Pero sus planes cambiaron cuando recibió una llamada de Jesús.
—Buenos días.
—¿Qué quieres ahora?
—Necesito un favor.
—Eso nunca suena bien.
—Mi familia quiere conocerte mejor.
Tania se dejó caer sobre la cama.
—No...
—Por favor.
—No.
—Solo unas horas.
—No.
—Invito la comida.
Hubo unos segundos de silencio.
—¿A qué hora pasas por mí?
Jesús soltó una carcajada.
—Sabía que aceptarías.
Dos horas después, Tania llegó a la reunión.
Todo parecía tranquilo.
Hasta que una señora apareció con un álbum enorme.
—¡Las fotos de Jesús cuando era pequeño!
—¡No! —gritó Jesús.
Demasiado tarde.
La familia comenzó a mostrar fotografías de un pequeño Jesús disfrazado de pirata, de conejo y hasta de árbol en un festival escolar.
Tania no podía dejar de reír.
—¿Un árbol?
—Fue una etapa difícil —respondió él avergonzado.
Entonces una de las tías preguntó:
—¿Y cómo se conocieron?
Tania y Jesús se congelaron.
Nadie sabía cómo responder.
—Pues...
—Nos conocimos por...
—La familia —dijeron ambos al mismo tiempo.
La respuesta fue tan extraña que todos comenzaron a sospechar.
Afortunadamente, el pequeño Emanuel apareció corriendo por la sala.
—¡Tania! ¡Ven a jugar conmigo!
—¡Claro!
Tania escapó rápidamente.
Durante la tarde jugó con Emanuel, conversó con varios familiares y poco a poco se sintió más cómoda.
Cuando la reunión terminó, Jesús la acompañó a casa.
—Gracias por venir.
—No estuvo tan mal.
—¿Solo "no estuvo tan mal"?
—Bueno... me divertí un poco.
—Eso ya es una victoria.
Ambos sonrieron.
Al llegar a la casa de Tania, Juanita los vio desde la ventana.
Y detrás de ella estaban Gabriela, José Noé, Fernanda, Diego, Ani y Camila.
—¿Están sonriendo? —preguntó Camila.
—Sí —respondió Fernanda.
—Interesante —dijo Gabriela.
Mientras tanto, afuera, Tania y Jesús seguían hablando sin darse cuenta de que media familia los estaba vigilando.
Y por primera vez, ninguno de los dos parecía querer terminar la conversación.
Continuará...
Editado: 20.06.2026