Casados sin saberlo

Capitulo 12. Preguntas peligrosas

Jack llegó al restaurante diez minutos antes de la hora acordada.

No porque estuviera particularmente ansioso.

Al menos, eso se repetía.

Pero conocía a Itzel.

Y sabía que una mujer que había estado dos años en la vida de William no hacía preguntas por simple curiosidad.

Se sentó en una mesa apartada y pidió un café.

Cinco minutos después, Itzel apareció.

—Gracias por venir.

—No hay problema.

Itzel se sentó frente a él.

Durante unos segundos ninguno habló.

Jack tomó un sorbo de café.

—Bueno...

—Quiero preguntarte algo sobre William.

—Eso imaginé.

—¿Desde cuándo conoces a Elizabeth?

Jack se quedó inmóvil.

Había esperado muchas preguntas.

Esa era precisamente la que no quería escuchar.

—¿Por qué?

—Porque quiero saber quién es realmente.

Jack intentó sonreír.

—Es la asistente de William.

—Eso ya lo sé.

—Entonces no entiendo qué quieres saber.

Itzel lo observó detenidamente.

—La conoces mejor de lo que aparentas.

Jack dejó la taza sobre la mesa.

—Es amiga de Michell.

—¿Y?

—Y nada.

—¿Por qué William parece tan diferente cuando está con ella?

Jack se quedó callado.

Itzel continuó.

—No te estoy preguntando si están teniendo una relación. Quiero saber si hay algo que yo no sé.

Jack respiró profundamente.

—William no está haciendo nada con ella.

—No pregunté eso.

—Entonces, ¿qué preguntas?

—¿Quién la presentó para el puesto?

Jack sintió que el corazón le daba un pequeño salto.

—No lo sé.

Itzel lo miró.

—Mientes mal.

—Y tú haces demasiadas preguntas.

—Porque algo no encaja.

Jack se inclinó hacia atrás.

—¿Qué no encaja?

—La forma en que William la mira.

Jack permaneció en silencio.

Itzel bajó la voz.

—Y ahora quiero saber por qué.

Jack intentó desviar la conversación.

—William está bajo mucha presión por la sucesión.

Itzel levantó la mirada.

—¿Qué sabes de eso?

Jack comprendió que había cometido un error.

—Nada que no sepas.

—William nunca me explicó los detalles.

—Porque es un asunto de la empresa.

—¿Tiene que ver con su matrimonio?

Jack dejó de respirar durante un segundo.

Itzel lo notó.

—Entonces sí.

Jack cerró los ojos brevemente.

—No saques conclusiones.

—No necesito hacerlo. Tu reacción ya me respondió.

—Itzel...

—¿La mujer con la que William se casó tiene algo que ver con Elizabeth?

Jack se quedó completamente callado.

Y ese silencio fue suficiente.

Itzel abrió ligeramente los ojos.

—Dios mío.

Jack se inclinó hacia adelante.

—Escúchame.

—¿Elizabeth es la esposa de William?

Jack no respondió.

Itzel comprendió.

—No puede ser.

—Baja la voz.

—¿Ella lo sabe?

Jack negó con la cabeza.

—¿William sabe quién es ella?

—No.

Itzel soltó una pequeña risa incrédula.

—¿Me estás diciendo que William trabaja todos los días con su propia esposa sin saberlo?

Jack suspiró.

—Sí.

Itzel se quedó en silencio.

De pronto, muchas cosas comenzaron a tener sentido.

La forma en que William miraba a Elizabeth.

La cercanía.

La tensión.

El interés que él mismo no sabía explicar.

—¿Quién tuvo esta idea? —preguntó.

—Michell y yo ayudamos a organizarlo.

—¿Por qué?

—Ella necesitaba resolver su situación migratoria.

Itzel asintió lentamente.

—Y William necesitaba cumplir con las condiciones de sucesión.

—Exactamente.

—¿Por qué no se conocieron antes?

—Fue decisión de ambos.

—¿Y nadie piensa decirles?

Jack negó.

—No todavía.

Itzel se quedó pensativa.

—Esto es una locura.

—Lo sé.

—¿Y qué piensas hacer?

Jack suspiró.

—Lo que hemos hecho desde el principio.

—¿Mentir?

—Protegerlos hasta que sea el momento adecuado.

Itzel lo miró con seriedad.

—Jack, esto puede terminar muy mal.

—Lo sé.

—William cree que Elizabeth es solo una empleada.

—Sí.

—Y Elizabeth cree que William es solo su jefe.

—Sí.

—Pero están empezando a sentir algo.

Jack no respondió.

Itzel bajó la mirada.

—Entonces quizá el secreto ya no sea nuestro.

Mientras tanto, Elizabeth estaba sentada en su escritorio revisando documentos.

Pero no podía concentrarse.

La frase del documento de la noche anterior seguía en su cabeza.

Condiciones para la sucesión del presidente ejecutivo.

Había algo que no entendía.

William había mencionado que existían ciertas condiciones familiares.

Y ahora Elizabeth quería saber cuáles eran.

No porque quisiera invadir su privacidad.

Sino porque comenzaba a comprender que la situación de William podía ser más complicada de lo que aparentaba.

Buscó algunos documentos internos de acceso permitido.

Encontró información sobre la estructura corporativa de Carter Holdings.

Pero no los detalles del acuerdo familiar.

Suspiró.

—¿Qué estás buscando?

Elizabeth levantó la cabeza.

William estaba frente a su escritorio.

—Nada.

—Eso parece.

—Solo estaba revisando unos documentos.

—¿Sobre la sucesión?

Elizabeth se sorprendió.

—¿Cómo sabe?

—Porque son los documentos que estabas revisando.

Ella guardó silencio.

William se sentó frente a ella.

—¿Por qué te interesa?

Elizabeth dudó.

—Porque anoche escuché algunos comentarios.

—No deberías preocuparte por eso.

—No estoy preocupada.

—Entonces, ¿qué?

Elizabeth lo miró.

—Quiero entender qué está pasando.

William sostuvo su mirada.

—No es necesario que lo entiendas.

—¿Por qué?




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