Casi todo... Nunca nada

Conocernos

Capítulo 3

—Niña, se te van a salir los ojos —me dijo Alahia.

Me quedé viendo al chico, pude notar que él también me estaba viendo.

(...)

Dejamos a Alahia en su casa, y Gabriel y yo nos fuimos.

Al llegar a casa, nos pusimos a ver una serie.

—Ámbar, ¿Tú tienes novio? —me preguntó Gaby.

—Sí, ¿Por qué?

—Y¿Mami lo sabe? Porqué papi no.

—Sí, ella lo sabe.

Mamá sabía de Mathieu porqué yo le había contado, confiaba mucho en ella y ella en mí. Aunque me puso algunas reglas «Nada de andar besuqueandose en la calle.»

—Jumm, —me dijo mientras me miraba fijamente.

No cabe duda de que es hijo de mi papá, tienen las mismas manías de estar preguntando cosas.

Mientras veíamos la serie, me puse a usar mi teléfono.

Tienes un mensaje en WhatsApp

Mathieu me había escrito.

Mathieu: Que hermosa estabas hoy. Un poco más que ayer.

Ámbar: ¿En serio? gracias

Mathieu: Sí, me encantas mi niña.

Ambár: Ay, tú también a mí.

Le dije eso, nadamás para no ser fría y evitar que se sintiera mal.

Mathieu: Te quiero mucho. Te hablo luego, voy a trabajar.

Agradecí a Dios, porque ya me estaba hartando de ser tan cursi.

3:50

Entré a facebook a ver si Emmanuel me había escrito, y sí.

Emmanuel: ¿Ok? Hummm, me suena a celos.

Ambár: ¿Qué?¿De qué hablas?

Emmanuel: Nada, niña. Por fin apareces.

¿Y qué le interesa si me desaparezco o no?

Emmanuel: No te he visto aún.

Ámbar: ¿Y qué hago?

Emmanuel: ¿Me darías el gusto de verte en una foto?

Ámbar: No :(

Emmanuel: No seas tan mala conmigo.

¿Mala con él? ¿Quién se cree?

Emmanuel: Mira, soy yo. (Foto)

Era idéntico al chico que había visto cuando estaba con Alahia, estaba segurísima de eso.

Ámbar: Gracias, por bendecir mis ojos.

No pude evitar decir eso, ¡Dios! Es tan hermoso.

Emmanuel: Jajajaja.

Ámbar: Ahí está la foto (foto)

Salí de la app, porque teía que seguir viendo la serie.

(...)

—Mamiii —escuché a Gaby decir, mientras se daba la vuelta para ir a abrazar a nuestra mamá .

—Hola, mis niños.

—Hola, mamá. ¿Cómo te fue en el trabajo?

—Bien, mi amor.mamá.

—Que bueno, —le dije —antes de dejarla con Gaby.

Dejé a mamá con Gabriel, y me fuí para mi habitación.

Ví que alguien me estuvo llamando en Messenger.

Cuando entré era aquel chico.

—¿Te ayudo en algo? —le pregunté.

—No —escuché su voz detrás de la pantalla— solo quería decirte lo hermosa que eres.

—Ay, gracias.

—Mis hijos serán afortunados.

—¿Qué? —le pregunté un poco confundida.

—Nada, ¿Que haces?

—Diría que chateando con usted.

—Ah,sí ¿Con cuántos más? —me preguntó.

¿Qué? ¿Me estaba celando o qué?

—Con unos cincos más —le dije.

Lo siguiente que hizo fue colgar y dejarme dejarme en visto.

Yo salí de mi habitación a preparar la cena, pero mamá ya lo estaba haciendo; porqué Gaby quería comer su comida.

Me fuí a bañar. Cuando salí del baño vi que tenía una llamada pérdida de Mathieu.

Le devolví la llamada.

—¿A quién estás conociendo? Ámbar, —me preguntó.

—A nadie, ¿Por qué?

—¡Dime! —me dijo, con un tono muy enojado.

—Cuidado como tú me estás hablando, Mathieu —le dije— Porqué no voy dejar que me hables como si fueras mi papá.

—¿Y cómo te estoy hablando? —siguió con el mismo tono— Ah, verdad tengo que hablarte como él te habla ¿Verdad?

—¿Qué? ¿De qué estás hablando?

No entendía de que Mathieu estaba hablando.

¿Se habrá enterado de Emmanuel? No, eso era algo imposible.

—¿De qué estás hablando? ¿De cuál "él" hablas? —le pregunté.

—JAJAJA ¿Estás jugando conmigo? Mira Ámbar, contéstame la pregunta —me dijo, muy enojado.

—No me está gustando el tono con el que me estás hablando. Bye —le dije, colgando la llamada.

Salí de mi habitación para decirle a mamá que había discutido con Mathieu y que sí él venía no lo dejara pasar.

Mi mamá solo me dijo que estaba bien, sin preguntar nada.

Mathieu: ( diecisiete años de edad)

No quería pensar que Ámbar sería capaz de engañarme. Después de todo, Ella también me ama ¿O no?

Sé que Emmanuel haría todo para quitarmela, después de todo, siempre ha querido competir conmigo en todo.

Pero, ¿Por qué con Ámbar también? Ella no es un objeto.

Talvez yo solo estaba desconfiando de ella y, exagerando, —iré y hablaré con ella personalmente — me dije a mi mismo.

Al llegar a casa de Ámbar, me abrió su madre.

—Buenas noches, señora Leo. Sé que es un poco tarde, pero necesito hablar con su hija —le dije, esperando que me diera el chance.

—Buenas noches, Mathieu. No te preocupes, apenas son las siete de la noche —me dijo con esa voz tan calmada que suele usar al hablar.

—¿Y Ámbar? Necesito hablar con ella —le dije, desesperadamente.

—Ella está un poco ocupada cariño.

—Por favor señora Leo...

—Mathieu, Ámbar...

—Se lo pido, por favor —le interrumpí.

—Yo no quiero hablar contigo, Mathieu —escuché la voz de Ámbar.

—Ámbar, perdón. No quise hablarte así —le dije, para que se calmara.

—Mathieu... terminamos.

Sentí como un nudo se me formaba en la garganta. Emmanuel también me había ganado esta vez.

No supe que decir.

—¿Qué? ¿Me estás dejando por él?

Solo eso me pudo salir.

—¿Él? ¿Quién es él? Mathieu —me preguntó Ámbar, haciéndose la que no sabía.

Silencio.

—No te estoy dejando por nadie, Mathieu —me dijo— realmente esto cansa.




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