¿Qué?

—Que mi matrimonio contigo fue planeado hace años.

Adrián mantuvo la mirada al frente.

—Sí.

Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.

—¿Desde cuándo lo sabes?

Silencio.

—Adrián.

—Desde hace algunos meses.

Lo miré sorprendida.

—¿Meses?

—Sí.

—¿Y nunca pensaste decírmelo?

—No.

—¿Por qué?

Apretó las manos sobre el volante.

—Porque sabía que intentarías rechazar el matrimonio.

—¡Por supuesto que lo habría rechazado!

—Exactamente.

No podía creer lo que estaba escuchando.

—Entonces me mentiste.

—No te mentí.

—¡Ocultaste información!

—Es diferente.

—Para mí no.

El automóvil se detuvo frente a mi casa.

Abrí la puerta.

—Espera.

Me detuve.

Adrián me miró.

—Hay cosas que todavía no puedo contarte.

—¿Por qué?

—Porque podrían lastimarte.

Solté una pequeña risa.

—Ya me estás lastimando.

Cerré la puerta y entré a la casa.

Esa noche no pude dejar de pensar en sus palabras.

Mi compromiso con Adrián había sido planeado.

Pero ¿por quién?

Y ¿por qué?

Busqué en internet información sobre su familia.

Encontré fotografías antiguas.

Eventos.

Empresas.

Noticias.

Hasta que encontré una fotografía que me hizo detenerme.

Era una imagen de Adrián junto a un hombre más joven.

El título decía:

“Los hermanos Montenegro en la inauguración de la nueva sede.”

El hombre de la fotografía tenía una sonrisa parecida a la de Adrián.

Debajo había un nombre.

Gabriel Montenegro.

Seguí leyendo.

Y entonces vi la fecha.

Cinco años atrás.

Mis manos comenzaron a temblar.

Porque esa era exactamente la misma época de la que nadie quería hablar.

Seguí bajando.

Hasta encontrar una noticia.

“Gabriel Montenegro muere en un accidente.”

Me quedé mirando la pantalla.

Entonces comprendí algo.

El secreto de Adrián no tenía que ver solamente con nuestro matrimonio.

Tenía que ver con su hermano.




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