Casate Conmigo

Capítulo 12: Pequeñas dudas

Los días siguientes transcurrieron con tranquilidad.

Armando continuó con su trabajo en la empresa y Tania siguió disfrutando de su nueva vida junto a él.

Sin embargo, aquella salida de madrugada seguía rondando su cabeza.

Una tarde, ambos almorzaban en casa cuando el teléfono de Armando volvió a sonar.

Él miró la pantalla por unos segundos y respondió.

—Sí... de acuerdo. En una hora estaré ahí.

Colgó y dejó el teléfono sobre la mesa.

—¿Tienes que irte otra vez? —preguntó Tania.

—Sí. Surgió una reunión de último momento.

—Últimamente trabajas mucho.

Armando sonrió.

—Hay temporadas en las que la empresa requiere más tiempo.

Tania asintió.

—No te preocupes. Yo te esperaré.

—Gracias por entenderme.

Armando se levantó, tomó las llaves de su automóvil y salió de la casa.

Desde la ventana, Tania observó cómo un vehículo negro ya lo esperaba en la entrada.

—Siempre lo vienen a buscar... —pensó.

No le dio demasiada importancia y decidió regresar a la sala para continuar leyendo una novela.

Horas más tarde, Armando volvió a casa.

—Ya regresé.

—Bienvenido.

Tania se acercó con una sonrisa.

—La cena ya está lista.

Mientras cenaban, conversaron sobre temas cotidianos.

Tania habló de un libro que acababa de terminar y Armando le contó cómo había transcurrido su día en la empresa.

La conversación era tan natural que, por un momento, Tania olvidó las dudas que habían comenzado a surgir.

Antes de dormir, Armando tomó la mano de Tania.

—Gracias por acompañarme en esta nueva etapa de mi vida.

Ella le sonrió.

—Somos un equipo, ¿recuerdas?

Armando asintió.

—Y espero que siempre sea así.

Tania no sabía que muy pronto descubriría que la vida de su esposo era mucho más compleja de lo que él le había contado.

Continuará...




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