No pude dormir.
La fotografía de Gabriel Montenegro seguía en mi cabeza.
Había algo en su rostro que me resultaba extraño.
No porque lo conociera.
Sino porque sentía que ya lo había visto antes.
Volví a mirar la noticia.
Gabriel Montenegro muere en un accidente automovilístico.
Cinco años atrás.
¿Por qué Adrián había reaccionado así cuando su madre lo mencionó?
Y, sobre todo...
¿Por qué mi compromiso había sido planeado desde hacía años?
Tomé mi teléfono y busqué más información.
La mayoría de las noticias hablaban de la familia Montenegro, pero casi todas mencionaban lo mismo:
Gabriel había muerto después de perder el control de su automóvil.
Accidente.
Eso era todo.
Cerré la página.
Quizás estaba imaginando cosas.
Entonces mi teléfono vibró.
Era un mensaje de Adrián.
Adrián: Mañana tenemos que hablar.
Respondí inmediatamente.
Yo: ¿Sobre Gabriel?
Tardó unos segundos.
Adrián: ¿Cómo sabes su nombre?
Sentí un escalofrío.
Yo: Lo busqué.
La respuesta tardó más esta vez.
Adrián: No vuelvas a investigar sobre él.
Fruncí el ceño.
Yo: ¿Por qué?
No respondió.
Al día siguiente, Adrián llegó temprano.
Entró a la casa y me encontró esperando en la sala.
—¿Por qué no quieres que investigue sobre tu hermano?
Dejó las llaves sobre la mesa.
—Porque no sabes en qué te estás metiendo.
—Entonces explícame.
—No puedo.
—Siempre dices lo mismo.
Adrián suspiró.
—Gabriel murió hace cinco años.
—Lo sé.
—Y fue un accidente.
Lo observé fijamente.
—¿Tú realmente crees eso?
Su expresión cambió.
Muy poco.
Pero lo suficiente.
—¿Por qué preguntas?
—Porque parece que nadie quiere hablar de él.
Adrián guardó silencio.
Me acerqué.
—¿Fue realmente un accidente?
Sus ojos se clavaron en los míos.
—No vuelvas a hacer esa pregunta.
—¿Por qué?
—Porque algunas respuestas pueden destruir familias.
Sentí un nudo en el estómago.
—¿Y qué tiene que ver mi familia?
Adrián no respondió.
Y esa vez su silencio fue suficiente.
—Tiene que ver con mi padre —susurré.
Adrián bajó la mirada.
—Valentina...
—Dime la verdad.
Él dio un paso hacia mí.
—Todavía no.
—¿Todavía?
—Cuando llegue el momento, te contaré todo.
—¿Y cuándo será eso?
Adrián me miró directamente.
—Después de la boda.
Mi corazón se aceleró.
—¿Por qué después?
Su expresión se volvió seria.
—Porque cuando seas mi esposa, ya no habrá forma de protegerte de lo que vas a descubrir.
Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta.
—Adrián.
Se detuvo.
—¿Mi padre tuvo algo que ver con la muerte de Gabriel?
No respondió.
Solo salió de la casa.
Y por primera vez tuve miedo de conocer la verdad.
Porque quizás el hombre con el que estaba a punto de casarme...
sabía algo terrible sobre mi familia.
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Editado: 26.08.2026