Pero cuando vio el contrato sobre su escritorio, recordó la realidad.
—No puede estar pasando esto…
Tomó el documento y volvió a leerlo.
Un año de matrimonio con Adrián Lombardi.
Dejó escapar un suspiro.
—Un año. Solamente un año.
En ese momento, su teléfono comenzó a sonar.
Era Emilia, su mejor amiga.
—¡Tania! ¿Por qué no me dijiste nada?
Tania se quedó confundida.
—¿De qué hablas?
—¡De tu boda!
Tania abrió los ojos.
—¿Cómo sabes eso?
—Está en todas partes.
Tania corrió hacia la ventana. Afuera había varios periodistas frente a la casa.
—No…
Su familia había mantenido el acuerdo en secreto, pero alguien había filtrado la noticia.
Poco después, Adrián llegó.
Tania bajó las escaleras rápidamente.
—¿Tú sabías que esto iba a hacerse público?
—No.
—Pues ahora todo el mundo sabe que vamos a casarnos.
Adrián observó a los periodistas desde la ventana.
—Entonces tendremos que adelantar la boda.
Tania lo miró incrédula.
—¿Adelantarla?
—La ceremonia estaba planeada para dentro de un mes.
—¿Y ahora?
Adrián guardó silencio unos segundos.
—Dentro de una semana.
—¡¿UNA SEMANA?!
—Sí.
Tania comenzó a caminar de un lado a otro.
—No tengo vestido, no tengo invitados, ni siquiera he tenido tiempo de asimilar que voy a casarme.
—Puedes cancelar.
Tania se detuvo.
—¿Qué?
—Si realmente no quieres hacerlo, cancela todo.
Ella lo miró fijamente.
Por primera vez, Adrián no parecía estar hablando como un empresario.
Parecía estar dándole una verdadera elección.
Tania bajó la mirada.
—No puedo.
—¿Por qué?
—Porque mi familia perdería todo.
Adrián entendió.
—Entonces nos casaremos.
Tania levantó la cabeza.
—¿Y después?
—Después cumpliremos nuestro acuerdo.
—¿Y si las cosas se complican?
Adrián la miró directamente.
—No permitiré que nadie te haga daño.
Tania sintió que aquellas palabras la tomaban por sorpresa.
—No necesito que me protejas.
—Lo sé.
Adrián se dirigió hacia la puerta.
Antes de salir, se detuvo.
—Pero vas a ser mi esposa.
Tania sintió que su corazón daba un pequeño salto.
—Solo por contrato.
Adrián giró ligeramente la cabeza.
—Eso está por verse.
Y salió.
Tania permaneció inmóvil.
—¿Qué quiso decir con eso?
Afuera, las cámaras seguían esperando.
Y mientras los preparativos de la boda comenzaban, ninguno de los dos sabía que aquella semana sería el inicio de algo mucho más complicado que un simple matrimonio por obligación.
Editado: 24.08.2026