Capítulo 2
—¡Ámbar! —escuché a mi madre llamarme por tercera vez—¿Por qué no te has levantado aún? ¿Se te olvida que día es? —me pregunta con mucha confusión.
—Es sábado mamá.
—¿Y?
—¿Y? —le pregunté un poco confundida.
—Mija hoy tienes práctica de Volley.
—Ahhh, sí. Se me olvidó, mamá.
—Está bien, alístate te voy a llevar.
—¿No irás para el trabajo?
—Sí, pero no hay mucho que hacer.
Me alisté y mamá me llevó para la academia, las chicas ya estaban calentando y yo me senté a observar.
—Ámbar, ¿Te pasó algo? Pensé que no vendrías hoy —me dice el entrenador.
—Ya estoy aquí.—Bien, a entrenar...vamos.
Yo amo el volleyball, es parte de mi vida y sueño con ser una jugadora reconocida mundialmente, no creo que sea imposible porque soy buena jugando...mi equipo es bueno.
El entrenador nos comunicó que tendríamos un partido pronto con unas chicas de otra academia.
Teníamos que prepararnos, porqué a él no le gusta perder...bueno a nadie le gusta eso.
Al terminar las prácticas, me fui para mi casa.
Hice los quehaceres de la casa, mientras escucha música pop.
Tengo un hermano más pequeño que yo, tiene diez años y vive con papá.
Bienes por separados
Siempre lo busco los fines de semana para que pase tiempo con nosotras.
1:00 p.m.
Recibí otra notificación de facebook.
Ignore esa notificación, y me puse a arreglar mi habitación para luego buscar a mi hermano Gabriel.
Me entró una llamada y cuando miré quien era, el nombre de mi novio, Mathieu, apareció en la pantalla.
—¿Por qué no contestas mis mensajes? —preguntó con un tono que no solía usar conmigo.
—¿Tú me viste en línea? —le pregunté.
—No, pero se que lo haces a propósito.
—¿A propósito? Estás quedando loco ya.
Para ser un chico de diecisiete años Mathieu yo lo consideraba muy inmaduro, si ve que no le muestro interés ¿Por qué no simplemente termina eso y ya?
¿Por qué no le terminas tú?
Ah.
—Te preguntaré algo Ámbar, y espero que me contestes con sinceridad.
—¿Ajá?
—¿Tienes a alguien más?
—¿Cómo voy a tener a alguien si contigo ya tengo el estrés que no aguanta ni diez gente?
—Por eso te lo pregunto; casi ni siquiera hablamos, y cuando lo hacemos solo quieres discutir conmigo.
—¿Entonces dices que es mi culpa? —le pregunté, obviamente yo tenía la culpa.
—No lo sé.
—Ok, bye. — le colgué para seguir en lo que yo estaba, volvió a llamarme pero no le contesté.
¿Por qué me preguntó si estaba conociendo a alguien más? ¿Cómo lo sabe?
Cuando terminé de hacer lo que estaba haciendo, entré a facebook a ver vídeos, como siempre.
Antes de entrar a ver vídeos miré a ver quienes me habían escrito, y ahí estaba un mensaje de aquel chico “Buenos días niña”.
—¿Buenos días “niña”? —me susurré a mi misma — ¿Cree que porque tiene dieciocho puede decirme niña?
—Buenas tardes, señor —le dije, con sarcasmo.
—¿Cómo está? —me preguntó él.
—Enojada estoy.
—¿Y por qué? ¿Te dejó tu novio?
«¿Me dejó mi novio? ¿A qué venía esa pregunta?»
Mathieu me pregunta si estoy conociendo a alguien, él me pregunta si me dejó mi novio.
Algo andaba raro.
—No —contesté
—Ah, pensé que había llegado mi oportunidad.
—¿Qué?
—No, nada —dijo él, dejándome con la duda.
—¿Tú tienes novia? Emmanuel.
(...)
Le hice la pregunta a Emmanuel, esperando un "No".
No sé porqué razón, pero quería que dijera que no.
—Sí, sí tengo.
¿Tiene novia? ¿Su novia le deja hablar con otras chicas en facebook?
—Ah, que bien —le dije—. Y¿Cómo se llama?
Me dió curiosidad hacerle esa pregunta.
—¿No te sabes tu nombre?
—¿Qué?
—No, nada.
¿Qué fue eso?
—Ok —le dije, para luego salir de la app.
—¿Cree que yo soy algún juguete o algo así? ¿Quiere jugar conmigo? —me pregunté.
3:00 p.m.
Dejé el teléfono ahí, y fuí a visitar a mi amiga, Alahia.
Ella sabía que estaba saliendo con Mathieu y lo primero que hizo fue preguntar por él, que cómo va nuestra relación eso y lo otro.
—Yo me he dado cuenta que lo tratas muy mal a ese niño —dijo viendo mis expresiones —¿Estás segura de que tú lo amas? —me preguntó mi amiga, Alahia.
—Yo lo quiero, más nada.
—Un poco egoísta de tu parte —me dice ella.
—Es él que quiere estar, no lo obligo.
—Lo haces, le has dado esperanzas.
Oh wow, espera señora
Mi amiga es menor que yo por dos años, con trece años ya tenía una mente de psicóloga.
Después de estar por un buen tiempo con mi amiga, me acompañó a buscar a mi hermano.
En el camino, noté como un chico no dejaba de mirarme, no le dí importancia porque es normal que te miren en la calle.
Llegando casi a la casa de mi papá, me encontré con Mathieu.
—¿Día de suerte o de desgracia? —dice mi amiga Alahia.
Yo solo la miré.
Mathieu me dió un fuerte abrazo como si lo deseara hacer desde hace mucho tiempo.
—Holaa, Ámbar, no esperaba verte.
—Jaa,hola —le dije un poco incómoda por el contacto físico.
—Ah, sí —disculpa.
Siempre se disculpa cuando me abraza, pero no lo deja de hacer.
—No tienes que pedir disculpas por abrazar a "tu novia" —le dijo Alahia
—¡Alahia! —le dije, viéndola de reojo.
—Mathieu, nos veremos luego. Voy en camino a buscar a mi hermano.
—Esta bien mi amor —pude notar un poco de decepción en su mirada.
—Ámbar —¿Tú novio en serio tiene diecisiete años de edad?
—Sí.
Sé que Alahia hizo esa pregunta por el comportamiento tan infantil de Mathieu, lo sé.
Al llegar a la casa de mi papá, Gaby ya nos estaba esperando.
No me quedé por mucho tiempo.
Mientras regresaba para mi casa, vi a un chico de piel blanca , alto y con los cabellos tan lindos que parecían bañados en miel. No pude evitar mirarlo.