Los ojos de la joven se dirigen nerviosamente hacia la puerta, antes de que se incline sin más, con la voz apenas un susurro.
—Necesito que encuentres algo para mí: un pequeño libro de cuero negro. Debería estar en el estudio de Dante, escondido en algún lugar de su escritorio. —
Se endereza y gira para que la mire, con las manos aún sobre sus hombros, mientras la observa fijamente a los ojos.
—Es muy importante que recupere ese libro, si no puedes encontrarlo y traérmelo... te ayudaré a escapar. —
El corazón late con fuerza al pensar en la posibilidad de por fin liberarse de esa pesadilla. Pero hay tantas preguntas dando vueltas en su mente: ¿Quién es esta mujer? ¿Cómo sabe algo sobre el libro? Y, lo más importante... ¿Puede confiar en ella?
Cómo si pudiera leer sus pensamientos, le aprieta suavemente los hombros antes de soltarlos y dar un paso atrás.
—Sé que es mucho que asimilar. —dice suavemente. —Pero, por favor... solo quiero que lo consideres. No tienes que decidir ahora mismo.
Ella mete la mano en el bolsillo de su delantal y saca un pequeño trozo de papel, que se lo entrega rápidamente, lanzándole de nuevo una mirada hacia la puerta.
—Aquí tienes mi nombre y número. —explica en voz baja. —Si cambia de opinión o necesita algo más... simplemente llámeme. —
Con eso, ella recogió con eficiencia y experiencia los utensilios de maquillaje y los cosméticos, guardándolos en un pequeño estuche. Le lanza una última mirada significativa antes de dirigirse a la puerta.
—Tenga cuidado. —advierte mientras abre ligeramente la puerta, asomándose al pasillo antes de deslizarse a través de la abertura y cerrarla tras de si con un sonido apenas audible.
Ellie se encuentra allí de nuevo, sola, aferrándose al pequeño papel en su mano, como si fuera un salvavidas, mientras intenta asimilar todo lo que acaba de suceder.
Un pequeño libro de cuero negro, escondido en el escritorio de Dante... una oportunidad de escapar... pero ¿a qué precio? ¿Y quién es esta misteriosa mujer que parece tan decidida a ayudarle?
Ellie dobla el papel y lo esconde dentro del corpiño de su vestido, respira profundamente y se prepara para los desafíos que la espera esta noche durante la cena con sus invitados. Tendrá que estar alerta en todo momento: observando a Dante para destacar cualquier signo de sospecha o crueldad, al mismo tiempo que busca cualquier oportunidad para registrar su estudio sin que la vea.
Pero incluso mientras el miedo le revuelve el estómago al pensar en enfrentarlo de nuevo tan poco tiempo después de haber sido encerrada como un animal... También hay algo más que subyace a todo esto: una gran determinación.
No permitirá que la destruya por completo, no le permitirá que gane y quizás... solo quizás... Esta podría ser su oportunidad para por fin, darle una lección y cambiar la situación de una vez por todas.