La tranquilidad había regresado a la casa y Tania estaba contenta de poder pasar más tiempo con él.
Una tarde, mientras preparaba la cena, escuchó que la puerta principal se abría.
—Ya llegué —dijo Armando.
—Bienvenido.
Él dejó su portafolio y se acercó a la cocina.
—¿Qué estás preparando?
—Tu comida favorita.
Armando sonrió.
—Entonces hoy será una noche especial.
—¿Por qué?
—Porque quiero agradecerte por todo.
Tania dejó lo que estaba haciendo y lo miró.
—No tienes que agradecerme nada.
—Sí tengo.
Más tarde, prepararon juntos la mesa y cenaron tranquilamente.
Durante la comida, Armando habló de algo que llevaba varios días pensando.
—Quiero hacer algo diferente este fin de semana.
—¿Qué cosa?
—Quiero que invitemos a tu familia y a la mía a cenar aquí.
Tania sonrió.
—Me parece una buena idea.
—Quiero que todos puedan pasar un rato juntos sin hablar de negocios ni responsabilidades.
—Entonces será una noche familiar.
—Exactamente.
El fin de semana llegó rápidamente.
Clara y Sofía fueron las primeras en llegar. Poco después llegaron Victoria, Ricardo, Gabriel y Valeria.
La casa se llenó de conversaciones y risas.
Tania estaba feliz de ver a las dos familias reunidas.
Durante la cena, Clara levantó su copa.
—Quiero brindar por Tania y Armando.
Todos levantaron sus copas.
—Por su matrimonio y por todos los momentos que todavía les quedan por vivir juntos.
—¡Salud! —dijeron todos.
Armando tomó la mano de Tania debajo de la mesa.
Ella lo miró y sonrió.
Por una noche, todos pudieron olvidar las preocupaciones y simplemente disfrutar de estar juntos.
Cuando los invitados comenzaron a marcharse, Tania y Armando se quedaron en la sala recogiendo algunas cosas.
—Me gustó mucho esta noche —dijo Tania.
—A mí también.
—Nuestra casa se sintió diferente.
—Se sintió como un verdadero hogar.
Tania sonrió.
Armando la miró con cariño.
—Y quiero que siga siendo así.
Ambos terminaron de ordenar la casa y luego se sentaron juntos en el sofá.
Después de todo lo que habían vivido, aquella sencilla cena les recordó algo importante: no necesitaban grandes acontecimientos para ser felices.
A veces, una noche tranquila rodeados de las personas que querían era suficiente.
Continuará...