Caso 5 |libro Interactivo|

1

El tren se movía lento. Alexis Córdova tamborileaba los dedos contra la carpeta de cuero que tenía en su regazo. No podía evitar revisar, por tercera vez, el archivo del caso mientras el paisaje rural se deslizaba a través de la ventana.

Había algo inquietante en ese pueblo.

Alfredo Valdés, hombre de 42 años. Padre de un hijo de 10 años. Trabajaba como bartender en el único bar del pueblo, "La Vieja".

Encontrado muerto en la cocina de su casa hace cuatro días. La causa de la muerte: perforación abdominal. Lo acuchillaron 5 veces.

Lo que no estaba claro era quién tenía motivos para matarlo. Un hombre que no destacaba, siempre presente en la iglesia del pueblo los domingos, trabajador, buen padre...

La policía local estaba estancada. Tal vez demasiado cómoda con la idea de que en San Agustín nunca pasaba nada.

Alexis apartó la vista de los papeles. El tren comenzaba a desacelerar. El traqueteo de las ruedas sobre los rieles era el único sonido que acompañaba sus pensamientos.

El tren se detuvo con un silbido agudo, y las puertas se abrieron lentamente.

—San Agustín. Estación final —sonó la voz del conductor.

Alexis respiró hondo antes de bajar. El aire tenía un olor a tierra húmeda y hojas quemadas. Había pocas personas en la estación, la mayoría ancianos que miraban el tren con la misma monotonía con la que probablemente miraban todo lo que pasaba en el pueblo.

Colgándose su chaqueta sobre el hombro, comenzó a caminar por la estación. Miró alrededor; San Agustín no era más que una serie de calles de tierra y edificios viejos.

Podía sentir el peso de las miradas curiosas sobre él, como si el hecho de que alguien nuevo llegara al pueblo fuera motivo de conversación para semanas.

Sacó de su bolsillo la lista de lugares importantes en el caso. La casa de la víctima, el bar donde trabajaba y la iglesia que frecuentaba.

Tres puntos de partida, pero ninguno con una pista clara de hacia dónde debería ir primero.

El eco de sus pasos resonaba en las calles vacías cuando se detuvo en una esquina, sacando su teléfono para buscar alguna señal que le diera orientación, pero, como había sospechado, no había cobertura.

—Asqueroso pueblo.

A la distancia, podía ver el campanario de la iglesia, alto y sombrío bajo el cielo gris.

Imaginaba que el bar no quedaría lejos, tal vez sería el lugar más concurrido y el mejor para hacer preguntas.

O podría dirigirse a la casa de la víctima, una visión de la escena del crimen siempre ayudaba.

Se quedó parado por un momento, mirando cada camino como si cada uno le revelara un fragmento de la verdad.

~.~.~.~

Ir a la casa: 2.

Ir al bar: 3.

Ir a la iglesia: 4.




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