Cásate conmigo

Capítulo 30

—No se preocupe, tome asiento por favor, Llamaré ahora mismo a que vengan ambos a la oficina — les digo con vergüenza ajena, sin esperar respuestas miró a Colin el cual solo ha estado de expectante — Colin ve a buscarlos y aprovecha de decirles a todos que la tal reunión se suspende — le ordenó moviendo mi pierna rápidamente de los nervios. 

—Sí, voy enseguida — responde asustado tanto mi mirada como la del señor Ángelo, sin esperar más sale de la oficina cerrando la puerta tras de él. Pasan alrededor de un minuto cuando decido mirar a los tres de nuevo. 

—Disculpe pero, ¿Me puede decir de dónde son ustedes? — le preguntó inquieta y con vergüenza aun por mis venas. 

—Chicago — responde esta vez el chico el cual creo que se llama Jaden al ver que ninguno de sus padres respondió a mi pregunta.

—Oh — murmuro junto a un asentimiento. 

Decido dejar de hacer otra estúpida pregunta, pasan alrededor de seis minutos y es cuando se abre la puerta, por la cual solo veo entrar a Colin con cara de terror — ¿Qué pasa Colin?, ¿Dónde están? — le pregunto ya que aún no dice nada. 

—No están — responde temeroso. 

—¡Como que no están! — exclama un muy exasperado y ofuscado Ángelo haciendo que se me bajen los colores de la cara aún más y mi ira se haga presente.  

—Así es, la secretaria del señor Omar ha dicho que se fue hace unos veinte minutos o tal vez menos — reafirma mirando al señor Ángelo, por lo que en vez de hablar tomo mi cartera y saco mi celular para buscar el número de Rebeca, al encontrarlo presiono llamar y a los segundos es contestado.

—¿Dónde demonios están? — le pregunto antes de que ella hable. 

—Querida, te habías tardado en llamar — responde cínicamente. 

—Tienen que volver ahora — le ordenó tratando de conservar la calma por fuera. 

—Lamento decirte que no será posible — dice ella fingiendo aflicción. 

—Tienen que devolver ese dinero — le digo tratando de hablar bajo. 

 

 

—No. La que tiene que devolver el dinero querida.. Eres tú. El dinero se depositó en la cuenta de la empresa y por tener a un idiota de asistente fue fácil averiguar las claves, por lo que el dinero ya lo tenemos en efectivo. Lamentablemente eso nadie lo sabe. Y los únicos que manejan todo eso eres tú y él ingenuo de Colin — dice ella soltando una risa. Para no escuchar más corto la llamada dejando el celular sobre el escritorio y respirar lentamente para pensar que hacer ahora con esto. 

—¿Está todo bien? — pregunta la señora Angie llamando mi atención. 

—Claro — digo en vez de decirle No, nada bien — Señor Ángelo, ¿Me puede decir la cantidad del depósito que usted realizó? — le pregunto

—Claro que sí, de hecho lo tengo aquí — responde él entregándome una hoja. 

Al tomarla, la ojeo con rapidez hasta toparme con la cantidad. 

Suelto un jadeo abrió exageradamente los ojos por segunda vez por la cantidad de dinero. 

—¿Todo esto? — le pregunto apuntando la cifra. 

—Así es, pero ahora por lo que veo ya no va a correr el trato por lo que tendrá que hacer la devolución, ¿No lo cree? — dice el esperando mi respuesta. 

—Sí, Bueno, Se le hará la devolución eso se lo aseguro. Hoy a la tarde ya lo tendrá en su cuenta todo — le aseguro con seriedad. 

—Me parece, de lo contrario tendré que tomar otras medidas — acepta parándose al igual que todos.

—Claro, lo entiendo y lamento que haya pasado por esto — le digo con sinceridad y vergüenza. 

—Bien. Espero que cumpla — me dice con suma seriedad y es de esperarse. 

Camino hacia la puerta siendo seguida por ellos. 

—No se preocupe, lo solucionaré cuanto antes — le aseguro de nuevo al abrir la puerta.

—Eso espero señorita Smith — responde moviendo su cabeza en forma de despedida para luego pasar por mi lado y salir de la oficina. 

—Hasta pronto — se despide la señora mirándome unos segundos para luego seguir a su esposo. 

—Adiós señora — me despido de forma cortés. 

—Adiós señorita. Espero volver a verla pronto — se despide el chico haciendo una pequeña reverencia con lo que logra calmar mi sentimiento de querer ser tragada por la tierra. 

—Gracias, espero que sea así — le digo asintiendo por lo que él sólo sonríe de lado y sale dejándome solamente con Colin en la oficina. Al cerrar la puerta me quedo aquí para pensar que tan lejos son capaces de llegar esos dos con tal de hacerme pasar un mal día. 

—¿Vas a volver a hablar con ellos? — pregunta un inquieto Colin desde la ventana. 

—No lo sé — digo soltando un suspiro — Creo que solo sería perder el tiempo — le digo mirándolo mientras camino a su lado. 

—También lo creo — dice cuando llego a donde está y me coloco frente al gran ventanal para mirar hacia las calles de Nueva York. 

—Iré al banco a realizar yo misma el depósito — le digo viendo a las personas que se ven como pequeñas hormigas desde aquí. 




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