No podía dejar de preguntarse qué había sucedido antes de su matrimonio.
A la mañana siguiente decidió distraerse.
Tomó su cámara y salió al jardín.
La mansión tenía muchos rincones hermosos que todavía no había fotografiado.
—Esto sí me hacía falta —murmuró mientras enfocaba una de las flores.
Tomó varias fotografías.
Después caminó hacia una zona más alejada del jardín.
Allí encontró una pequeña puerta de madera.
Tania frunció el ceño.
—¿Qué habrá aquí?
La puerta estaba entreabierta.
Entró.
Era una pequeña habitación utilizada como archivo.
Había cajas, álbumes y fotografías antiguas.
Tania comenzó a observarlas con curiosidad.
Hasta que encontró una caja con el nombre de Adrián.
La tomó.
Dentro había fotografías de él durante diferentes etapas de su vida.
Tania sonrió al ver algunas imágenes de cuando era niño.
—Eras muy serio incluso de pequeño.
Entonces encontró una fotografía diferente.
Era Adrián junto a Julieta.
Ambos parecían mucho más jóvenes.
Tania sintió cierta incomodidad, pero continuó mirando.
Debajo de la fotografía había una nota.
"No olvides lo que ocurrió aquella noche."
Tania se quedó inmóvil.
—¿Qué noche?
De repente escuchó pasos.
Cerró rápidamente la caja.
Adrián apareció en la entrada.
Su expresión cambió al verla.
—¿Qué haces aquí?
—Encontré esta habitación.
—Tania…
—Estaba abierta.
Adrián caminó hacia ella.
—No deberías estar aquí.
—¿Por qué?
Él miró la caja.
—Porque hay cosas que no quiero recordar.
Tania cruzó los brazos.
—¿Tiene que ver con Julieta?
Adrián no respondió.
—¿Qué ocurrió aquella noche?
—No puedo hablar de eso.
Tania soltó un suspiro.
—Siempre dices lo mismo.
Adrián tomó la caja.
—Confía en mí.
—Quiero hacerlo.
Él la miró.
—Entonces dame tiempo.
Tania bajó la mirada.
—Está bien.
Adrián dejó la caja sobre una mesa.
—Pero hay algo que sí puedo decirte.
Tania volvió a mirarlo.
—¿Qué?
—No todo lo que ves en esas fotografías es lo que parece.
—¿Qué significa eso?
—Que mi relación con Julieta terminó mucho antes de lo que todos creen.
Tania se quedó pensativa.
—¿Todavía la quieres?
Adrián negó inmediatamente.
—No.
La respuesta fue firme.
Tania sintió alivio, aunque no quiso admitirlo.
—Entonces supongo que eso es suficiente por ahora.
Adrián sonrió ligeramente.
—Gracias.
Cuando él salió de la habitación, Tania volvió a mirar hacia la caja.
Había algo que no entendía.
Y aunque había prometido respetar los secretos de Adrián, no podía olvidar aquella nota.
"No olvides lo que ocurrió aquella noche."
Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Julieta recibió una llamada.
—¿Ya hablaste con Adrián?
—Sí.
—¿Y?
Julieta permaneció en silencio unos segundos.
—Tania está empezando a hacer preguntas.
La persona al otro lado de la llamada respondió:
—Entonces tenemos que actuar antes de que descubra la verdad.
Julieta cerró los ojos.
—No quiero hacerlo.
—Ya es demasiado tarde.
La llamada terminó.
Julieta dejó el teléfono sobre la mesa.
Sabía que aquello apenas comenzaba.
Y en la mansión Lombardi, Tania todavía no sabía que la fotografía que acababa de encontrar sería la primera pieza de un secreto mucho más grande.
Editado: 29.08.2026